Rituximab, de Roche y Biogen, abre una nueva vía para restaurar la fertilidad en menopausia precoz

Un pequeño estudio piloto sugiere que rituximab, un anticuerpo usado desde 1997 en cánceres de la sangre y enfermedades autoinmunes, podría permitir que los óvulos vuelvan a madurar en mujeres con insuficiencia ovárica prematura, logrando tres nacimientos de bebés sanos entre 10 pacientes tratadas.
La insuficiencia ovárica prematura —también llamada menopausia precoz— se caracteriza por el cese de la función ovárica antes de los 40 años, con mecanismos autoinmunes, factores genéticos y otras causas implicadas.
En el trabajo publicado en NEJM Evidence, un grupo de 10 mujeres jóvenes con insuficiencia ovárica prematura de origen autoinmune fue tratado con rituximab, comercializado como Rituxan por Roche y Biogen, con el objetivo de recuperar la capacidad de respuesta de los ovarios a la estimulación hormonal.
Diseño del estudio y población incluida
Las participantes eran mujeres con insuficiencia ovárica prematura autoinmune, en quienes el sistema inmunitario había destruido los folículos que contienen óvulos, condicionando un cuadro de infertilidad. Todas recibieron protocolos de estimulación ovárica antes y nuevamente entre cuatro y seis meses después de la administración de rituximab.

La estimulación ovárica consistió en inyecciones diarias de hormonas para inducir que los ovarios maduren múltiples óvulos de manera simultánea, una técnica habitual en reproducción asistida pero que, en estos casos, inicialmente no generó respuesta.
El tratamiento con rituximab buscó suprimir el proceso autoinmune y permitir que cualquier reserva de óvulos remanente pudiera reactivarse.
Resultados de eficacia y seguridad
Antes de recibir rituximab, ninguna de las 10 mujeres respondió a la estimulación hormonal: no se observaron folículos maduros ni óvulos recuperables. Tras el tratamiento, sin embargo, seis de las 10 desarrollaron folículos capaces de responder a la estimulación, lo que permitió recuperar óvulos en procedimientos posteriores.
“La respuesta muestra que en algunas mujeres existe una reserva de óvulos que puede activarse cuando se suprime el proceso autoinmune”, explicó la líder del estudio, la doctora Angelica Lindén Hirschberg, del Instituto Karolinska de Suecia. En cinco de las pacientes, esos óvulos maduros pudieron ser congelados o fertilizados; tres se sometieron luego a transferencia de embriones y todas dieron a luz bebés sanos.

Por motivos de seguridad, los investigadores decidieron realizar las transferencias embrionarias no antes de un año posterior al tratamiento con rituximab. Se reportó un caso de efecto adverso grave atribuido a la estimulación hormonal, y no a la inmunoterapia, lo que subraya que el riesgo en este tipo de abordajes no se limita al fármaco oncológico sino también a los protocolos de reproducción asistida.
Qué significa para la práctica clínica y el negocio
Si bien se trata de un estudio piloto con solo 10 participantes, los resultados abren una línea de investigación relevante para endocrinólogos, ginecólogos y especialistas en fertilidad.
La posibilidad de “reactivar” una reserva ovárica residual mediante la supresión del proceso autoinmune reconfigura la perspectiva de tratamiento en un grupo de mujeres que hoy suelen enfrentarse a la opción de ovodonación como única alternativa.
Desde el punto de vista de seguridad y validación, los propios investigadores llamaron a realizar estudios más amplios para confirmar los resultados y demostrar que el método es seguro a largo plazo, y señalaron que un ensayo de mayor tamaño ya está en marcha.

Para la industria farmacéutica, el hallazgo vuelve a colocar a rituximab —un biológico veterano de Roche y Biogen— en el centro de la innovación, esta vez en un segmento de salud reproductiva donde las necesidades médicas no cubiertas y el impacto emocional y social son especialmente altos, abriendo potencialmente un nuevo nicho terapéutico dentro de la medicina de precisión y la inmunomodulación aplicada a la fertilidad.