La vacuna de Moderna y Merck redujo un 49% el riesgo de recaída o muerte en melanoma

Moderna y Merck informaron que su vacuna experimental personalizada contra el cáncer de piel más agresivo, utilizada en combinación con Keytruda, logró mantener una reducción del 49% en el riesgo de recurrencia o muerte en pacientes con melanoma de alto riesgo cinco años después de iniciado el tratamiento, apuntalando las chances comerciales de su plataforma de ARNm en un mercado donde se esperan 112.000 nuevos diagnósticos de melanoma en EE.UU. en 2026.​

El nuevo corte de seguimiento a cinco años refuerza la apuesta estratégica de Moderna por transformar su tecnología de ARNm en una franquicia oncológica duradera, mientras intenta cubrir el bache de ingresos que dejó la caída de la demanda de vacunas contra el COVID‑19.

Un 49% menos de riesgo sostenido a cinco años

En un estudio de fase intermedia en pacientes con melanoma de alto riesgo sometidos previamente a cirugía, la vacuna personalizada —llamada intismeran autogene— combinada con Keytruda redujo el riesgo de recaída o muerte en un 49% a los cinco años, resultado consistente con los datos de seguimiento a tres años reportados en 2023.​

La formulación utiliza la firma genética específica del tumor de cada paciente para entrenar al sistema inmune a reconocer y atacar las células cancerosas. Para los analistas, el mantenimiento del efecto a largo plazo es una señal temprana favorable. La propia UBS destacó que los datos “respaldan la eficacia sostenida durante muchos años”, aunque advirtió que aún deben confirmarse en el ensayo de fase avanzada.

La reducción de casi la mitad del riesgo de recurrencia o muerte se observó en un contexto de seguimiento prolongado, un punto clave en melanoma de alto riesgo, donde la probabilidad de que el cáncer vuelva tras la cirugía sigue siendo significativa.​

Analistas: del éxito clínico a un negocio de miles de millones

El desempeño del combo mRNA‑vacuna + Keytruda llega en un momento definitorio para Moderna. “Si Moderna puede recrear esta reducción del 49% del riesgo en el ensayo de fase 3 mucho más grande, eso augura buenos resultados no solo para la comercialización en melanoma, sino también para las perspectivas de la combinación en otras indicaciones, como cáncer de riñón, vejiga y pulmón”, señaló la analista de Morningstar Karen Andersen.

Según estimaciones de Jefferies, la vacuna podría tener un precio similar al de Keytruda, alrededor de 200.000 dólares, y alcanzar ventas máximas de varios miles de millones de dólares solo en melanoma, si los datos se confirman y la adopción clínica es robusta. Las acciones de Moderna subieron alrededor de 2% tras conocerse los resultados, incluso en un contexto de debilidad general de los mercados.

El analista de UBS Michael Yee subrayó que la información de cinco años “apoya la eficacia sostenida”, pero insistió en que el verdadero punto de inflexión será el ensayo de fase avanzada, cuyos datos se esperan para finales de este año en función de la tasa de eventos y el progreso del estudio.

Una plataforma de ARNm que busca trascender el COVID‑19

La alianza con Merck en melanoma es uno de los pilares con los que Moderna intenta convertir su plataforma de ARNm en una franquicia más amplia y duradera, más allá del boom de ingresos por las vacunas de COVID‑19 que se está desvaneciendo.

En este programa, intismeran autogene se administra como tratamiento adyuvante junto con Keytruda en pacientes con melanoma de alto riesgo ya resecado quirúrgicamente, lo que apunta a prevenir la reaparición del tumor más que a tratar enfermedad avanzada. Para Merck, el éxito de la combinación también representa una vía para extender el ciclo de vida de Keytruda, uno de los fármacos oncológicos más vendidos del mundo, frente a la futura competencia de biosimilares y nuevas inmunoterapias.​

La American Cancer Society proyecta que alrededor de 112.000 personas en Estados Unidos serán diagnosticadas con melanoma en 2026, lo que refleja un mercado clínico relevante para terapias que puedan reducir a la mitad el riesgo de recurrencia en subgrupos de alto riesgo.

Próximos pasos y potencial expansión a otros tumores

Los cinco años de seguimiento posicionan al programa como una de las apuestas más avanzadas del uso de vacunas de ARNm personalizadas en oncología, pero el futuro dependerá del ensayo de fase 3, que deberá confirmar tanto la magnitud del beneficio como su seguridad a largo plazo.​

Más allá del melanoma, los analistas ven espacio para expandir el enfoque a otros tumores sólidos. Si la reducción del riesgo del 49% se reproduce en estudios más grandes, la combinación de intismeran autogene y Keytruda podría abrir nuevas líneas terapéuticas en cáncer de riñón, vejiga y pulmón, tres segmentos con alta incidencia y fuerte competencia en inmuno‑oncología.​

En un contexto en el que la medicina de precisión y las terapias dirigidas reconfiguran la oncología, la consolidación de esta vacuna personalizada como complemento de una inmunoterapia líder podría redefinir el mapa competitivo para los grandes laboratorios oncológicos y marcar un nuevo estándar en la forma de abordar el melanoma de alto riesgo en los principales mercados farmacéuticos.

Fuente: Reuters

Leave A Comment

WP to LinkedIn Auto Publish Powered By : XYZScripts.com