GSK traslada ensayos preclínicos a Uruguay: U$S 1 millón en ciencia y nuevo proyecto para leucemia y EPOC

Por primera vez en su historia, GSK realizó ensayos preclínicos con una molécula propia fuera de sus laboratorios de Reino Unido y Boston: eligió a Uruguay y a un equipo especializado en leucemia linfocítica crónica, en el marco del programa Trust in Science, que ya canalizó más de U$S 1 millón a la ciencia uruguaya y solo en 2025 transfirió más de U$S 500.000 a proyectos que continúan activos en 2026.
La molécula “bajo llave” que salió de Londres y Boston rumbo a Montevideo
Hasta hace poco, los ensayos preclínicos de moléculas propietarias de GSK eran un asunto exclusivamente interno, limitado a sus centros de investigación en el Reino Unido y Boston. El cambio llegó en 2024: por primera vez, la farmacéutica trasladó el testeo de una de sus moléculas candidatas a Uruguay, para trabajar con células de pacientes con leucemia linfocítica crónica.
La leucemia linfocítica crónica es una enfermedad hematológica que afecta sobre todo a personas mayores, atacando los glóbulos blancos del sistema inmune. En esta fase preclínica, el equipo uruguayo prueba en laboratorio —no sobre pacientes— si una molécula desarrollada en la casa matriz actúa sobre un blanco molecular específico vinculado al proceso de la enfermedad, el paso crítico previo a ensayos en humanos.

“Es la primera experiencia de GSK de traer una molécula propia para probar una teoría en Uruguay”, explicó Ignacio López Saubidet, country medical manager de GSK Uruguay y asesor científico del programa. Según el ejecutivo, la apuesta se apalanca en un antecedente directo: “La razón fue el éxito del proyecto inicial: fue tan exitoso y cumplieron con creces nuestras expectativas que trajimos este otro proyecto para hacerlo con ellos también”.
Nueve años de alianza GSK–ANII: U$S 500.000 en 2025 y cinco centros de referencia
Detrás de este movimiento puntual hay una arquitectura que se viene construyendo desde 2017. Ese año, GSK y la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) pusieron en marcha una alianza público‑privada bajo el programa Trust in Science, que financia investigación científica básica y traslacional junto a centros como el Instituto Pasteur, el Instituto Clemente Estable, el Hospital Maciel, el Hospital Español y el Centro Universitario Regional Litoral Norte, entre otros.
En nueve años se desarrollaron cinco proyectos, a los que recientemente se sumaron otros dos. La inversión total de GSK en Uruguay supera el millón de dólares, y solo en 2025 —incluyendo iniciativas que siguen en 2026— la transferencia neta de GSK global a investigadores uruguayos “superó los U$S 500.000”. López Saubidet definió la experiencia como “un caso de éxito de la articulación público‑privada, que se mantiene en el tiempo y atraviesa distintos gobiernos, lo que lo posiciona como una política de Estado”.

EPOC, tabaquismo y un resonador que se queda en el país
El segundo proyecto activo dentro de Trust in Science se centra en la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), altamente prevalente en Uruguay: afecta a “más del 19% de los mayores de 40 años” y está asociada “en más del 90% de los casos al tabaquismo”. Pese a esa carga, el tratamiento de la EPOC “no ha tenido modificaciones sustanciales en las últimas décadas”, lo que hace urgente la búsqueda de nuevas alternativas.
El estudio apunta a entender mejor los mecanismos moleculares y genéticos de la EPOC en células de pacientes uruguayos, como paso previo para identificar futuros blancos terapéuticos. La investigación convoca a médicos, genetistas, bioquímicos y biólogos moleculares en un esquema interdisciplinario, con una inversión de U$S 250.000 que incluyó equipamiento especializado, entre ellos un resonador de campo que permanecerá en Uruguay para usos posteriores. “GSK va de la mano de la EPOC desde el inicio: la primerísima molécula que existió para el tratamiento de esa enfermedad fue de GSK, y seguimos investigando en esa línea hasta hoy”, remarcó López Saubidet.
Trust in Science: Uruguay y Brasil siguen; Argentina quedó en pausa
El programa Trust in Science opera formalmente en cinco países —Uruguay, Argentina, Brasil, México e India—, pero no todos mantienen proyectos activos. Según López Saubidet, hoy “solo dos países tienen proyectos vigentes: Brasil y Uruguay”. Argentina, que en su momento fue un socio central del programa, acumula “tres años sin actividad operativa” por trabas en los acuerdos con el ecosistema científico local.

Consultado sobre por qué Uruguay sobrevivió al recorte global, el ejecutivo señaló que su indicador clave no es económico ni comercial: “Mi KPI no es ni económico ni comercial. Es estrictamente académico: cantidad y calidad de publicaciones científicas, medidas por el impact factor de las revistas en las que se publican. Y la calidad y cantidad de publicaciones que hemos tenido en Uruguay fue espectacular”.
Entre las fortalezas que identifica en el país menciona capital humano con formación internacional, una red de datos clínicos longitudinales construida durante más de 15 años como política de Estado y la disponibilidad de muestras biológicas humanas, que dan ventajas frente a modelos animales en investigación traslacional. Como contracara, López Saubidet cuestiona un sistema de aprobación bioética “anacrónico”: Uruguay exige dos comités sucesivos (uno local y uno nacional), lo que puede estirar los plazos de aprobación “entre seis y nueve meses”, frente a estándares internacionales que apuntan a 60 días.
En un momento en que los grandes laboratorios revisan sus estrategias globales de I+D y buscan nodos confiables para ensayos de alta complejidad, la decisión de GSK de sacar por primera vez una molécula propia de sus centros de Reino Unido y Boston para testearla en Uruguay coloca al país en el mapa de la investigación traslacional de clase mundial y abre una ventana de oportunidades para toda la cadena de valor de la biomedicina en el Río de la Plata.