PAMI: baja de 1500 prestadores por fraude, turnos imposibles y auditorías más estrictas

PAMI dio de baja a más de 1500 prestadores en todo el país tras auditorías que detectaron cobros indebidos, facturación de prácticas inexistentes, fallas edilicias y hasta jornadas “imposibles” de más de 100 horas facturadas por algunos médicos.
Las señales de alerta sobre el funcionamiento de la red prestacional del Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados (INSSJP) venían creciendo, pero esta vez el organismo avanzó con una poda masiva. Bajo la gestión de Esteban Leguízamo y en coordinación con el Ministerio de Salud, PAMI informó la baja de más de 1500 prestadores en distintas categorías, después de auditorías internas que detectaron irregularidades administrativas, sanitarias y de facturación en varias provincias.
Según el comunicado oficial, las sanciones alcanzan casos de cobros indebidos, facturación de prestaciones que nunca se brindaron y establecimientos que no cumplían con las condiciones de higiene y seguridad exigidas para la atención de jubilados y pensionados. “Los afiliados de PAMI tienen que recibir prestaciones seguras, atención de calidad y un sistema ordenado, donde los recursos estén puestos al servicio de su salud”, señaló el organismo al justificar el endurecimiento del control.

Tucumán: un policonsultorio en la mira
Uno de los casos que disparó la alarma fue un policonsultorio de San Miguel de Tucumán, donde las auditorías detectaron una combinación de fallas formales y asistenciales. Entre las irregularidades figuran la falta de habilitación municipal actualizada, legajos profesionales incompletos y la ausencia de matrículas e inscripciones de médicos que atendían a afiliados de PAMI.
El informe interno también relevó demoras significativas para acceder a turnos en especialidades sensibles como cardiología, gastroenterología y traumatología: algunos pacientes debían esperar hasta 21 días para ser atendidos. A esto se sumó un esquema de turnos bajo modalidad “por orden de llegada”, con asignaciones de consultas cada un minuto, un criterio considerado incompatible con parámetros mínimos de calidad en la práctica médica.
Otra alerta fue la existencia de estudios enviados a PAMI sin informes médicos completos y consultas asentadas en el sistema sin firma profesional, puntos que el instituto marcó como contrarios a la Ley de Derechos del Paciente y a los estándares de trazabilidad clínica que se exigen en el sistema de salud.

Prestaciones imposibles y jornadas de hasta 108 horas
Las auditorías realizadas en febrero de 2026 en áreas de cardiología y gastroenterología revelaron un segundo capítulo: volúmenes de prestaciones que, sobre el papel, resultan físicamente imposibles de sostener. Un prestador con dos quirófanos llegó a declarar 283 prácticas sobre 95 pacientes en apenas cinco horas, un ritmo que excede por completo cualquier estándar médico razonable.
En otro caso, se detectó la emisión de 689 órdenes médicas electrónicas en un solo día, vinculadas a 326 pacientes distintos, lo que habría implicado jornadas de trabajo de entre 81 y 108 horas continuas si se hubiera tratado de actividad real. Para PAMI, estos patrones son indicios claros de facturación irregular de actos médicos, en línea con maniobras ya denunciadas en otros expedientes por prestaciones inexistentes y uso indebido de datos de afiliados.
En paralelo, el organismo confirmó que avanzó con otra denuncia en la provincia de Chaco contra un médico prestador, a partir de inconsistencias entre lo facturado y la documentación clínica respaldatoria. Además, recordó que ya hay causas judiciales abiertas por presuntas estafas millonarias apoyadas en órdenes médicas electrónicas falsas y circuitos de facturación imposibles de justificar.

“Auditar no es perseguir”: el nuevo mensaje hacia la red prestadora
La conducción de PAMI sostiene que el objetivo no es solo sancionar sino rediseñar los incentivos dentro de la red prestacional. En su comunicado, el organismo afirmó que “auditar no es perseguir, es cuidar los recursos de los afiliados y mantener la calidad de las prestaciones brindadas” y aseguró que continuará reforzando el control de prestaciones médicas, recetas, órdenes y circuitos de facturación para frenar prácticas irregulares.
Al mismo tiempo, PAMI garantizó que pese a las bajas aplicadas “se mantendrá la continuidad de la atención médica de los afiliados” mediante la red de prestadores vigente en todo el país, apoyada en turneros digitales y monitoreo de umbrales prestacionales para detectar desvíos a tiempo.
En un contexto de presión fiscal y creciente demanda sanitaria por parte de una población envejecida, el movimiento de PAMI envía una señal directa a clínicas, policonsultorios y profesionales: la era de las prácticas fantasma, las recetas electrónicas abusivas y las “jornadas impossibles” entra en una fase de riesgo alto, con impacto directo sobre el negocio de la prestación médica y la sustentabilidad del mayor financiador público de salud de la Argentina.