La IA en la salud: cinco aplicaciones que buscan transformar la atención dentro y fuera del consultorio

El neurólogo Eric Rosenthal, de Massachusetts General Hospital y Harvard, describe usos de IA para documentar consultas, analizar habla y movimiento, facilitar la comunicación y apoyar cirugías. Su propuesta apunta a una atención más conectada y personalizada.
La inteligencia artificial está ampliando las posibilidades de la atención sanitaria más allá de la lectura de imágenes y el descubrimiento de medicamentos. En neurociencias, sus aplicaciones abarcan desde registrar una consulta sin interrumpir el diálogo hasta analizar cambios en el habla o el movimiento que podrían ayudar a identificar dificultades antes de una visita médica.
Eric Rosenthal, neurólogo de Massachusetts General Hospital (MGH) y profesor asociado de Neurología de Harvard Medical School, presentó estas posibilidades durante un encuentro realizado en junio. El especialista dirige la Unidad de Cuidados Intensivos de Neurociencias y el Centro de Ciencia de Datos e Inteligencia Artificial en Neurología de MGH. Su planteo reúne aplicaciones actuales y una visión de futuro: llevar la atención al entorno cotidiano del paciente, en lugar de concentrarla únicamente en encuentros programados.
1. Registrar consultas para recuperar tiempo clínico
Una de las aplicaciones descritas por Rosenthal es la documentación en tiempo real de las conversaciones entre médicos y pacientes. Un teléfono sobre el escritorio puede escuchar y ayudar a registrar el intercambio, mientras el profesional concentra su atención en la persona.
“La máquina llevará ese registro y ustedes podrán realmente conversar con alguien”, explicó. La propuesta busca reducir la interferencia de las tareas de documentación y favorecer una conexión clínica más profunda.
El punto de partida es una limitación del modelo habitual: la consulta ofrece poco tiempo para comprender lo que ocurre en la vida cotidiana. Los pacientes deben condensar síntomas, experiencias y preocupaciones en un encuentro breve, mientras sus familiares suelen observar cambios que el médico todavía no conoce.
2. Analizar el habla para reconocer dificultades neurológicas
Rosenthal presentó el análisis de espectrogramas del habla como una herramienta para estudiar características de la comunicación. Entre las señales mencionó el tiempo de participación, la forma de hablar y la cadencia.
“Podemos diferenciar entre pacientes afectados por una enfermedad neurológica y pacientes que no lo están”, sostuvo. Según su exposición, estos patrones podrían permitir reconocer dificultades antes de que sean advertidas durante una consulta.
El enfoque no se limita a interpretar el contenido de lo que una persona dice. Busca examinar cómo se comunica y detectar señales que ayuden a comprender su estado fuera del consultorio.
3. Observar habilidades motoras en la vida diaria
El especialista señaló que una lógica similar puede aplicarse al movimiento. Analizar habilidades motoras permitiría incorporar información del entorno cotidiano a la evaluación clínica, en lugar de depender exclusivamente de lo observado durante una visita.
“Nuestras vidas se han transformado por completo en el espacio del paciente fuera del consultorio, y la clave es llevar nuestra atención médica a ese espacio”, afirmó.
Su visión también contempla la dimensión social. Rosenthal planteó la necesidad de ayudar a las personas a reconocer si sus redes de vínculos se deterioran y de construir, junto con el equipo de salud, un mapa compartido para orientar los cuidados.
4. Facilitar la comunicación ante discapacidades graves
Otra aplicación presentada fue el uso de implantes que permiten a personas con lesión medular o esclerosis lateral amiotrófica interactuar con computadoras y comunicarse pese a limitaciones motoras o de la voz.
“Pueden manejar computadoras cuando sus brazos no funcionan; pueden hablar cuando su voz no funciona”, describió Rosenthal. También mencionó la posibilidad de recuperar características de la voz que esas personas tenían previamente.
En estos casos, la tecnología se orienta a ampliar la capacidad de interacción del paciente. La comunicación aparece como un componente de la atención, no solo como un medio para transmitir información médica.
5. Apoyar cirugías y orientar tratamientos personalizados
Rosenthal describió el uso de imágenes guiadas por ultrasonido para asistir a cirujanos durante procedimientos cerebrales. El objetivo es aportar orientación sobre el tumor mientras se realiza la intervención.
Además, planteó una transición desde la búsqueda de tratamientos mediante prueba y error hacia terapias ajustadas a la biología de cada paciente. “Estamos pasando, cada vez más, a hacer coincidir las terapias con su biología, para poder diseñar algo verdaderamente personalizado”, señaló.
Estas aplicaciones forman parte de una visión de atención continua y de desarrollo iterativo. El especialista propuso pensar en un “consultorio sin paredes” y, posteriormente, en una “institución sin paredes”: un sistema más conectado con la vida del paciente.
La agenda descrita por Rosenthal sitúa a la conectividad como un eje de la tecnología sanitaria, al combinar documentación, seguimiento cotidiano, comunicación asistida y apoyo a procedimientos para avanzar hacia cuidados más personalizados.