El gobierno de Trump desbloquea millones de dólares en financiamiento para nuevas tecnologías de salud

marty Makary

Toda una revolución en el MedTech de EE.UU. que acelerará el reembolso de dispositivos médicos de años a solo dos meses. La medida, que beneficia a gigantes como Medtronic y Johnson & Johnson, reduce drásticamente los tiempos de espera de Medicare, impactando en un mercado de 66 millones de beneficiarios.

La industria de los dispositivos médicos ha logrado una victoria histórica en su prolongada batalla de cabildeo ante los reguladores de los Estados Unidos. En un movimiento estratégico que busca agilizar el acceso a la innovación clínica, las autoridades sanitarias norteamericanas anunciaron un programa diseñado para acelerar los pagos federales de nuevos dispositivos médicos destinados a los beneficiarios de Medicare, el esquema de cobertura para personas mayores y con discapacidad.

Este cambio estructural apunta a reducir el tiempo de espera para el reembolso —el proceso mediante el cual el gobierno garantiza el pago de la tecnología al proveedor— de más de un año (y a veces hasta cinco) a tan solo dos meses. La decisión responde a una presión constante de los fabricantes, quienes argumentaban que, a diferencia de las compañías farmacéuticas, carecían de una vía rápida para que sus productos fueran cubiertos por el seguro de salud federal tras obtener la aprobación de seguridad.

Marty Makary, titular de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), subrayó la importancia de la medida este jueves: «El pueblo estadounidense merece un acceso oportuno a tratamientos significativos sin burocracia ni costos elevados». Este giro regulatorio ocurre en un contexto político sensible, mientras la administración actual busca reducir los costos de salud para los ciudadanos antes de las elecciones de mitad de término, y tras críticas previas hacia la FDA por la lentitud en la aprobación de ciertos fármacos para enfermedades raras.


Impacto en la innovación y el acceso: Corazón y Artritis

Inicialmente, se espera que cerca de 40 dispositivos nuevos sean acelerados bajo este programa. Entre las tecnologías beneficiadas se destacan aquellas que permiten reparar o reemplazar válvulas cardíacas dañadas sin necesidad de cirugías invasivas, así como dispositivos implantables diseñados para tratar afecciones nerviosas, como la artritis reumatoide.

La falta de una vía de pago rápida ponía en riesgo la viabilidad de estas innovaciones. William Padula, profesor de la Universidad del Sur de California, explicó la gravedad de la situación previa: «Si hay un obstáculo a nivel gubernamental para el reembolso, se ejerce presión sobre los pacientes para que saquen dinero de sus propios bolsillos». Según el académico, si estos dispositivos sofisticados no logran la cobertura federal, «nadie puede pagarlos, excepto los extremadamente ricos».

El costo de la demora: Cinco años de espera promedio

Investigaciones de la Universidad de Chicago han revelado que el retraso promedio entre la aprobación de la FDA y la cobertura efectiva de Medicare es de casi cinco años. Estas demoras no solo afectan la salud del paciente, sino que representan un costo millonario para el Estado, ya que los usuarios continúan utilizando tratamientos obsoletos y menos eficientes mientras esperan el acceso a la nueva tecnología.

Para los líderes del mercado, esta es una noticia que impacta directamente en sus balances de 2026. Medtronic, que generó ingresos por U$S 33.500 millones en 2025 derivados principalmente de dispositivos, y Johnson & Johnson, que reportó ventas en el segmento de tecnología médica por U$S 33.800 millones el año pasado, han sido defensores activos de esta flexibilización.

Tomas Philipson, profesor de la Universidad de Chicago y coautor de investigaciones sobre el sector, señaló que el interés corporativo coincide con el del paciente: «Imaginen si el software tardara una década desde la idea hasta el mercado. Todavía estaríamos iniciando sesión en nuestras cuentas de AOL».

Medicare: Un mercado de U$S 1 billón anual

Con más de 66 millones de estadounidenses cubiertos (el 19% de la población) y un presupuesto anual de U$S 1 billón (un millón de millones), Medicare es el principal motor de demanda de tecnología médica en el mundo. El hecho de que demócratas y republicanos hayan impulsado legislación para acelerar esta cobertura refleja un consenso inusual en el Congreso sobre la necesidad de modernizar el sistema.

La medida no solo beneficia la rentabilidad de las empresas que cotizan en bolsa, sino que democratiza el acceso a procedimientos menos invasivos y más precisos. Al eliminar el «cuello de botella» administrativo, el sistema de salud se encamina hacia una integración más ágil entre el descubrimiento científico y la aplicación clínica en el paciente.

Este cambio regulatorio promete dinamizar el ecosistema de startups y grandes laboratorios de tecnología médica, estableciendo un nuevo estándar de velocidad que podría presionar a otros sistemas de salud globales a revisar sus propios protocolos de reembolso.

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