Lilly refuerza su liderazgo en obesidad mientras Roche, Novo y Pfizer buscan su nicho

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Los nuevos datos de retatrutide presentados en el congreso de la ADA consolidaron a Eli Lilly como el laboratorio con mayor potencial de pérdida de peso en el mercado de la obesidad, mientras Roche, Novo Nordisk, AstraZeneca, Pfizer y Zealand intentan diferenciarse en eficacia, segmentos de pacientes y tolerabilidad.

El negocio de la obesidad ya no es solo una carrera de dos. En Nueva York y Londres, inversores y analistas siguieron de cerca lo que, en los hechos, fue un “congreso de adelgazamiento” dentro de la reunión de la American Diabetes Association (ADA) en Nueva Orleans.

Allí, Lilly presentó datos detallados de su inyección semanal retatrutide, que confirmaron para el mercado que su candidato “probablemente ofrecerá las mayores perspectivas de pérdida de peso de cualquier medicamento actualmente disponible o en desarrollo”.

El impacto fue inmediato: las acciones de Eli Lilly subieron 1,6% el lunes posterior al congreso, mientras Novo Nordisk cayó 4,2% y también retrocedieron Roche, Pfizer y Zealand Pharma.


Para Trung Huynh, analista de RBC, los fármacos presentados por Novo, Roche y otros “están ‘a la par’ de los actuales en términos de pérdida de peso y efectos secundarios, pero no pueden competir con los productos de próxima generación de Lilly”. “La vara se está moviendo cada vez más alto”, resumió.

Segmentación del mercado: de la máxima potencia a la mejor tolerabilidad

Con más opciones en camino y una presión creciente sobre precios, los laboratorios empiezan a pensar el mercado por segmentos.

Roche, por ejemplo, plantea que algunos pacientes priorizarán la máxima pérdida de peso con moléculas más potentes, mientras otros preferirán “un intercambio de una pérdida de peso más modesta y menos efectos secundarios” que les permita sostener el tratamiento a largo plazo.

“Tenemos que mirar todo el espectro de personas que viven con obesidad porque es muy heterogénea, es compleja y va a haber segmentación”, destacó Manu Chakravarthy, responsable de desarrollo de productos cardiovasculares, renales y metabólicos en Roche.

En la ADA, la compañía informó que su dual enicepatide logró una reducción del 22,7% del peso corporal en un ensayo de fase intermedia, con un perfil gastrointestinal similar al de los GLP‑1 actuales.

El otro activo de Roche en escena es petrelintide, una inyección semanal basada en amilina desarrollada junto a Zealand.
Según Chakravarthy, petrelintide tiene un perfil de tolerabilidad “similar al placebo” que podría darle ventaja en adherencia. Los datos de fase II mostraron hasta 10,7% de pérdida de peso a la semana 42, con tasas de discontinuación por efectos adversos prácticamente iguales a las de placebo.

AstraZeneca, por su parte, ve a su GLP‑1 oral elecoglipron como la base de una estrategia más amplia, combinándolo a futuro con fármacos para diabetes tipo 2, enfermedad renal y cardiopatías.

Lilly y Novo apuntan a un portafolio “de punta a punta”

Tanto Lilly como Novo mantienen una táctica de “cubrir toda la costa” con múltiples opciones.

“En lugar de adoptar un enfoque de talla única, nuestro objetivo es ajustar el medicamento correcto al paciente correcto”, afirmó Filip Knop, director médico de Novo Nordisk. El grupo danés, sin embargo, viene de un traspié: su combo Cagrisema quedó por detrás de Zepbound (tirzepatida de Lilly) en un ensayo directo, con 23% de pérdida de peso frente a 25,5%.

Lilly ya comercializa Zepbound y suma un GLP‑1 oral en desarrollo avanzado, además de retatrutide y su programa de amilina eloralintide. Kenneth Custer, presidente de Lilly Cardiometabolic Health, remarcó que la visión del laboratorio es ofrecer “el conjunto más amplio de opciones” para personas con sobrepeso y obesidad.

Los pacientes, dijo, “incluso pueden elegir comenzar con un medicamento de Lilly y pasar a otro medicamento de Lilly” a medida que cambian sus objetivos o su tolerancia a los tratamientos.

Tolerabilidad: el gran cuello de botella del próximo ciclo de innovación

Si la eficacia extrema ya no es un diferencial tan claro, la piedra de toque pasa por los efectos adversos.
La mayoría de las terapias basadas en GLP‑1 y GIP provocan náuseas, vómitos y otras molestias gastrointestinales. En algunos fármacos, hasta un 40% de los pacientes reporta náuseas en los estudios clínicos, y las tasas de abandono por eventos adversos se han convertido en un dato clave para los analistas.

Pfizer, que también presentó datos en ADA, informó que su inyectable mensual berobenatide tiene un perfil de seguridad “similar al de Wegovy” de Novo, con la ventaja de ofrecer la primera formulación GLP‑1 de aplicación mensual si llega al mercado.

“Tolerabilidad es, realmente, la necesidad médica no cubierta en este momento”, sostuvo el analista de HSBC Rajesh Kumar. A su juicio, “mientras se supere el 12% o 15% de pérdida de peso, la mayoría de la gente no necesita más del 20%. Lo que se busca es algo competitivo en eficacia, con buena tolerabilidad y que las personas puedan tomar de forma regular”.

Por ahora, terapias que no provoquen síntomas gastrointestinales parecen lejanas.

De allí el interés en la clase de la amilina: Lilly, Pfizer, AbbVie, AstraZeneca y Roche con Zealand están desarrollando fármacos basados en este péptido, con la expectativa de perfiles de seguridad más amigables. Novo también explora esta vía, aunque su combo Cagrisema —que suma semaglutida con una droga de amilina— “no cumplió las expectativas” frente a Zepbound en pérdida de peso.

Lilly busca capitalizar ese espacio con eloralintide, su candidato amilina‑dirigido, que en fase 2 mostró reducciones de hasta 20,1% del peso en 48 semanas con un perfil de tolerabilidad favorable. “Lo que hemos visto con la clase de la amilina hasta ahora es que realmente destaca en tolerabilidad”, subrayó Custer. “Queremos asegurarnos de que, para ese 5% al 10% de pacientes que querrían otra cosa, tengamos una opción para ofrecerles”.

En un mercado de obesidad que se encamina a superar ampliamente los U$S 100.000 millones en la próxima década, la combinación de alta eficacia, mejor tolerabilidad y formatos más cómodos (orales o inyecciones menos frecuentes) definirá qué compañías capturan los segmentos más rentables y cómo se reordenan las alianzas entre farmacéuticas, pagadores y sistemas de salud que buscan incorporar estas terapias en modelos sostenibles de atención crónica.

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