Hospital Italiano realizó las primeras cirugías robóticas de tiroides y paratiroides sin cicatriz visible

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El programa incorpora tecnología robótica de última generación para pacientes seleccionados con nódulos o tumores limitados, ofrece acceso transoral y axilar sin cicatriz en el cuello y consolida más de dos años de entrenamiento quirúrgico e interdisciplinario.

En Buenos Aires, el Hospital Italiano acaba de sumar un nuevo capítulo a la cirugía endocrina mínimamente invasiva: llevó a cabo con éxito las primeras cirugías robóticas de tiroides y paratiroides de la Argentina.

Se trata de un programa que combina una de las plataformas tecnológicas más avanzadas del mundo con una indicación cuidadosamente seleccionada: pacientes con nódulos o tumores de tamaño limitado, sin extensión fuera de la glándula y sin cirugías previas en el cuello.

El objetivo declarado es lograr el mismo resultado oncológico y funcional que una tiroidectomía o paratiroidectomía convencional, pero evitando una cicatriz visible en el cuello y mejorando la precisión alrededor de estructuras críticas.

Los primeros casos intervenidos muestran el potencial del enfoque. Según el Hospital, los pacientes evolucionaron sin complicaciones, con rápida recuperación y fueron dados de alta aproximadamente a las 24 horas de la cirugía. En un contexto de crecimiento de la demanda por abordajes menos invasivos y con mejor resultado estético, el anuncio posiciona al centro como pionero regional en cirugía robótica endocrina.

Cómo se realiza la cirugía robótica sin cicatriz visible

La técnica empleada combina accesos transorales y axilares. El ingreso principal se realiza a través de pequeñas incisiones ocultas en la mucosa del labio inferior; en algunos casos se suma una incisión adicional escondida en el pliegue natural de la axila. Desde una consola, el cirujano controla en todo momento los brazos robóticos que replican y filtran sus movimientos con máxima precisión.

El sistema ofrece visión tridimensional de alta definición y magnificada del campo operatorio, y herramientas articuladas capaces de maniobrar en espacios reducidos. “La cirugía robótica nos permite trabajar con una visión tridimensional magnificada y con instrumentos articulados que brindan una precisión extraordinaria alrededor de estructuras delicadas, como los nervios responsables de la voz y las glándulas paratiroides. Esto significa acceder a una cirugía moderna, segura y sin una cicatriz visible en el cuello”, explicó el cirujano de Cabeza y Cuello, Dr. Alejandro Yanzon.

El hospital subraya que el robot no opera de manera autónoma: es una herramienta que amplía las capacidades del equipo quirúrgico, pero cada decisión y movimiento siguen estando en manos del cirujano.

Diseño del programa y población incluida

Por ahora, la indicación se limita a pacientes “cuidadosamente seleccionados”. En tiroides, la técnica se reserva a personas con nódulos o tumores de tamaño limitado, confinados a la glándula y sin antecedentes de cirugías cervicales. En hiperparatiroidismo, los mejores candidatos son pacientes con una única glándula paratiroidea aumentada de tamaño, previamente localizada mediante estudios por imágenes.

En todos los casos, la indicación se define de manera individual. El equipo enfatiza que la técnica robótica es una alternativa más dentro del arsenal disponible, no un reemplazo universal: se evalúa caso por caso cuál es la opción más adecuada para cada paciente, considerando anatomía, patología y expectativas.

Estrategia y encaje en el negocio de la cirugía robótica endocrina

La puesta en marcha del programa demandó más de dos años de preparación. Los cirujanos Alejandro Yanzon y Marcelo Figari realizaron entrenamientos específicos en centros de referencia de Brasil, Tailandia, Singapur y Corea del Sur, donde la cirugía robótica de tiroides y paratiroides tiene mayor desarrollo. En paralelo, el Hospital entrenó de manera interdisciplinaria a equipos de Anestesiología, Instrumentación Quirúrgica, Bioingeniería, Endocrinología, Diagnóstico por Imágenes, Laboratorio y Anatomía Patológica para sostener el programa con estándares altos de calidad y seguridad.

“Este logro representa mucho más que la incorporación de una nueva tecnología. Es el resultado de años de formación, planificación y trabajo interdisciplinario, y constituye un hito para la medicina argentina. Al mismo tiempo, amplía las opciones terapéuticas disponibles para los pacientes y abre el camino para seguir desarrollando la cirugía robótica endocrina en nuestro país”, señaló el Dr. Marcelo Figari.

Qué significa para la práctica clínica y el sistema de salud

Desde el punto de vista clínico, la propuesta combina tres promesas: mantener resultados equivalentes a la cirugía abierta, reducir la invasividad con incisiones ocultas y mejorar la precisión sobre estructuras sensibles como nervios laríngeos y glándulas paratiroides. Para pacientes con indicación adecuada, la posibilidad de una recuperación rápida y sin cicatriz visible puede resultar especialmente atractiva, sobre todo en patologías benignas o tumores de bajo volumen.

En términos de sistema, el programa señala una nueva etapa en la adopción de robótica más allá de las especialidades pioneras (urología, ginecología, coloproctología). El Hospital Italiano anticipa que el objetivo es consolidar los resultados iniciales y, a futuro, evaluar la extensión de esta tecnología a pacientes con cuadros más complejos y a otras patologías de cabeza y cuello. En un contexto donde la cirugía robótica sigue siendo un recurso de alto costo y alta complejidad, la experiencia servirá como referencia para otros centros que evalúan incorporar plataformas similares en el segmento endocrino.

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