GLP-1 y “personalidad Ozempic”: usuarios describen anhedonia y pérdida de interés

Testimonios en redes y medios vinculan tratamientos GLP‑1 con una reducción del placer por la comida y otras actividades. El endocrinólogo canadiense Daniel Drucker advierte que aún falta evidencia científica para definir el alcance de este posible efecto.
La expansión de los medicamentos GLP‑1 para diabetes tipo 2 y descenso de peso abrió un debate que excede los cambios en la balanza. Usuarios de Ozempic y otros tratamientos de la clase describen en redes sociales una sensación de apatía, menor interés por la comida, el ejercicio, los vínculos y actividades antes gratificantes, un fenómeno que algunas personas denominan “personalidad Ozempic”.
El término no refiere a un diagnóstico clínico ni equivale necesariamente a depresión. Los relatos lo asocian con anhedonia: la dificultad o incapacidad de sentir placer o interés por experiencias que antes resultaban satisfactorias, y que se vincula con alteraciones del sistema cerebral de recompensa. La información disponible en el texto fuente se basa principalmente en testimonios y en una hipótesis que continúa bajo estudio, por lo que no permite establecer una relación causal concluyente.
“Lo que parece hacer el GLP‑1 es que reduce el nivel de placer que se obtiene”, afirmó el endocrinólogo Daniel Drucker. El especialista agregó que todavía no existe evidencia científica suficiente para explicar con precisión este efecto o definir a qué personas podría afectar.
Qué describen los usuarios de GLP-1
Katie Glass, periodista que relató su experiencia con Ozempic, describió una pérdida de entusiasmo que trascendió el acto de comer. “¿El sol? Me daba igual. Los atardeceres se volvieron indiferentes. Incluso admirar mi cuerpo recién delgado en el espejo resultaba un poco aburrido. Me arrebató mi habitual optimismo”, escribió.
La periodista señaló que perdió algunos kilos en pocos meses, pero también parte de su vida social. “Sí, perdí un par de kilos en pocos meses, pero también perdí mi vida social”, explicó, al asociar la experiencia con una dificultad para sostener encuentros que antes tenían a la comida como componente central.
La dietista Summer Kessel también habló sobre la sensación de desconexión durante el uso de un medicamento GLP‑1. “Es como sentirse meh”, señaló. “Pierdes un poco la chispa de la vida. No sientes emoción por nada. Pierdes la emoción que da comer saludable, ir al gym, hacer las actividades que amas”.
En Reddit, usuarios describen menor motivación frente a relaciones, trabajo, deportes, vida familiar, sexo, pasatiempos, series y encuentros sociales. Un testimonio lo resumió así: “El problema no es solo que la comida ya no nos dé gusto; afecta al gusto por casi todo”.
El sistema de recompensa, bajo estudio
Los medicamentos GLP‑1 son utilizados en adultos con diabetes tipo 2 y, según la indicación específica, para el manejo del peso. Entre los efectos que relatan algunos usuarios figura la reducción del denominado “ruido de comida”: pensamientos repetitivos vinculados con la próxima comida o con el deseo de comer.
La hipótesis que circula es que, al disminuir el impulso y el placer asociados a la ingesta, estos fármacos podrían reducir también la motivación hacia otras conductas que comparten mecanismos de recompensa. Esto ayudaría a interpretar por qué algunos usuarios reportan menos interés por alcohol, tabaco, drogas, pornografía o juego, además de menos deseo de comer.
Drucker planteó que las personas pueden experimentar de manera distinta el componente hedónico de la alimentación. “Podemos dividir a las personas en dos grupos muy simples: unos comen para vivir […] y otros viven para comer, porque comer es algo social, placentero, les entusiasma. Y muchos estamos en medio”, explicó.
Para el endocrinólogo, la comida, el alcohol, el tabaco, el cannabis y otras sustancias comparten una dimensión de recompensa. “Antes había entusiasmo, activación cerebral, ganas… Y ahora, no tanto”, sostuvo al describir el posible efecto de los GLP‑1 sobre el nivel de placer percibido.
Impacto en el seguimiento clínico
Los testimonios muestran que, para algunas personas, el descenso de peso puede convivir con una percepción de pérdida de bienestar emocional o social. Algunas optaron por abandonar el medicamento; otras continuaron el tratamiento para sostener la reducción de peso, aun describiendo una sensación de “grisura” emocional.
El texto fuente no plantea que todas las personas tratadas con GLP‑1 presenten anhedonia ni afirma que sea un evento adverso confirmado para la clase terapéutica. Sí advierte que usuarios y especialistas discuten experiencias que merecen ser escuchadas en la práctica clínica, especialmente cuando afectan hábitos, vínculos, motivación o calidad de vida.
La evaluación de un tratamiento para peso o diabetes no se limita a kilos perdidos o parámetros metabólicos. Frente a cambios persistentes en el ánimo, el interés o la capacidad de disfrutar, el seguimiento médico puede incorporar la experiencia subjetiva del paciente y el impacto funcional en su vida cotidiana.
Delgadez, consumo y salud
El debate ocurre en paralelo con el regreso cultural de la delgadez extrema como ideal estético y con una mayor presencia pública de Ozempic. La frase “Nada sabe mejor que sentirse delgada”, atribuida a Kate Moss, volvió a circular como referencia de un modelo de presión corporal que el uso de fármacos puede amplificar.
En 2024, la marca Namilia presentó en la Semana de la Moda de Berlín una camiseta con la frase “I love Ozempic” (en la imagen principal), una señal de cómo un medicamento puede ser resignificado fuera de su contexto clínico. El texto también recoge cuestionamientos de autoras y sociólogas a la idea de que la búsqueda de delgadez sea una decisión puramente individual.
Para la industria farmacéutica y los equipos de salud, la discusión abre un frente relevante: el avance de los GLP‑1 debe contemplar no solo eficacia metabólica y control del apetito, sino también el modo en que los pacientes experimentan el placer, la sociabilidad y la calidad de vida durante el tratamiento.
*En la imagen principal, modelo con la remera de la marca Namilia durante el Fashion Week de Berlin en 2024