Bagó compra 20% de Amplicon Bricks y apuesta por “ladrillos de ADN” para acelerar vacunas, diagnósticos y terapias génicas

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Bioprofarma Bagó, la unidad biotecnológica del grupo Bagó, adquirió el 20% de la startup patagónica Amplicon Bricks, y se convirtió en socio estratégico para aportar capacidad industrial, músculo regulatorio y acceso a mercado a una plataforma de biología sintética basada en “ladrillos” de ADN con potencial en kits de diagnóstico, vacunas, proteínas recombinantes y terapias génicas.

El holding farmacéutico desembarcó en la Patagonia a través de Bioprofarma Bagó, su unidad especializada en medicamentos oncológicos y biotecnológicos. La compañía cerró una alianza con Amplicon Bricks que incluye la compra del 20% del capital de la startup rionegrina, operación cuyos términos financieros se mantuvieron confidenciales.

Desde la óptica de Bagó, la movida no se limita a una inversión de portafolio: la farmacéutica ingresa como socio estratégico, aportando “respaldo financiero, capacidad industrial y know how del sistema de salud para escalar los desarrollos que lleva adelante Amplicon Bricks”, según explicaron ambas partes en el anuncio.

En paralelo, la startup accede a infraestructura de manufactura, experiencia regulatoria ante ANMAT y otras agencias, y canales comerciales consolidados en América Latina, Sudeste Asiático y África.

Una plataforma de biología sintética basada en “ladrillos” de ADN

Amplicon Bricks nació en Dina Huapi como una empresa de ciencia e innovación que desarrolla soluciones biotecnológicas “a partir de una plataforma propia de fragmentos de ADN”, tal como la define su equipo fundador. En lugar de enfocarse en un único producto, la compañía construyó una plataforma de biología sintética que permite “fragmentar” el ADN en pequeños “ladrillos” y, a partir de allí, diseñar múltiples soluciones.

Esa arquitectura habilita el desarrollo de kits de detección molecular —incluidos ensayos similares a los PCR popularizados durante la pandemia de COVID‑19—, vacunas, proteínas recombinantes y terapias génicas. “Amplicon Bricks nació con el propósito de transformar conocimiento en soluciones concretas que puedan mejorar el mundo en el que vivimos”, sostuvo Ana Clara Mignaqui, fundadora y Chief Scientific Officer de la compañía.

Hoy la startup ya opera con un portafolio inicial enfocado en diagnóstico molecular para sanidad animal, y en su pipeline figuran proyectos en vacunas, proteínas recombinantes (como toxinas purificadas para uso veterinario) y terapias génicas dirigidas a targets específicos. Su estructura integra perfiles de biotecnología, medicina, veterinaria y propiedad intelectual, en una lógica multidisciplinaria pensada para “convertir la ciencia en soluciones concretas”, remarcan desde la empresa.

Qué gana Bagó: escala industrial y más biotecnología en el portafolio

Bioprofarma Bagó nació en 2003, cuando el grupo decidió ingresar de lleno en el mercado de fármacos oncológicos y biotecnológicos. Dos décadas después, la unidad suma un portafolio de más de 40 productos en patologías hematológicas, oncológicas, urológicas y neurológicas, que se comercializan en Argentina y en mercados de América Latina, el Sudeste Asiático y África.

La incorporación del 20% de Amplicon Bricks refuerza esa apuesta. Desde la compañía explican que la operación responde a una búsqueda de proyectos “con potencial escalable”. “Vemos una propuesta científica sólida, con capacidad de generar innovación concreta y de impacto en el futuro de la salud”, señalaron desde Bioprofarma Bagó al formalizar el acuerdo, aludiendo a la posibilidad de nutrir sus líneas de oncología, neurología y enfermedades poco frecuentes con desarrollos surgidos de la plataforma de ADN de la startup.

La alianza también se monta sobre el historial reciente de lanzamientos de alta complejidad de Bioprofarma, como Nianeb (neratinib) para cáncer de mama HER2 positivo o Antixan (edaravona) para trastornos neurológicos, que muestran la capacidad de la unidad para llevar moléculas innovadoras desde la aprobación regulatoria hasta la adopción clínica. Integrar una plataforma flexible como la de Amplicon Bricks permite, a mediano plazo, generar nuevos candidatos para estos nichos de alta especialidad.

Startups científicas + laboratorios consolidados: un modelo que se consolida

Más allá del caso puntual, la operación Bagó–Amplicon Bricks se inscribe en una tendencia global: la asociación entre startups de base científica y grandes laboratorios para acortar la distancia entre la investigación y su aplicación en el sistema de salud. En este esquema, las startups aportan agilidad, creatividad y tecnología de frontera; las farmacéuticas suman capital, plantas GMP, experiencia regulatoria y acceso a redes de distribución y de médicos prescriptores.

Desde Amplicon Bricks subrayan que la alianza con Bioprofarma Bagó “combina la capacidad de innovación y desarrollo tecnológico de la startup con la escala industrial y la experiencia regulatoria de un actor consolidado”, algo clave cuando se trabaja con vacunas, terapias génicas o proteínas recombinantes que deben superar múltiples filtros regulatorios antes de llegar a pacientes humanos o animales.

En un contexto en el que la biotecnología argentina busca transformar ciencia en productos con impacto regional, el ingreso de un jugador como Bagó al capital de Amplicon Bricks envía una señal al mercado: las grandes farmacéuticas locales están dispuestas a tomar posiciones tempranas en plataformas de ADN y biología sintética que puedan alimentar, en los próximos años, nuevas generaciones de kits diagnósticos, biológicos y terapias avanzadas para salud humana, animal y agro.

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