Philips: la IA ya ahorra tiempo a los médicos, pero el 70% dice que no recibe capacitación adecuada

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El nuevo informe global Future Health Index 2026 (hacer clic para bajar el informe completo) de Philips muestra que la IA ya permite a 46% de los profesionales ahorrar en promedio 132 horas al año y aumentar la capacidad para ver pacientes, pero 70% afirma que la capacitación en estas herramientas es “inadecuada, limitada o inexistente”.

La inteligencia artificial dejó de ser una promesa lejana para convertirse en una herramienta cotidiana en hospitales y clínicas.

Según el relevamiento de Philips, basado en encuestas a 2.011 profesionales de la salud y 20.085 pacientes en 10 países, la mayoría de los médicos y enfermeros ya usa IA para tareas concretas: desde transcribir notas clínicas hasta organizar turnos y revisar tratamientos complejos.

Sin embargo, el uso crece más rápido que la capacidad de los sistemas de salud para acompañarlo con capacitación formal y herramientas institucionales.

El informe muestra que muchos profesionales recurren a asistentes de IA “de bolsillo” cuando la infraestructura de su organización no alcanza. Para Shez Partovi, director de Innovación de Philips, “las organizaciones no se están moviendo lo suficientemente rápido para proporcionar las herramientas y la capacitación”.

Dónde se usa la IA y cuántas horas ahorra al año

Entre los casos de uso más frecuentes, los profesionales describen la IA como un “compañero” con el que pueden “discutir ideas relacionadas con el trabajo”, además de usarla para transcribir historias clínicas o programar citas.

En el plano clínico, las aplicaciones incluyen alertas sobre combinaciones peligrosas de fármacos, sugerencias diagnósticas a partir de síntomas y apoyo para analizar radiografías o estudios de imagen.

Casi la mitad de los encuestados, un 46%, reportó que la IA les ahorra al menos 132 horas anuales, el equivalente a más de tres semanas laborales completas. Además, 50% dijo que estas herramientas aumentaron su capacidad para ver pacientes, con un promedio de ocho consultas adicionales por semana.

Según el informe, ese tiempo liberado se reinvierte en “trabajo clínico de mayor valor y en la relación con los pacientes”, lo que está “cambiando de forma fundamental cómo se presta la atención”.

Los profesionales también reportan beneficios subjetivos: casi la mitad (49%) dice tener menos estrés laboral y dos tercios (65%) afirman sentirse más seguros al tomar decisiones clínicas cuando usan IA.

Brecha entre uso real y apoyo institucional

La adopción no viene liderada por las organizaciones, sino por la iniciativa individual. El estudio señala que 64% de los clínicos recurre a herramientas de IA personales cuando las opciones de su lugar de trabajo “no satisfacen sus necesidades”.

Aunque 59% considera que los equipos directivos “están tomando las medidas adecuadas” para implementar IA, el progreso es dispar. Siete de cada diez profesionales (70%) creen que la formación en herramientas con IA es “inadecuada, inconsistente o directamente inexistente” en sus instituciones.

Las principales necesidades de capacitación incluyen aprender a verificar la exactitud de las recomendaciones de IA, desarrollar habilidades técnicas básicas para usar las plataformas y entender los marcos de responsabilidad legal.

El informe concluye que “ampliar la capacitación estructurada y específica por rol ayudará a los clínicos a desarrollar las habilidades digitales y el criterio clínico necesarios para trabajar de manera efectiva con IA”.

IA como copiloto, no como reemplazo: el consenso sobre la supervisión humana

Pese al entusiasmo por las ganancias de eficiencia, el consenso entre los profesionales es claro. Casi nueve de cada diez (90%) sostienen que es “esencial mantener a un humano en el circuito” a medida que la IA avanza, y 86% afirma que “toda salida de IA requiere supervisión humana”.

En muchos casos, médicos y enfermeros señalan que la IA les ayuda a “ser más precisos y cuidadosos”, a “mantenerse al día con la investigación y los desarrollos clínicos” y a “pensar los casos con más detalle”, pero siempre bajo su propio criterio final.

Para sistemas de salud, financiadores y empresas de tecnología médica, los datos de Future Health Index 2026 confirman que la IA ya está impactando productividad y calidad de la atención, pero también que el verdadero diferencial competitivo estará en quienes logren cerrar rápido la brecha de capacitación y gobernanza para transformar ese uso disperso en una infraestructura clínica segura, escalable y alineada con la regulación.

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