Nestlé, cereulida y leche infantil: una investigación cuestiona el “silencio” previo a los retiros de fórmula

nestle nan

Una investigación conjunta de medios públicos de Francia, Bélgica y Suiza puso nuevamente a Nestlé y Danone en el centro de la controversia por la gestión de la contaminación con toxina cereulida en fórmulas infantiles. Nestlé niega irregularidades y afirma que actuó “con total transparencia” desde el primer día.

La nueva oleada de escrutinio llega meses después de que la detección de cereulida —una toxina que causa vómitos y diarrea, especialmente peligrosa en bebés— en un ingrediente producido por la china CABIO Biotech obligara a recalls de leches para lactantes de Nestlé, Danone y Lactalis en varios países.

Lo que ahora está en discusión ya no es solo la fuente de la contaminación, sino el timing y el formato de la respuesta corporativa.

La cronología que cuestionan los medios públicos europeos

Según la investigación de Radio France, RTBF y RTS, Nestlé habría tardado en alertar a las autoridades europeas sobre la presencia de cereulida en sus productos, pese a que las reglas del bloque exigen una notificación rápida cuando se identifica un riesgo para la salud.

Los reportes sostienen que:

  • Nestlé detectó niveles bajos de cereulida en muestras de producto a fines de noviembre.
  • Luego dejó de utilizar todas las mezclas que contenían el aceite de ácido araquidónico (ARA) del proveedor en cuanto se confirmó la contaminación el 24 de diciembre.
  • El 29 de diciembre notificó al proveedor y continuó analizando muestras hasta el 3 de enero para determinar el alcance del problema.
  • Los recalls públicos comenzaron el 5 de enero.

La investigación añade un dato volumétrico: Radio France afirma que 838.000 latas de fórmula infantil quedaron retenidas a partir del 26 de diciembre en la planta de Nestlé en el norte de Francia y en otros sitios de producción.

Según el medio, los productos que ya se encontraban en el mercado permanecieron en los canales de distribución o en los hogares de los consumidores, sin un retiro oficial ni una notificación inmediata a las autoridades europeas.

Los periodistas califican como “retiros silenciosos” las retiradas de producto que aseguran se produjeron en Austria y Alemania a partir del 24 de diciembre, antes de que se anunciasen recalls públicos.

También señalan que productos de Danone habrían sido retirados en enero, previo al anuncio formal.

La respuesta de Nestlé: “estricto proceso” y transparencia desde el día uno

Nestlé rechazó con firmeza el relato propuesto por los medios públicos.

Un portavoz de la compañía aseguró que los informes contienen “información inexacta y engañosa” y remarcó que Nestlé actuó “con total transparencia” y cooperó con las autoridades “desde el primer día”.

La empresa sostiene que siguió un “proceso estricto” que incluyó evaluación de riesgo, trazabilidad e identificación precisa de los productos afectados antes de lanzar los recalls públicos.

Ese es, en esencia, el núcleo de la defensa de la multinacional: la prioridad habría sido entender con exactitud qué lotes y marcas estaban comprometidos antes de disparar alarmas amplias que pudieran generar confusión o pánico innecesario entre los padres.

Danone, también afectada por el ingrediente contaminado, no respondió de inmediato a las consultas de la agencia que reveló la investigación.

Cereulida, CABIO Biotech y un problema de cadena de suministro global

La toxina cereulida fue detectada en un insumo clave: un aceite rico en ácido araquidónico fabricado por CABIO Biotech, de China, utilizado por varias compañías de fórmulas infantiles, entre ellas Nestlé, Danone y Lactalis.

Ese hallazgo disparó recalls de fórmulas en múltiples países y alimentó la preocupación de familias con bebés alimentados con leche de fórmula.

Cereulida puede provocar vómitos y diarrea, y en lactantes —especialmente menores de seis meses— representa un riesgo adicional porque puede alterar el equilibrio de sales del organismo y llevar a complicaciones por deshidratación.

En este contexto, los reguladores europeos y la Organización Mundial de la Salud endurecieron la vigilancia, y varios países revisaron sus límites de seguridad para la toxina en fórmulas infantiles.

¿Hubo vínculo con muertes de bebés? Lo que dijeron los fiscales franceses

Uno de los puntos más sensibles del caso han sido las sospechas sobre posibles muertes de bebés vinculadas al consumo de fórmulas contaminadas.

Fiscalías de las ciudades francesas de Burdeos y Angers abrieron investigaciones luego de fallecimientos reportados en niños que habían recibido productos luego incluidos en los recalls.

Hasta ahora, los fiscales han “descartado un vínculo” entre la muerte de dos lactantes y las fórmulas retiradas.

En el caso de Burdeos, los análisis de la leche en polvo y reconstituida no detectaron presencia de cereulida, y el fiscal señaló que “el fallecimiento del lactante no parece estar vinculado a la fórmula utilizada para alimentarlo”, aunque aclaró que las pesquisas continúan para determinar la causa exacta de la muerte.

Una tercera muerte infantil sigue bajo investigación.

Radio France también informó que otra causa abierta en Meaux fue transferida a París, añadiendo otra capa de complejidad judicial al caso.

Reguladores, ONG y el daño reputacional en juego

Más allá del resultado de las causas penales, el episodio ya tiene consecuencias reputacionales y regulatorias.

La investigación mediática se suma a las acciones de organizaciones de defensa de consumidores que han iniciado demandas y campañas públicas contra varias compañías por su manejo de la crisis de cereulida.

En paralelo, autoridades como la Comisión Europea y agencias nacionales están revisando protocolos de notificación y límites de seguridad, con Francia, por ejemplo, reduciendo el umbral permitido de toxinas en fórmulas infantiles tras los recalls masivos.

Para Nestlé, Danone, Lactalis y otros actores del negocio global de fórmula infantil —uno de los segmentos más regulados y sensibles de la industria alimentaria— el caso vuelve a demostrar que el margen de error en trazabilidad, comunicación de riesgo y tiempos de reacción es mínimo.

En un mercado donde la confianza de los padres es el principal activo, cada día de diferencia entre detectar un riesgo, notificar a reguladores y lanzar un retiro visible puede traducirse en investigaciones, litigios, ajustes normativos y pérdida de valor para marcas que, hasta ahora, se han construido precisamente sobre la promesa de seguridad máxima para los consumidores más pequeños del sistema de salud y de alimentación.

Fuente: Radio France, Reuters

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

WP to LinkedIn Auto Publish Powered By : XYZScripts.com