Expiración de patentes provocará pérdidas de US$ 300.000 millones a farmacéuticas

La industria farmacéutica enfrenta una crisis por la expiración masiva de patentes que le provocará: pérdidas de US$ 300.000 millones para 2030. MSD, Bristol Myers Squibb y Johnson & Johnson lideran la lista de las más afectadas por la expiración de patentes. Con medicamentos estrella como Keytruda, Opdivo y Darzalex.
El sector farmacéutico se prepara así para una década crítica debido a la pérdida de exclusividad de algunos de sus medicamentos más rentables. Así lo precisó un informe de Clarivate. Las principales compañías del rubro dejarán de percibir cerca de US$ 300.000 millones en ingresos para 2030. Lo que las obligará a reestructurar sus estrategias comerciales y acelerar fusiones y adquisiciones.
Por su parte, MSD encabeza la lista de las farmacéuticas más perjudicadas. Su principal producto, Keytruda es el medicamento más vendido del mundo en 2024, con ingresos de US$ 29.500 millones. Perderá su patente en 2028. Este fármaco, clave en el tratamiento de diversos tipos de cáncer, representa el 46% de los ingresos totales de la compañía. Lo que supone un vacío financiero estimado en US$ 51.000 millones.
En segundo lugar, Bristol Myers Squibb (BMS) enfrentará un impacto de US$ 38.000 millones por la expiración de Opdivo. Su inmunoterapia contra el cáncer de pulmón, melanoma y otros tumores. Mientras Johnson & Johnson (J&J) verá caducar en 2029 la patente de Darzalex. Un tratamiento para el mieloma múltiple, con una pérdida proyectada de US$ 30.000 millones.
En la misma línea, GSK sufrirá un revés de US$ 26.000 millones al perder la exclusividad de Shingrix, su vacuna contra el herpes zóster. Pfizer, por su parte, dejará de percibir US$ 23.000 millones tras la expiración de Prevnar 13, su vacuna antineumocócica. Mientras que Roche enfrentará una merma de US$ 21.000 millones por Ocrevus, su tratamiento para la esclerosis múltiple.
También Novartis perderá US$ 20.000 millones con la caducidad de Cosentyx (psoriasis y artritis psoriásica). Amgen dejará de facturar US$ 19.000 millones por Prolia (osteoporosis). Y AstraZeneca verá reducidos sus ingresos en US$ 17.000 millones tras el fin de la patente de Farxiga (diabetes e insuficiencia cardíaca).
Del mismo modo, AbbVie perderá US$ 15.000 millones por Vraylar (antipsicótico). Asimismo Eli Lilly dejará de ingresar US$ 13.000 millones con Trulicity (diabetes tipo 2). Y Sanofi afrontará una caída de US$ 6.000 millones por Toujeo (insulina glargina).
Además, Novo Nordisk perderá ingresos por US$ 4.000 millones por Tresiba, insulina para diabetes, Biogen US$ 3.000 millones por Tysabri, esclerosis múltiple, y Gilead US$ 2.000 millones por Genvoya, terapia para VIH).
Ante este escenario, las farmacéuticas están acelerando acuerdos estratégicos para compensar la pérdida de ingresos. Tras una caída del 23% en fusiones y adquisiciones en 2024, el mercado muestra señales de recuperación. Con un enfoque en biotecnología y medicamentos innovadores.
Así la industria enfrenta un punto de inflexión que redefine su futuro. Quienes no logren renovar sus portafolios con terapias disruptivas podrían quedar rezagados en la próxima década.