Pascal Soriot, el CEO de AstraZeneca que le dijo no a Pfizer y apuesta U$S 65.000 millones en China y EE.UU.

pascal soriot de astrazeneca

Sir Pascal Soriot le dió una entrevista al Financial Times y explicó por qué rechazar la oferta de Pfizer fue clave para transformar AstraZeneca, mientras apuesta U$S 15.000 millones en China y U$S 50.000 millones en EE.UU. para transformar a la farmacéutica británica y alcanzar ingresos de U$S 80.000 millones hacia 2030.

Cuando el directorio de AstraZeneca decidió decirle no a una oferta final de Pfizer que valoraba la compañía en cerca de £70.000 millones, Pascal Soriot sabía que estaba jugando a largo plazo. Aquel intento de compra en 2014, con una propuesta de £55 por acción, era percibido como una tabla de salvación para un grupo golpeado por la pérdida de patentes y fracasos en ensayos clínicos de última etapa.

Hoy, con AstraZeneca cotizando en torno de £128 por acción (alrededor de U$S 171,00) y una capitalización de mercado de £207.000 millones (unos U$S 276.500 millones), el CEO de 67 años reivindica esa decisión como el punto de inflexión de una estrategia basada en investigación, riesgo calculado y expansión agresiva en China y Estados Unidos.

Qué decidió el directorio y cómo cambió la valuación de AstraZeneca

La última propuesta de Pfizer ofrecía £55 por acción y prometía crear uno de los mayores grupos farmacéuticos del mundo. Soriot llevaba menos de dos años al frente de AstraZeneca, y muchos accionistas veían con buenos ojos el acuerdo. Sin embargo, el directorio rechazó la oferta y el ejecutivo siempre sostuvo que era el camino correcto.

Al tocar la campana de apertura en la Bolsa de Nueva York el mes pasado, para celebrar la reciente cotización directa de AstraZeneca en ese mercado, Soriot sintetizó el resultado de aquel giro estratégico: la decisión “francamente… ha funcionado mejor de lo que podríamos haber imaginado”.

Hoy la empresa vale más que su potencial compradora de entonces y, como recuerda el propio CEO, “pensábamos que teníamos lo necesario para crear más valor por nuestra cuenta”.

Diseño del plan: foco en I+D, China y Estados Unidos

Desde su llegada en octubre de 2012, Soriot respondió a la crisis apostando fuerte por investigación y desarrollo, y por una expansión deliberada en dos mercados clave: China y Estados Unidos. El objetivo de ingresos de U$S 80.000 millones para 2030 —frente a los U$S 58.700 millones registrados el año pasado— depende de esa ecuación.

En enero, AstraZeneca anunció U$S 15.000 millones de inversión en China hasta 2030, destinados a ampliar capacidad productiva, firmar acuerdos con biotechs locales y levantar un nuevo centro de I+D en Pekín. Ese pipeline está pensado para alimentar la cartera global y, en particular, el mercado estadounidense, que el año pasado aportó el 43% de los ingresos del grupo.

En paralelo, la compañía comunicó un compromiso de U$S 50.000 millones de inversión en EE.UU. y se convirtió en el primer laboratorio extranjero en acordar con la Casa Blanca de Trump una exención de aranceles.

La estrategia, admite Soriot, implica caminar sobre una cuerda geopolítica cada vez más tensa. Con legisladores estadounidenses proponiendo trabas para que drogas licenciadas de biotechs chinas se aprueben y vendan en EE.UU., el CEO señala que el desafío es “aprovechar la innovación” en China mientras se “navega el entorno geopolítico” y se opera “de una manera aceptable para los gobiernos”.

Resultados de eficacia y seguridad del modelo de riesgo en I+D

El estilo de gestión de Soriot se define por apuestas fuertes con respaldo científico. AstraZeneca destinó el año pasado U$S 14.200 millones —el 24% de su facturación— a I+D, colocándose entre los mayores inversores del sector. Eso permitió, por ejemplo, avanzar hacia el competitivo terreno de los tratamientos para bajar de peso tras datos positivos de un ensayo clínico de fase intermedia de una píldora en desarrollo.

Las adquisiciones también jugaron su parte. La compra de Alexion en 2021, por U$S 39.000 millones, le abrió a AstraZeneca una nueva línea de negocio en enfermedades raras, que aportó U$S 9.100 millones, el 16% de los ingresos del último año.

A la vez, un combo para cáncer de pulmón que fracasó en un ensayo clave en 2017 llegó a borrar £10.000 millones de valor de mercado y disparar dudas sobre el futuro del CEO; sin embargo, el medicamento demostró luego eficacia en otros tumores y terminó generando U$S 6.100 millones de ingresos el año pasado.

Soriot admite que si esas apuestas no hubieran funcionado, AstraZeneca habría estado “en problemas”. Tres de sus drogas más valiosas pierden exclusividad de patente después de 2030, abriendo casi U$S 20.000 millones de ventas a la competencia genérica, y el grupo está a mitad de camino de la meta de lanzar 20 nuevas medicinas antes de fin de década. “Las compañías farmacéuticas tienen que reinventarse constantemente”, resume el analista Sean Conroy.

Qué significa para la práctica clínica y el negocio en Reino Unido

El despliegue global también tensó la relación con el Reino Unido, donde AstraZeneca está radicada y es vista como un activo estratégico. Soriot fue nombrado caballero en 2022 por sus servicios a las ciencias de la vida y su liderazgo durante la pandemia de Covid‑19, que convirtió a la marca en nombre familiar gracias a su vacuna.

Sin embargo, la decisión de poner la cotización estadounidense a la par de Londres y Estocolmo alimentó temores de una eventual salida de la plaza británica. A ello se sumó la cancelación de una expansión de planta de vacunas cerca de Liverpool, tras no lograr un acuerdo de apoyo estatal, y la pausa en la ampliación de Cambridge y en el desarrollo de un nuevo laboratorio en Macclesfield. En abril, la compañía anunció que reactivaría esos proyectos luego de un acuerdo comercial entre Reino Unido y Estados Unidos, que Soriot describió como “progreso” e incluía medidas para aumentar el gasto del NHS en medicamentos.

El CEO se muestra insistente en que cualquier éxito de AstraZeneca en EE.UU. es “positivo neto” para el Reino Unido, donde emplea a miles de personas y depende también de un entorno competitivo para atraer inversión frente a China y Estados Unidos. En su discurso, subraya que la responsabilidad “ética y moral” de la compañía es “identificar nuevos tratamientos y llevarlos a los pacientes”, más allá del país donde se haya inventado una droga oncológica de alto impacto.

Consecuencias para la industria farmacéutica y el liderazgo de Soriot

Con un objetivo de ingresos de U$S 80.000 millones para 2030, un plan para lanzar 20 nuevos medicamentos y la necesidad de compensar la pérdida de exclusividad de tres blockbusters que hoy generan casi U$S 20.000 millones, AstraZeneca sigue siendo un caso testigo de cómo la combinación de I+D intensivo, expansión en mercados estratégicos y toma de riesgo controlado puede redefinir el ciclo de vida de una gran farmacéutica.

Mientras la industria observa cómo se materializan las inversiones de U$S 15.000 millones en China y U$S 50.000 millones en Estados Unidos, el propio Soriot reconoce que la sucesión será inevitable. “Todo el mundo se concentra en cuándo voy a retirarme”, admite. “No se me acaba la emoción… pero por supuesto la biología me alcanzará en algún momento. Eso nos afecta a todos y tenemos un gran foco en la planificación de sucesión, como cualquier buena compañía debería tener”.

Fuente: Financial Times

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