La suiza Sandoz denuncia a China ante la UE por “matar” la producción europea de antibióticos

La compañía alpina presentó ante la Comisión Europea un borrador de denuncia antidumping contra las importaciones chinas de amoxicilina, el principio activo de un antibiótico clave de la familia de las penicilinas, y advirtió que Europa podría perder su última gran red integrada de producción de estos medicamentos esenciales.
En un movimiento que combina salud pública, comercio internacional y seguridad estratégica, Sandoz —uno de los mayores fabricantes mundiales de genéricos— confirmó que elevó un borrador de queja antidumping en Bruselas contra los productores chinos de amoxicilina.
La compañía sostiene que el mercado europeo se ve distorsionado por “precios sostenidamente por debajo de costo”, “subsidios estatales” y una fuerte concentración de la capacidad productiva global en China. La preocupación de fondo: el riesgo de que Europa dependa casi por completo de importaciones para abastecer antibióticos de uso masivo.

Sandoz afirma que opera “la única gran red de producción verticalmente integrada de penicilinas que queda en Europa”, una infraestructura que abarca desde los ingredientes farmacéuticos activos hasta el producto terminado.
En paralelo, la empresa alerta que “hasta el 90% de los principios activos antibióticos del mundo se producen hoy fuera de Europa”, principalmente en Asia, lo que crea una vulnerabilidad crítica para la región.
“No es solo política sanitaria, es seguridad económica”
El CEO de Sandoz, Richard Saynor, enmarcó el reclamo mucho más allá de una disputa de precios. “Proteger el suministro de antibióticos no es solo un tema de política sanitaria, sino una cuestión de seguridad económica y de política comercial estratégica”, afirmó. Y remarcó: “Europa debe actuar ahora para salvaguardar un suministro independiente en los próximos años”.

La compañía sostiene que las prácticas de dumping y apoyo estatal en China hacen “imposible competir” a los productores europeos, erosionando la viabilidad de plantas que son clave para la resiliencia del sistema sanitario. De prosperar la queja, la Comisión Europea podría abrir una investigación formal y eventualmente aplicar derechos antidumping sobre la amoxicilina de origen chino, en lo que sería uno de los primeros casos de este tipo en el sector farmacéutico en décadas.
Más allá del expediente puntual, el planteo de Sandoz reaviva el debate sobre cómo Europa quiere posicionarse en la cadena global de medicamentos esenciales: como mero importador guiado por el precio más bajo o como bloque que considera a los antibióticos parte de su infraestructura crítica, con reglas comerciales alineadas a esa visión.

En un escenario de tensión geopolítica y creciente preocupación por la resistencia antimicrobiana, el desenlace del caso podría marcar un precedente clave para toda la industria de antibióticos y para la estrategia de seguridad sanitaria del continente.