Europa, bajo presión: la industria farmacéutica advierte por precios y fuga de inversiones

Stefan Oelrich, presidente de la EFPIA y de la división farmacéutica de Bayer, advirtió en Bruselas que Europa deberá replantear cómo valora y paga los medicamentos innovadores o se arriesga a perder inversiones en plantas y ensayos clínicos, en un escenario marcado por la política de “nación más favorecida” de U$S Donald Trump y las reformas de precios en Alemania.
Europa atraviesa una encrucijada compleja en materia de acceso y financiamiento de medicamentos innovadores. Por un lado, gobiernos con cuentas públicas ajustadas buscan contener el gasto farmacéutico con techos de precios y descuentos más agresivos.
Por otro, las grandes compañías advierten que esa estrategia puede volverse en contra del propio continente si, al comprimirse los valores de referencia, se vuelven menos atractivos los lanzamientos, las inversiones en manufactura y la realización de ensayos clínicos en territorio europeo.
La tensión se agrava con la decisión de Estados Unidos de atar parte de sus precios a lo que pagan otros países ricos, incluyendo Europa, lo que proyecta cualquier rebaja local sobre el mercado más rentable del mundo.
“Europa tendrá que ponerse a la altura en adelante”, afirmó Oelrich en una entrevista, al plantear que la región debe “repensar cómo valora y paga los medicamentos innovadores” si quiere seguir siendo un polo atractivo para la industria.finance.

El efecto Trump: precios europeos que “pegan la vuelta” en EE.UU.
El nuevo marco que describió Oelrich está atravesado por la política de “most‑favoured‑nation” (nación más favorecida) impulsada por el presidente Donald Trump, que busca vincular algunos precios de medicamentos en Estados Unidos a los que pagan otros países de altos ingresos. En los hechos, esto significa que si Europa paga menos por un fármaco, ese menor valor puede convertirse en referencia para reducir el precio en el enorme mercado estadounidense.
La industria viene advirtiendo que esta dinámica cambia por completo la ecuación de retorno. Los laboratorios señalan que “los precios más bajos en Europa podrían afectar cada vez más los retornos en el lucrativo mercado de EE.UU.”, lo que intensifica la presión sobre gobiernos europeos “con problemas de caja” para que paguen más por las nuevas terapias.
En paralelo, varias compañías ya están “retrasando ciertos lanzamientos en Europa” mientras evalúan cómo impactará el nuevo esquema de precios estadounidenses atados a referencias internacionales, según un análisis previo de Reuters citado por la EFPIA.

Alemania como “test” de hasta dónde puede ajustar Europa
En su diagnóstico, Oelrich hizo foco en Alemania, el mayor mercado farmacéutico de la Unión Europea y tradicionalmente uno de los primeros países donde la industria lanza nuevas moléculas. El ejecutivo señaló que las medidas legislativas propuestas este mes por el gobierno alemán para contener el gasto sanitario, incluyendo el reemplazo de un sistema de descuentos variables por rebajas fijas, serán un “caso de prueba” de hasta dónde puede llegar Europa sin ahuyentar inversiones.
“Alemania es, en cierto modo, como un presagio de lo que Europa puede ser, en un buen y en un mal sentido”, sostuvo. Oelrich reconoció que los responsables políticos alemanes “están escuchando las preocupaciones de la industria”, pero advirtió que las farmacéuticas disponen de alternativas a la hora de decidir dónde ponen su dinero.
Ensayos clínicos, plantas y la lógica de seguir la demanda
Más allá de la macroregulación, el mensaje de Oelrich fue muy concreto en términos de operación: “Es poco probable que hagas un ensayo clínico en un lugar donde no tenés intención de comercializar”, señaló. “Es poco probable fabricar, en el largo plazo, en un mercado donde no tenés ninguna demanda”, agregó.
La conclusión, apuntó, es directa: “Las inversiones seguirán o no, dependiendo de cuáles sean las condiciones en un determinado mercado”. Para las multinacionales, esto se traduce en elegir países donde el reconocimiento de valor —es decir, el precio y las condiciones de reembolso— acompañe el riesgo asumido en I+D y la complejidad de fabricar biológicos y terapias avanzadas.

En la práctica, si la combinación de controles de precios y referencia internacional hace que Europa deje de ser competitiva frente a Estados Unidos, China u otros polos emergentes, el riesgo es que nuevas plantas, plataformas de I+D y ensayos pivotales migren hacia jurisdicciones con marcos más previsibles y retornos más altos.
Competir por inversión en innovación, sin perder acceso
Las declaraciones del jefe de la EFPIA se dan en paralelo a otros mensajes recientes del lobby farmacéutico europeo, que insisten en que el gasto en medicamentos innovadores debe verse como “una inversión y no como un costo de corto plazo”, en la medida en que reduce hospitalizaciones, mejora la productividad laboral y genera retornos socioeconómicos múltiples por cada euro invertido.
El desafío para los policymakers será encontrar un equilibrio entre la necesidad de garantizar acceso equitativo y sostenible a los tratamientos —especialmente en un contexto de envejecimiento poblacional y avances en terapias de altísimo costo— y la necesidad de seguir siendo competitivos para atraer nuevas moléculas, ensayos y plantas de producción. En ese equilibrio fino se juega no solo el futuro de la industria farmacéutica europea, sino también qué tan rápido llegarán las próximas innovaciones a los pacientes del continente y qué rol tendrá Europa en una cadena global de valor cada vez más disputada por Estados Unidos y China.