Farmacias Dr. Ahorro cierra todos sus locales en Argentina con deudas por más de U$S 19 millones

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Tras dos décadas en el país, la cadena mexicana Farmacias Dr. Ahorro bajó las persianas de todas sus sucursales en Argentina, en medio de un concurso preventivo y de una deuda superior a U$S 19 millones que frustró la búsqueda de un comprador y acelera su salida del mercado local.

Durante años fue el emblema de las “farmacias populares” en la Argentina poscrisis 2001. Farmacias Dr. Ahorro desembarcó en 2002, en pleno auge de los genéricos, con un modelo agresivo: precios bajos, foco en consumidores sin cobertura médica y una decisión estratégica de no trabajar con obras sociales ni prepagas.

Dos décadas después, aquel experimento que llegó a operar cerca de 50 locales en todo el país quedó reducido a persianas bajas, góndolas vacías y comunicados internos en los que la compañía admite que solo podrá pagar “un porcentaje del salario correspondiente” a sus empleados.

Según el portal especializado Pharmabiz, la cadena de capitales mexicanos arrastra deudas por unos U$S 10 millones en contingencias laborales, cerca de U$S 5 millones en cargas sociales impagas y alrededor de U$S 4 millones con proveedores y laboratorios. El combo detonó la operatoria: problemas de abastecimiento, cheques rechazados y cierres escalonados de sucursales, incluyendo locales emblemáticos en la ciudad de Buenos Aires como Corrientes y Larrea, Constitución, Puente Saavedra y Villa Devoto, además de puntos en Córdoba, Salta y Mendoza.

El empresario mexicano Xavier González Zirión, ex diputado del PRI, dueño de la cadena de farmacias.

Un modelo “low cost” que no resistió el ajuste

El corazón del negocio de Dr. Ahorro fue siempre la venta de medicamentos de bajo costo a pacientes sin cobertura, apalancado en la ola de genéricos y en una estructura liviana, por fuera de los convenios más relevantes del sistema de seguridad social.

Durante años, la fórmula le permitió ganar participación en segmentos desatendidos por las grandes cadenas y posicionarse como alternativa para jubilados y trabajadores informales. Pero el deterioro financiero de los últimos meses mostró los límites del modelo frente a un entorno de inflación alta, caída del consumo y mayores costos laborales y fiscales.

De acuerdo con lo informado, la empresa recurrió al concurso preventivo y comenzó a cerrar locales a fines de 2025, al tiempo que multiplicaba la emisión de cheques sin fondos: solo entre noviembre de 2025 y febrero de 2026, la firma emitió 238 cheques rechazados por un monto cercano a $2.079 millones, según registros del Banco Central citados por la prensa. En paralelo, los trabajadores denunciaron despidos masivos, pago fragmentado de salarios y falta de aportes previsionales.

En un comunicado interno dirigido a empleados de casa central y sucursales, la compañía informó que las farmacias permanecerían “cerradas hasta nuevo aviso” y reconoció que solo abonaría “un porcentaje del salario correspondiente”, alegando que atraviesa “un proceso concursal” que limita su capacidad de cumplimiento. El mismo documento admite que se intentó sin éxito cerrar la venta integral de la compañía, y que como alternativa se presentaron a la sindicatura judicial propuestas para transferir sucursales de manera individual y usar esos fondos para cancelar sueldos adeudados.

Activos remanentes y una salida cada vez más probable

Pese al apagón operativo, Farmacias Dr. Ahorro aún conserva activos estratégicos: su droguería en el barrio porteño de Chacarita y las habilitaciones de decenas de locales que, en un mercado tan regulado como el farmacéutico, son un bien codiciado. Sin embargo, las chances de relanzar la marca lucen lejanas. Cada vez son más fuertes las versiones sobre una salida definitiva del país, mientras acreedores laborales, proveedores y organismos recaudadores pugnan por recuperar parte de lo adeudado.

La cadena pertenece al empresario mexicano Xavier González Zirión, ex diputado del PRI, que en su país controla la red de farmacias El Fénix. Su principal rival histórico es Dr. Simi, fundada por Víctor González Torres, tío del dueño de Dr. Ahorro, que también tuvo un paso breve por el mercado argentino: desembarcó en 2004, llegó a operar 40 farmacias y se retiró en 2008.

En aquel momento, la empresa del “Doctor del peluche” atribuyó su salida a las regulaciones locales, en particular a la norma de la provincia de Buenos Aires que prohíbe abrir una farmacia a menos de 300 metros de otra en funcionamiento. “La Argentina es un país hermoso para pasear, pero no para hacer negocios. Hay muchas regulaciones que frenaron nuestro crecimiento”, se quejó entonces uno de sus directivos.

La historia de Dr. Ahorro, que supo ganarle la “guerra de las farmacias mexicanas” a Dr. Simi pero no pudo sobrevivir a la combinación de sobreendeudamiento, caída del consumo y restricciones regulatorias, deja un mensaje claro para el sector: el espacio del “low cost” farmacéutico sigue existiendo, pero requerirá capital sólido, gobiernos corporativos robustos y una lectura fina del marco regulatorio para transformarse en un negocio sostenible dentro del sistema de salud argentino.

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