Bariloche confirma un caso de hantavirus y aislan a la familia mientras investigan si se contagió en el norte

Un hombre de 45 años permanece internado con diagnóstico de hantavirus en el Hospital Ramón Carrillo de Bariloche, con su esposa e hijo en aislamiento preventivo, mientras las autoridades investigan si el contagio se produjo en un reciente viaje a Jujuy y Salta o por exposición previa a roedores en la zona andina.
El paciente ingresó el domingo a la guardia tras varios días de fiebre, diarrea y dolor corporal, y quedó en observación hasta que los estudios clínicos orientaron el diagnóstico hacia hantavirus, por lo que fue derivado al área de cuidados intensivos o intermedios según los partes locales. “Van cinco días de síntomas y entramos al período más crítico en el que los pacientes se pueden descompensar”, advirtió Rodrigo Bustamante, director de Epidemiología del hospital. “Se agita y no saturaba del todo bien”, añadió el especialista sobre el cuadro respiratorio.
La familia del hombre —su mujer y su hijo— fue aislada de forma preventiva y se mantiene bajo monitoreo, sin síntomas hasta el momento. Las muestras del paciente fueron enviadas al Instituto Malbrán para caracterizar el virus y determinar si se trata de la cepa Andes habitual en la región cordillerana o de otra variante posiblemente adquirida en el norte del país.
Cepa Andes, viaje al norte y cambios en el protocolo
Bustamante explicó que el caso abre dos hipótesis de investigación. Por un lado, el hombre “había viajado una semana antes a Salta y Jujuy, regiones donde el hantavirus es más frecuente”, lo que hace pensar en un contagio vinculado a la exposición a roedores en zonas endémicas del norte. Por otro, se constató que “había estado expuesto a sectores con posible presencia de roedores hace poco más de un mes” en la región de Bariloche, lo que podría indicar una infección más cercana en el tiempo en el área andina.
La definición no es un detalle técnico: “Sucede que la cepa Andes que registramos en esta zona es la única que se transmite de persona a persona. En el norte, en cambio, no se hace aislamiento preventivo porque no están documentados casos de contagio interhumano”, explicó el epidemiólogo. Si el Malbrán confirma que la infección se produjo en el norte y corresponde a otra variante, “cambiaría el protocolo del manejo de contactos estrechos”, ya que el aislamiento estricto de familiares no sería necesario en términos de riesgo de transmisión entre personas.
Por ahora, el paciente se encuentra estable pero con dificultades para respirar, atravesando el quinto día desde el inicio de los síntomas, etapa considerada crítica en la evolución del síndrome cardiopulmonar por hantavirus.
Un caso más en una temporada de brotes y alta letalidad
El diagnóstico en Bariloche se suma a otros episodios recientes en la región cordillerana: un caso en El Bolsón con buena evolución y la muerte, en verano, de un policía de 39 años tras contraer la enfermedad en la zona de la Cascada Santa Ana, cerca de la frontera con Chile. A nivel nacional, el Ministerio de Salud informó que entre 2019 y 2024 la letalidad del hantavirus en Argentina osciló entre el 10% y el 32%, con variaciones regionales, y que en la temporada 2025‑2026 se alcanzó una tasa superior al 31% con 101 casos confirmados y 32 muertes.
La hantavirosis es una zoonosis causada por virus del género Orthohantavirus, cuya transmisión a humanos ocurre principalmente por inhalar aerosoles contaminados con partículas virales presentes en heces, orina o saliva de roedores silvestres. En América, la forma clínica más frecuente es el síndrome cardiopulmonar por hantavirus, que comienza de forma abrupta con fiebre, malestar general y síntomas gastrointestinales, y luego progresa a dificultad respiratoria e hipotensión, con alta mortalidad si no se brinda soporte intensivo.
El caso de Bariloche aparece, además, en paralelo al brote registrado en el crucero MV Hondius, que partió de Ushuaia hacia Cabo Verde y está asociado a al menos tres muertes y varios casos sospechosos, lo que refuerza la necesidad de fortalecer la vigilancia sobre enfermedades zoonóticas en todo el país y de incorporar criterios de riesgo por hantavirus tanto en la planificación turística como en la organización de servicios de salud en regiones cordilleranas y del norte argentino.