Fundación Wellcome financia a científicos del CONICET y el primer laboratorio de paleogenómica de Argentina

El Genomics in Context Award financiará una sala limpia de alta complejidad en Córdoba para estudiar ADN antiguo, más de 70 muestras arqueológicas y genomas de patógenos, con supervisión ética de comunidades indígenas.
Un proyecto encabezado por Rodrigo Nores, investigador del CONICET en el Instituto de Antropología de Córdoba (IDACOR, CONICET-UNC), fue seleccionado por la Fundación Wellcome en el programa internacional Genomics in Context Award. La distinción, otorgada junto a otras once iniciativas en el mundo, permitirá construir el primer laboratorio argentino dedicado exclusivamente a estudios paleogenómicos: una sala limpia de alta complejidad para procesar, analizar y resguardar ADN antiguo de muestras patrimoniales bajo estándares internacionales.
La infraestructura se instalará con apoyo institucional de la Agencia Córdoba Cultura de la Provincia de Córdoba. Además de ampliar las capacidades del sistema científico local, el proyecto propone un modelo de investigación colaborativa que incorpora el diálogo intercultural y la supervisión ética de los pueblos Comechingón, Sanavirón y Ranquel.

Wellcome financiará una sala limpia para ADN antiguo
El financiamiento del Genomics in Context Award permitirá al equipo cordobés incorporar tecnología destinada al trabajo con materiales arqueológicos y ADN antiguo. Hasta ahora, buena parte del procesamiento y el análisis de este tipo de muestras provenientes de hallazgos regionales requería alianzas con laboratorios del exterior, debido a la falta de infraestructura y tecnología disponible en Argentina.
El proyecto es liderado por Nores e integrado por Darío Ramirez, Nicolás Pastor, Mariana Fabra y Gisela Sario. Reúne especialistas en bioantropología, arqueología, genética y paleogenómica del CONICET, formados en universidades nacionales.
La propuesta fue elegida por la Fundación Wellcome dentro de un programa que beneficia proyectos científicos colaborativos con actores sociales clave. Su enfoque combina genómica de alta resolución con las perspectivas de comunidades indígenas locales, un componente que atraviesa el diseño de la investigación y el tratamiento de las muestras.
Más de 70 muestras arqueológicas bajo supervisión ética
El estudio que pondrá en marcha las actividades del laboratorio analizará más de 70 fragmentos óseos y piezas dentales, correspondientes a aproximadamente 50 ancestros y procedentes de más de 30 sitios arqueológicos. El plan contempla la supervisión ética de los pueblos Comechingón, Sanavirón y Ranquel, con los que el equipo ya sostuvo vínculos en investigaciones anteriores.
“Trabajar de manera conjunta implica enriquecer el marco en el que hacemos investigación. Entendemos que los cuerpos que estudiamos tienen un valor simbólico e identitario muy importante, y sentarnos a dialogar con las comunidades indígenas nos permite integrar esa perspectiva de respeto en nuestro trabajo”, sostuvo Nores.

La investigación apunta a reconstruir la historia evolutiva y las dinámicas demográficas de las poblaciones originarias de la región. A la vez, incorporará el análisis de salud y enfermedad en el pasado a través de la reconstrucción de genomas antiguos de patógenos, como virus y bacterias causantes de enfermedades.
Paleogenómica, salud y enfermedades del pasado
La información obtenida permitirá estudiar la relación histórica entre salud humana y factores ambientales. El objetivo es identificar condiciones que incidieron en la vida de poblaciones pasadas e inferir vínculos entre la emergencia de agentes infecciosos y la transición de grupos cazadores-recolectores hacia sociedades agrícolas tempranas.
“Buscamos comprender de manera integral nuestra compleja historia poblacional y las dinámicas de salud y enfermedad en el pasado”, explicó Nores.
Entre los antecedentes del equipo se encuentra el hallazgo de un linaje genético propio del centro de Argentina con 8.500 años de antigüedad. También identificaron las primeras evidencias prehispánicas de lepra en América y aportaron datos para el estudio del origen y la expansión de la sífilis en el continente y el mundo.
Un nodo regional para soberanía científica
La puesta en funcionamiento de una sala limpia local permitirá procesar muestras arqueológicas sin depender exclusivamente de laboratorios de Europa o Norteamérica. Para Nores, el nuevo recurso representa una transformación en la capacidad argentina de definir y ejecutar investigaciones paleogenómicas.

“Nuestras investigaciones han avanzado muchísimo gracias a colaboraciones internacionales sumamente valiosas que nos permitieron insertarnos en la vanguardia científica. Ahora bien, contar con un laboratorio propio nos permitirá transitar de un modelo dependiente de datos generados en el exterior, a menudo influenciado por prioridades de investigación internacionales, hacia un marco transdisciplinario y centrado en la comunidad”, afirmó.
El investigador agregó: “En términos prácticos, esto es dar un paso real hacia la soberanía científica: significa tener la capacidad de liderar nuestra propia agenda y completar todo el ciclo de la investigación paleogenómica íntegramente en Argentina”.
La apuesta del equipo es que el laboratorio se convierta en una referencia regional para impulsar proyectos con equipos arqueológicos de Argentina y Sudamérica. “Queremos impulsar proyectos colaborativos con equipos arqueológicos de Argentina y Sudamérica, brindándoles el respaldo de una sala limpia de excelencia para procesar muestras arqueológicas de manera conjunta y a nivel local, sin tener que recurrir a laboratorios de Europa o Norteamérica”, concluyó Nores.
La nueva infraestructura busca fortalecer la capacidad regional para estudiar ADN antiguo, enfermedades infecciosas y patrimonio arqueológico desde Argentina, con un esquema de investigación local y articulado con las comunidades involucradas.