
Cáncer de mama: advierten que los casos superarán los 3,5 millones anuales en 2050
- curecompass
- 10 marzo, 2026
- I+D, Salud
- Cáncer, Cáncer de mama, Institute for Health Metrics and Evaluation, Massachusetts General Hospital, OMS, Portada, The Lancet Oncology, University of Washington
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Un análisis en 204 países proyecta que los nuevos diagnósticos de cáncer de mama pasarán de 2,3 millones en 2023 a más de 3,5 millones por año en 2050, con una caída de casi 30% en la mortalidad en países de altos ingresos y un aumento de 99% en las naciones más pobres, profundizando la brecha global en el cáncer más frecuente entre las mujeres.
Más casos, más muertes y una brecha que se agranda
El estudio, publicado en The Lancet Oncology, analizó tendencias de cáncer de mama en 204 países y territorios durante más de tres décadas. Estimó que en 2023 unas 2,3 millones de mujeres fueron diagnosticadas con cáncer de mama y se registraron 764.000 muertes, lo que significa que casi 1 de cada 4 cánceres detectados en mujeres en el mundo corresponde a este tumor.

Las proyecciones indican que los nuevos casos aumentarán alrededor de un tercio, hasta superar los 3,5 millones anuales en 2050, y que las muertes crecerán 44%, de 764.000 a casi 1,4 millones por año.
“Hubo mejoras en las tasas de mortalidad a lo largo del tiempo en los entornos de mayores ingresos, pero realmente hubo inequidades en el progreso y una mortalidad creciente en algunos entornos de menores ingresos”, explicó la autora principal, la doctora Lisa Force, del Institute for Health Metrics and Evaluation de la Universidad de Washington.
Países ricos vs. países pobres: quién vive y quién muere
Entre 1990 y 2023, la tasa de mortalidad por cáncer de mama —ajustada por edad— cayó casi 30% en los países de altos ingresos gracias a décadas de inversión en tamizaje, detección temprana y acceso a tratamientos, pero aumentó aproximadamente 99% en los países de bajos ingresos. En estas mismas naciones de menores ingresos, la tasa de diagnóstico se disparó 147% en ese período, reflejando más detección pero sin el correlato de infraestructura terapéutica.
En África subsahariana, donde se ubican algunas de las tasas de mortalidad más altas del planeta, la situación es especialmente crítica: en África central y occidental, las muertes por cáncer de mama superan el doble del promedio mundial, con alrededor de 35 fallecimientos por cada 100.000 personas al año tras ajustar por edad.

“Los desenlaces de las personas frente al cáncer dependen del país en el que viven”, advirtió la oncóloga Kamal Menghrajani, del Massachusetts General Hospital, quien no participó del estudio. “Y eso no debería ser así”.
Infraestructura, costos y desigualdades dentro y entre países
La brecha no se explica solo por el diagnóstico. “Tomar conciencia del cáncer y hacer screening no alcanza”, señaló Menghrajani, ex responsable de innovación en cáncer y salud pública en la administración Biden. “Necesitamos tener una infraestructura sólida para poder tratar a las personas que tienen cáncer y acompañarlas durante todo el proceso para que puedan curarse”.
Tratar el cáncer de mama exige un sistema coordinado que incluya cirugía, radioterapia y quimioterapia o terapias dirigidas. En Estados Unidos, esos recursos están disponibles y cubiertos por el seguro; en gran parte de África subsahariana, el panorama es muy distinto: en 2020 solo cerca de la mitad de los países africanos contaban con algún servicio de radioterapia externa, y ninguno tenía capacidad suficiente para cubrir la demanda de su población. Cuando no hay radioterapia, la mastectomía suele ser la opción por defecto, pero sin cuidados posquirúrgicos adecuados ni tratamiento sistémico, incluso la cirugía pierde efectividad.
El costo de los tratamientos agrava la inequidad. El trabajo señala que un curso estándar de trastuzumab —una terapia dirigida para un subtipo frecuente de cáncer de mama— combinado con quimioterapia puede costar el equivalente a diez años de ingreso promedio en algunos países de bajos recursos. “En los países de bajos ingresos, la gente está quedando atrás”, resumió Menghrajani. “Están encontrando el cáncer con mayor frecuencia y, cuando lo hacen, tal vez no tengan los recursos para ofrecer el mejor tratamiento”.
Incluso dentro de los países con mejor infraestructura, las disparidades persisten. En Estados Unidos, el estudio destacó que las mujeres negras tienen una tasa de mortalidad por cáncer de mama 40% más alta que las mujeres blancas, a pesar de compartir un entorno de “tratamiento de clase mundial”. “Incluso aquí en nuestro propio país, tenemos mucho trabajo por hacer para garantizar una atención equitativa del cáncer, sin importar el nivel socioeconómico, racial u otros factores de las personas”, sostuvo Menghrajani.
La respuesta de la OMS y qué se puede hacer a nivel individual
Para Force, enfrentar estas brechas requiere “tanto voluntad política como inversión en estrategias que realmente aborden todo el continuo de atención del cáncer”. La Iniciativa Global para el Cáncer de Mama de la Organización Mundial de la Salud plantea tres pilares para reducir la mortalidad: “identificar los cánceres en forma temprana, asegurar un diagnóstico oportuno cuando se notan síntomas y garantizar que las pacientes tengan acceso a un manejo integral”. “Las intervenciones más efectivas van a incluir realmente todas esas cosas”, subrayó.
El estudio también ofrece señales para la prevención individual: el cambio de estilo de vida más efectivo es limitar el consumo de carne roja, seguido por dejar el tabaco, controlar la glucemia, mantener un peso saludable, reducir el consumo de alcohol y mantenerse físicamente activa. Aun así, Menghrajani advirtió que “los cambios en el estilo de vida no pueden eliminar por completo el riesgo de cáncer de mama”, mientras Force recordó que la mayoría de las causas no se explican solo por estos factores.
En materia de tamizaje, el Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de Estados Unidos recomienda realizar una mamografía cada dos años desde los 40 hasta los 74 años. Force sugirió que quienes tengan más riesgo —por antecedentes familiares o condiciones como la obesidad— consulten con su médico de cabecera si tienen acceso. La autoexploración mensual dejó de ser parte de las guías estándar, pero las especialistas coinciden en que las mujeres deben prestar atención a cambios nuevos en el seno y “sentirse empoderadas para abogar por sí mismas” y solicitar una evaluación cuando noten algo distinto.
En un contexto en el que la incidencia crece y la mortalidad se concentra en países y poblaciones con menos recursos, las conclusiones de este trabajo y de la Iniciativa Global de Cáncer de Mama de la OMS anticipan que las decisiones de inversión en infraestructura oncológica, acceso a terapias dirigidas y políticas de prevención serán determinantes para el futuro del mercado de tratamientos oncológicos y para la capacidad de los sistemas de salud —incluidos los de América Latina— de responder al desafío del cáncer de mama en las próximas décadas.



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