
GLP-1: otro análisis con datos de pacientes sugiere que muchos no recuperan rápido el peso
- curecompass
- 23 enero, 2026
- I+D, Medicina, Salud
- Análisis, GLP-1, Mounjaro, Ozempic, Pacientes, Peso, Portada, Wegoby, Zepbound
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Un estudio observacional de la firma de análisis de datos nference, basado en historias clínicas de más de 135.000 pacientes en centros académicos de EE.UU., indica que una mayoría de quienes dejan fármacos GLP‑1 como semaglutida (Ozempic, Wegovy) o tirzepatida (Mounjaro, Zepbound) mantienen la pérdida de peso o incluso siguen adelgazando durante al menos seis meses, lo que contrasta con ensayos clínicos patrocinados por la industria que describen un rápido rebote tras suspender el tratamiento.
Los autores sostienen que el riesgo de recuperar peso “no es despreciable”, pero que la pérdida sí puede ser duradera en la práctica clínica, especialmente cuando se acompaña de cambios de comportamiento como el ejercicio, y plantean que la obesidad podría manejarse con estrategias más personalizadas que el uso indefinido de GLP‑1 para todos los pacientes.
Qué muestran los datos del “mundo real” tras dejar semaglutida o tirzepatida
Aplicando técnicas de inteligencia artificial, nference analizó 14 millones de notas médicas y 15 millones de registros clínicos de más de 135.000 pacientes tratados con un solo GLP‑1 durante al menos un año, dentro de una red de grandes clínicas académicas en Estados Unidos.
Entre casi 18.000 usuarios de tirzepatida, 1.615 suspendieron el fármaco; seis meses después, alrededor del 28% había recuperado el peso perdido, un 36% lo mantenía y otro 36% seguía bajando de peso. En el caso de cerca de 37.500 usuarios de semaglutida, 2.567 dejaron el tratamiento; a los seis meses, aproximadamente 33% había recuperado peso, 32% lo mantenía y 35% continuaba adelgazando.
El cambio de peso mediano a los seis meses fue del 0%, lo que “parece sugerir que el paciente típico se ha estabilizado en ese punto”, señaló Venky Soundararajan, director científico de nference. El análisis a 18 meses muestra que, en el grupo de semaglutida, alrededor del 67% se mantuvo con peso estable o en descenso, con una reducción media de 1%‑2% sostenida, mientras el 33% con rebote llegó a recuperar en promedio 6%‑7% de su peso hacia los 8‑12 meses. Para tirzepatida, un 72% permaneció estable o siguió perdiendo (−3% a −4% en promedio a los 18 meses), mientras que el 28% con rebote alcanzó recuperaciones del orden del 7%‑11%.
“La implicancia de nuestra evidencia del mundo real no es que el riesgo de rebote sea insignificante, sino más bien que la durabilidad es alcanzable en la atención rutinaria”, dijo Soundararajan a Reuters. “Eso debería abrir el camino hacia un enfoque de manejo de la enfermedad, donde sea posible predecir mejor quién puede dejar el tratamiento con seguridad, quién requiere terapia intermitente y quién necesita tratamiento sostenido con fármacos GLP‑1 para preservar las ganancias metabólicas”, añadió.
El papel del ejercicio y los límites del estudio
Los investigadores observaron que los pacientes que recibieron consejería sobre ejercicio después de la última receta de un GLP‑1 eran casi el doble de propensos a mantener la pérdida de peso que quienes no recibieron ese tipo de indicación. El equipo sugiere que los cambios de conducta —como más actividad física y modificaciones en la alimentación— contribuyen a explicar por qué una parte significativa de los pacientes no recupera el peso rápidamente tras suspender estos fármacos.
Sin embargo, los autores reconocen que se trata de un estudio observacional, considerado menos sólido que los ensayos clínicos controlados. La base de datos no recoge de forma completa otras patologías, la dosis total utilizada ni todos los factores de estilo de vida, por lo que no puede establecer causalidad ni descartar sesgos de selección.
“El análisis nos da un poco más de esperanza de que habrá algunas personas que no recuperarán peso, que no se trata de un tratamiento de por vida para todos”, señaló el doctor Michael Gibson, de la Escuela de Medicina de Harvard, que colaboró con el estudio. “Necesitamos identificar mejor quién va a tener éxito”, añadió.
Ensayos de Novo y Lilly: obesidad crónica y rebote de peso
Los hallazgos de nference contrastan con estudios patrocinados por la industria. Novo Nordisk y Eli Lilly han descrito la obesidad como una enfermedad crónica que exige uso prolongado de GLP‑1 para sostener los beneficios. Un estudio financiado por Novo en 2022, que siguió a participantes de ensayos clínicos, mostró que, en promedio, los pacientes recuperaron dos tercios del peso perdido un año después de dejar fármacos como Wegovy. En 2023, la compañía sugirió que el rebote podría ser más lento y tardar hasta cinco años en completarse.
Voceros de Novo y Lilly declinaron comentar específicamente el análisis de nference. Por su parte, el ex jefe de la FDA David Kessler, quien utilizó un GLP‑1 para bajar de peso y luego lo dejó, subrayó que la clave está en no volver a los hábitos previos. “No son los fármacos” los que causan la pérdida de peso duradera, dijo. “Es si aprendes a ajustar tu alimentación mientras estás con esos fármacos”.
El equipo de nference coincide en que el comportamiento es crucial, pero plantea que los GLP‑1 podrían también inducir cambios duraderos en el balance energético, la regulación del apetito y la forma en que el cuerpo quema grasa, más allá del período de tratamiento. En su análisis, el rebote de peso se asoció con ansiedad, anemia, variaciones de hormona tiroidea dentro de rangos normales, depresión y uso de antibióticos tras la discontinuación, aunque Soundararajan remarcó que ninguno de esos factores puede aún vincularse de forma directa como causa del aumento de peso.
En un mercado dominado por Novo Nordisk y Eli Lilly, donde los GLP‑1 ya son pilares en la estrategia de tratamiento de la obesidad, la posibilidad de que una fracción importante de pacientes logre mantener beneficios tras suspender el tratamiento podría influir en modelos de cobertura, duración de la terapia y segmentación de pacientes, abriendo espacio a programas combinados de farmacoterapia y cambios de estilo de vida más ajustados al riesgo real de rebote de peso.
Fuente: Reuters



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