Nestlé admite que perderá parte de los padres tras el recall global de fórmulas infantiles

Nestlé asumió que algunos padres no volverán a comprar sus productos de fórmula infantil luego de un amplio retiro preventivo por posible contaminación con cereulide, una toxina que puede causar náuseas y vómitos, lo que ha golpeado su participación de mercado y demorará el regreso de las ventas a niveles previos.
La crisis de la fórmula infantil se transformó en una prueba temprana para el CEO Philipp Navratil, que tuvo que salir con un video de disculpa a pocos meses de asumir, en medio de advertencias sanitarias en al menos 53 países de Europa, Asia, las Américas y África.
Desde finales de 2025 y comienzos de 2026, Nestlé inició un recall de lotes de marcas como NAN, SMA, BEBA y Alfamino, tras detectar cereulide en un ingrediente de aceite de ácido araquidónico (ARA) de un proveedor, en una operación que la propia compañía describe como uno de los retiros más grandes de su historia en nutrición infantil
Qué decidió la compañía y a quién afecta
Nestlé retiró fórmulas infantiles en Europa, Asia y las Américas como “medida de precaución” al confirmar un problema de calidad en una planta de Países Bajos vinculado a cereulide, una toxina termo‑resistente producida por Bacillus cereus que puede causar cuadros de intoxicación alimentaria.

La compañía asegura que no se han reportado casos confirmados de enfermedad asociados a los lotes afectados, pero actuó “rápida y transparentemente” en coordinación con autoridades de seguridad alimentaria para detener la distribución y ordenar el retiro en los países impactados.
La responsable de nutrición de Nestlé, Serena Aboutboul, reconoció que el grupo “no ha vuelto” a los niveles de cuota de mercado previos al recall y que entiende que recuperar la confianza en “una categoría tan sensible” llevará tiempo. La crisis ha afectado el desempeño de la división de Nutrition & Health Science, restando cerca de 90 puntos básicos al crecimiento orgánico en el primer trimestre de 2026, según estimaciones internas, y forzando a la empresa a operar en un modo de “recuperación” sostenida.
Motivos del recall y antecedentes
La trazabilidad interna llevó a Nestlé a identificar el origen del problema en el ARA oil suministrado por un proveedor externo, que habría estado contaminado con cereulide.
Una vez confirmado el foco, la compañía dejó de abastecerse de ese insumo y detuvo la distribución de todos los productos que lo contenían, antes de ampliar el recall a todos los países afectados en coordinación con las autoridades sanitarias a comienzos de enero.
Navratil subrayó en su mensaje que “no ha habido casos confirmados de enfermedad” ligados a los lotes retirados y que el objetivo fue actuar con máxima cautela para proteger la salud de los bebés. Organismos como EFSA actualizaron su dosis de referencia aguda para cereulide, y Nestlé afirma aplicar un límite interno todavía más estricto, reforzando controles sobre ingredientes y proveedores críticos.

Consecuencias para el negocio y la relación con padres y pediatras
Sobre el impacto en consumidores, Aboutboul fue contundente: “Cuando tenés inquietud por parte de los padres, ellos no… van a volver. Lo sabemos”. La ejecutiva admite que parte de las familias cambiarán de marca de forma definitiva tras el episodio, algo habitual en categorías donde la confianza y la percepción de seguridad son tan centrales como en la nutrición infantil.
Al mismo tiempo, Nestlé asegura estar “en modo recuperación” y confía en que podrá reconquistar cuota de mercado. La empresa dice estar trabajando de manera activa con pediatras y otros profesionales de la salud para obtener recomendaciones y reconstruir la credibilidad de sus fórmulas, reforzando call centers y equipos de atención para acompañar a padres y cuidadores.

En un mercado global donde la alimentación infantil es un pilar del negocio y de la reputación corporativa, la crisis del cereulide obliga al grupo suizo a replantear la forma en que articula control de calidad, comunicación de riesgos y vínculo con la comunidad médica para sostener su posición en el largo plazo.