Eli Lilly ahora impulsa retatrutida: pérdida de peso del 28% y potencial millonario

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El fármaco experimental de Eli Lilly mostró descensos de hasta 30,3% del peso corporal y podría competir con cirugía bariátrica, en un mercado cada vez más importante para las finanzas de la industria farmacéutica.

La carrera global por liderar el tratamiento farmacológico de la obesidad suma un nuevo capítulo con resultados que podrían redefinir los estándares clínicos y comerciales del sector. Eli Lilly anunció que su fármaco experimental retatrutida logró una pérdida de peso promedio del 28% en 80 semanas, superando ampliamente a los tratamientos actualmente disponibles y acercándose a los resultados de la cirugía bariátrica.

El dato surge de un ensayo clínico aleatorizado con 2339 pacientes con obesidad o sobrepeso, en el que quienes recibieron la dosis más alta perdieron en promedio unos 32 kilos. En pacientes con obesidad moderada o grave, los resultados fueron aún más contundentes: tras dos años, la pérdida alcanzó los 38 kilos, equivalente al 30,3% del peso corporal, cifras comparables con el bypass gástrico.

Aunque los resultados aún no fueron revisados por pares ni publicados en revistas científicas, el impacto potencial ya genera expectativas en el mercado y entre especialistas, en un contexto donde los tratamientos basados en hormonas como GLP-1 están transformando el abordaje de la obesidad.

Un salto frente a los tratamientos actuales

La retatrutida se posiciona por encima de los fármacos más utilizados actualmente, como Wegovy (Novo Nordisk) y Zepbound (Eli Lilly), que logran reducciones de alrededor del 20% del peso corporal en períodos similares. Las versiones orales, en tanto, alcanzan entre el 12% y el 14%.

Este diferencial es especialmente relevante para pacientes con obesidad mórbida, quienes requieren descensos de entre 36 y 45 kilos para alcanzar un peso saludable. En este segmento, históricamente dominado por la cirugía bariátrica, la retatrutida podría abrir una alternativa farmacológica más efectiva.

Daniel Skovronsky, principal científico de Eli Lilly, señaló que inicialmente el desarrollo apuntaba a pacientes con mayor sobrepeso, pero luego observaron un alcance más amplio. En dosis más bajas, el fármaco mostró una pérdida cercana al 19%, con buena tolerancia.

Mecanismo innovador y perfil de seguridad

El medicamento actúa sobre tres hormonas clave en la regulación metabólica: GLP-1, GIP y glucagón. Este enfoque lo diferencia de terapias actuales, que actúan sobre una o dos de estas vías.

Los investigadores aún no comprenden completamente por qué esta combinación genera un efecto superior, pero los resultados clínicos sugieren un impacto significativo en el control del apetito, el metabolismo y el balance energético.

Sin embargo, el perfil de seguridad plantea desafíos. A dosis elevadas, los efectos gastrointestinales —como náuseas, vómitos, diarrea y estreñimiento— provocaron la discontinuación del tratamiento en el 11% de los pacientes, una tasa superior a la de otros fármacos del segmento.

A pesar de ello, la especialista en obesidad de Yale, Ania Jastreboff, calificó los resultados como “resultados muy impresionantes, sin duda”, aunque advirtió que el verdadero valor terapéutico debe medirse en función de “los efectos sobre la salud de una persona a lo largo de su vida”.

Impacto económico y disputa regulatoria

El desarrollo de retatrutida se inscribe en una estrategia más amplia de Eli Lilly para capitalizar el auge de los medicamentos contra la obesidad, que ya impulsaron sus ingresos a niveles récord gracias a productos como Zepbound y Mounjaro. En 2025, la compañía alcanzó una valuación de U$S 1 billón, convirtiéndose en la primera empresa del sector salud en lograrlo.

En paralelo, la farmacéutica mantiene una disputa legal con la FDA desde 2024 por la clasificación del fármaco. La empresa busca que sea considerado un medicamento biológico en lugar de uno tradicional, una diferencia técnica que podría traducirse en miles de millones de dólares adicionales al extender la exclusividad comercial y limitar la competencia.

Mientras tanto, el creciente interés por este tipo de terapias ya genera efectos colaterales: en Estados Unidos, algunos pacientes recurrieron a versiones no autorizadas adquiridas por internet, lo que encendió alertas entre médicos por los riesgos asociados a la falta de control clínico.

Con resultados clínicos que desafían los límites actuales del tratamiento farmacológico de la obesidad, retatrutida se perfila como un posible punto de inflexión en un mercado en plena expansión y altamente competitivo dentro de la industria farmacéutica global.

Fuente: The New York Times

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