Bayer ratifica su guidance 2026: por qué los nuevos aranceles de Trump no afectarán su Ebitda de € 10.000 millones

Bayer
Sebastian Guth, presidente de Bayer U.S., confirmó que la compañía no modificará sus proyecciones financieras pese a las barreras impositivas de Washington. La farmacéutica alemana se apoya en el pacto comercial EE.UU.-UE y observa el modelo británico de «precios por aranceles» como un estándar global.
El gigante farmacéutico y de ciencias agrícolas Bayer AG ha enviado una señal de calma a los mercados internacionales y a sus inversores tras la reciente escalada de tensiones comerciales en Estados Unidos. Sebastian Guth, director de operaciones de Bayer Pharmaceuticals y presidente de la filial estadounidense, aseguró que la compañía mantiene inalteradas sus previsiones para 2026, a pesar de la orden ejecutiva firmada la semana pasada por el presidente Donald Trump, la cual impone aranceles a los productos farmacéuticos de marca importados.
La estrategia de Bayer se fundamenta en una planificación financiera que ya contemplaba posibles fricciones arancelarias. Según explicó Guth, la empresa se siente protegida por los acuerdos preexistentes entre las grandes potencias. En particular, la Casa Blanca se ha comprometido a respetar el tratado comercial firmado con la Unión Europea el año pasado, el cual establece un tope del 15% para los aranceles sobre la mayoría de los bienes, incluyendo medicamentos esenciales.

A diferencia de otras 16 grandes farmacéuticas que ya han sellado acuerdos individuales con el gobierno de EE.UU. para obtener exenciones —a cambio de rebajas de precios o compromisos de producción local—, Bayer no formó parte de la mesa de negociación inicial. Sin embargo, la cúpula de la empresa alemana sostiene que su estructura de costos y su previsión de resultados para el próximo bienio permanecen sólidas frente a los cambios regulatorios del principal mercado sanitario del mundo.
Proyecciones financieras: Solidez ante la incertidumbre impositiva
Bayer ratificó que sus metas de rentabilidad no sufrirán ajustes. En marzo, la compañía informó que espera para 2026 un EBITDA antes de partidas especiales de entre 9.600 millones y € 10.100 millones. Esta cifra se compara de forma estable con los € 9.669 millones reportados como EBITDA antes de partidas especiales en 2025.
La confianza de la firma radica en una anticipación estratégica de los riesgos geopolíticos. “Sentimos que hemos anticipado apropiadamente los aranceles al pensar en nuestra guía para 2026”, declaró Sebastian Guth a Reuters, subrayando que la empresa no ve una amenaza inminente a sus márgenes de beneficio debido a la nueva política impositiva que comenzará a regir para la mayoría de las compañías en septiembre.
El modelo británico como hoja de ruta global
Guth también puso el foco sobre el reciente acuerdo farmacéutico entre Estados Unidos y el Reino Unido. Este tratado garantiza el acceso libre de aranceles para los medicamentos fabricados en Gran Bretaña a cambio de que el sistema de salud británico acepte pagar precios más altos por las nuevas drogas innovadoras.

Como parte del pacto, Londres se comprometió a elevar su gasto en medicamentos del 0,3% del PBI al 0,35% para 2028, con una meta ambiciosa del 0,6% para 2035. Para el ejecutivo de Bayer, este esquema representa un «modelo» de cómo los países desarrollados pueden renegociar sus estructuras de precios para asegurar el suministro y la innovación.
Al referirse a esta transición hacia nuevos esquemas de precios y comercio, Guth señaló: “Hay un reconocimiento de que esto no sucederá de la noche a la mañana, pero sucederá con el tiempo”. Esta visión sugiere un cambio de paradigma donde la seguridad comercial se intercambia por una mayor inversión estatal en farmacología de última generación.
El escenario de las exenciones y el silencio estratégico
Aunque 16 competidores globales ya han blindado miles de millones de dólares en medicamentos contra los gravámenes de Trump, Bayer mantiene una postura de cautela respecto a sus diálogos con la administración estadounidense. Guth prefirió no emitir comentarios sobre si la compañía está actualmente en conversaciones con el gobierno para evitar las tarifas mediante acuerdos de precios específicos o traslados de producción.
La orden ejecutiva de Trump es clara: las farmacéuticas deben aceptar acuerdos de precios gubernamentales o comprometerse a fabricar sus productos en territorio estadounidense para evadir los aranceles. Bayer, con una fuerte presencia histórica en ambas orillas del Atlántico, parece confiar en su red de tratados internacionales para sortear el impacto directo en sus balances.
Este posicionamiento de Bayer resalta la importancia de los marcos comerciales multilaterales frente a las políticas proteccionistas unilaterales, marcando una tendencia de estabilidad necesaria para la industria farmacéutica europea en un mercado estadounidense cada vez más volátil.