Hantavirus en el crucero MV Hondius: Argentina se despega del origen del brote y la OMS analiza cómo seguir

Autoridades sanitarias argentinas descartaron que los pasajeros afectados por el brote de hantavirus del crucero de lujo MV Hondius se hayan contagiado en Tierra del Fuego, mientras la OMS y varios gobiernos definen protocolos de aislamiento, monitoreo por hasta 45 días y repatriación para casi 150 viajeros.
En un contexto de alerta global, Argentina buscó rápidamente marcar posición frente al primer brote de hantavirus registrado a bordo de un crucero. Desde Ushuaia, el director de Epidemiología y Salud Ambiental de Tierra del Fuego, Juan Petrina, sostuvo que los pasajeros enfermos del MV Hondius “no pudieron haberse infectado en la provincia”, a partir del análisis de los tiempos entre la estadía en el sur argentino y el inicio de los síntomas.
“Los cálculos no cierran para que hayan sido infectados en nuestra provincia… la posibilidad es prácticamente nula”, afirmó en conferencia de prensa. La aclaración llega en medio de la atención internacional que rodea al barco, que zarpó de Argentina en marzo con unos 150 pasajeros y encadenó escalas en la Antártida y otras zonas remotas antes de que se detectaran los primeros casos.
Mientras tanto, el mapa del brote se expande en kilómetros, pero no en volumen de contagios. Dos nuevos casos sospechosos fueron reportados este viernes: una mujer de 32 años en la provincia española de Alicante y un británico en la remota isla de Tristan da Cunha, en el Atlántico Sur, ambos con antecedentes de contacto con pasajeros del mismo crucero.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) insiste en que el riesgo para la población general sigue siendo bajo: el virus no se transmite fácilmente y, en el caso de la cepa Andes, requiere contacto estrecho y prolongado con personas sintomáticas. “En función de cómo se está propagando y de cómo no se está propagando entre las personas del barco y quienes ya desembarcaron, seguimos considerando que el riesgo es bajo para la población general”, explicó Anais Legand, responsable técnica de amenazas virales de la OMS.
De la Patagonia a Tenerife: cómo se gestiona el primer brote en un crucero
El brote en el MV Hondius ya se cobró tres vidas –una pareja neerlandesa y un ciudadano alemán– y acumula al menos ocho infecciones confirmadas o sospechosas, entre ellas dos británicos, otro neerlandés y un suizo internados en hospitales de Países Bajos, Sudáfrica y Suiza. Según la OMS, algunos de los casos a bordo están causados por el hantavirus Andes, la única variante conocida capaz de transmitirse de persona a persona. Ese dato encendió las alarmas regulatorias, pero también encuadró la respuesta en un protocolo ya conocido.
El organismo con sede en Ginebra está terminando de redactar una guía paso a paso para manejar la llegada del barco a Tenerife, prevista para el domingo, cuando los cerca de 150 pasajeros y tripulantes serán sometidos a controles y luego desembarcados bajo nuevas directrices.
“Si seguimos las medidas de salud pública y las lecciones que aprendimos de la Argentina… podemos romper esta cadena de transmisión. No tiene por qué convertirse en una epidemia de gran escala”, aseguró Abdi Rahman Mahamud, director del departamento de alerta y coordinación de respuesta de la OMS.
Las recomendaciones en estudio incluyen la clasificación de los viajeros en contactos de alto y bajo riesgo según su interacción con los casos, el aislamiento de personas enfermas y la cuarentena o autoaislamiento de quienes hayan tenido exposición cercana, junto con monitoreo de síntomas. Legand adelantó que podría sugerirse a algunos grupos vinculados al brote que tomen la temperatura diariamente durante al menos 42 días, dado que la cepa Andes presenta un período de incubación prolongado.
Lecciones argentinas, aislamientos de 45 días y un test para los protocolos
Una pieza central en el diseño de la respuesta es la experiencia argentina en el brote de virus Andes de 2018‑2019, en el que se infectaron 34 personas y murieron 11. Ese episodio, que se logró contener, se convirtió en el caso de referencia para entender la dinámica de transmisión de persona a persona. “Básicamente aprendimos que, una vez que se implementan medidas básicas de distanciamiento social, que son muy simples –quedarse en casa cuando uno no se siente bien–, la circulación disminuye y el brote se apaga”, señaló Gustavo Palacios, profesor en la Icahn School of Medicine at Mount Sinai, coautor de un trabajo clave sobre aquel evento y asesor de la OMS en el brote actual.
Los gobiernos empiezan a traducir ese know‑how a decisiones concretas. El Reino Unido anunció que repatriará a sus ciudadanos en un vuelo con estrictas medidas de control de infección, tras lo cual se les pedirá aislarse durante 45 días, con testeo según resulte necesario. En paralelo, autoridades sanitarias en varios estados de EE.UU. informaron que están monitoreando a residentes asintomáticos que regresaron tras desembarcar del crucero, mientras Singapur aisló y testeó a dos personas que también viajaron a bordo.
En España, el secretario de Estado de Salud, Javier Padilla, detalló que la mujer sospechosa de infección en Alicante presentaba “síntomas respiratorios leves” y había estado sentada “dos filas detrás” de una pasajera neerlandesa del MV Hondius, que dejó el vuelo en Johannesburgo sintiéndose mal el 25 de abril y luego falleció en un hospital. Padilla subrayó que el contacto fue “muy breve”, ya que la pasajera enferma estuvo “muy poco tiempo” a bordo, pero confirmó que se inició el rastreo de todos los contactos recientes de la mujer.
Un brote acotado que pone al sistema en modo prueba de estrés
Aunque el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos clasificó el episodio como una respuesta de emergencia de “nivel 3”, el más bajo dentro de su esquema de activación, el brote funciona como prueba de estrés para los manuales de actuación en cruceros, aeropuertos y sistemas de referencia entre países. Expertos como Krutika Kuppalli, profesora asociada de medicina en el University of Texas Southwestern Medical Center, recordaron que los principios básicos son conocidos: “Es el mismo principio que para sarampión o ébola. La trazabilidad de contactos no cambia”.
Para Argentina, el capítulo más inmediato fue despejar dudas sobre un eventual origen fueguino del contagio y, al mismo tiempo, poner a disposición de la OMS la experiencia acumulada en el brote de Andes virus de 2018‑2019. En palabras de Mahamud, las “lecciones aprendidas de la Argentina” son hoy parte del kit global para evitar que este episodio marítimo evolucione hacia algo mayor.
En un escenario donde los cruceros de expedición, el turismo antártico y el tráfico intercontinental siguen en expansión, la combinación de un brote letal pero de baja transmisibilidad y una coordinación internacional rápida refuerza la relevancia de los protocolos de bioseguridad para el negocio de cruceros, las coberturas de seguros y las estrategias de preparación de los sistemas de salud y la industria farmacéutica frente a patógenos de alto impacto pero baja frecuencia.