Bristol Myers recambia su portfolio oncológico: su nueva pastilla para mieloma reduce riesgo de progresión

Bristol Myers Squibb presentó en ASCO 2026 resultados de fase 3 que muestran que mezigdomide, su nuevo fármaco oral para mieloma múltiple en recaída o refractario, redujo en un 52% el riesgo de progresión de la enfermedad o muerte cuando se lo combina con la terapia estándar, frente a esa misma terapia sola.
El ensayo SUCCESSOR‑2 evaluó mezigdomide sumado a carfilzomib (Kyprolis, de Amgen) y dexametasona frente a la combinación de carfilzomib más dexametasona en pacientes con mieloma múltiple recaído o refractario tratados con varias líneas previas.
Los datos centrales:
- La combinación con mezigdomide logró una reducción del 52% en el riesgo de progresión o muerte respecto del esquema estándar (hazard ratio 0,48; p<0,0001).
- La supervivencia libre de progresión mediana fue de 18 meses con mezigdomide, versus 8,3 meses en el brazo control.
- El índice de respuesta global alcanzó el 80,2% en el brazo con mezigdomide, frente a 53,4% con la terapia estándar.
- Un 27% de los pacientes tratados con mezigdomide logró respuesta completa, es decir, sin enfermedad detectable, casi el triple que en el grupo control.
Los resultados, presentados como “late‑breaking” en el congreso anual de la American Society of Clinical Oncology (ASCO) en Chicago, marcan la primera fase 3 positiva para mezigdomide y la segunda para el programa CELMoD de Bristol Myers.
Cristian Massacesi, Chief Medical Officer de la compañía, subrayó el contexto de los pacientes incluidos: “El beneficio que hemos visto es notable considerando la población tratada, lo que habla también de la potencia de estas drogas”.

Una nueva clase de fármacos CELMoD
Mezigdomide pertenece a la familia de los moduladores de la ligasa E3 cereblon (CELMoD), diseñada para reemplazar y superar a los inmunomoduladores clásicos como lenalidomida (Revlimid) y pomalidomida (Pomalyst), que ya enfrentan competencia genérica.
Bristol Myers también desarrolla iberdomide, otro CELMoD para mieloma. La FDA de Estados Unidos ya aceptó el New Drug Application de iberdomide en combinación con daratumumab y dexametasona y le otorgó Priority Review y Breakthrough Therapy Designation, con una fecha objetivo de decisión fijada para el 17 de agosto de 2026.
De aprobarse iberdomide primero, mezigdomide podría seguir como segundo paso en la secuencia terapéutica, extendiendo la vida comercial del programa CELMoD y ofreciendo alternativas escalonadas en líneas más avanzadas de tratamiento.
Seguridad y perfil de uso: más toxicidad hematológica, pero esquema oral
El precio del beneficio clínico viene con un aumento claro en eventos adversos. Según los datos de Bristol Myers:
- El 83,7% de los pacientes tratados con mezigdomide sufrió eventos adversos de grado significativo, versus 56,5% en el grupo control.
- El evento adverso más frecuente fue la neutropenia, es decir, una caída marcada de neutrófilos, un tipo de glóbulo blanco clave para la defensa contra infecciones.

Aun así, la compañía sostiene que los efectos secundarios fueron “manejables” dentro de la práctica clínica, con ajustes de dosis y soporte adecuado.
Un punto a favor es la vía de administración oral: mezigdomide se toma por boca, lo que facilita su uso en centros oncológicos comunitarios, donde se atiende la mayoría de los pacientes con mieloma en todo el mundo.
Adam Lenkowsky, Chief Commercialization Officer de Bristol Myers, destacó ese aspecto práctico: “Lo que escuchamos de los médicos es que están entusiasmados con esquemas orales, de baja carga, que puedan ofrecer una mejor experiencia global a sus pacientes”.
Implicancias de negocio para Bristol Myers
En el plano corporativo, mezigdomide y el resto de los CELMoD llegan en un momento sensible para Bristol Myers:
- Revlimid ya enfrenta genéricos en Estados Unidos y otros mercados, con una erosión progresiva de ventas.
- Pomalyst también empieza a sentir presión competitiva.
Lenkowsky fue claro al anticipar el lugar de los nuevos compuestos: la compañía espera que los CELMoD reemplazen gradualmente a Revlimid y Pomalyst en líneas posteriores de tratamiento, consolidando un nuevo ciclo de productos en mieloma múltiple.

Para inversionistas y competidores en el negocio de farma y biotecnología, el mensaje es doble:
- En términos científicos, los datos de SUCCESSOR‑2 validan la plataforma de degradación de proteínas dirigida que Bristol Myers construyó alrededor de cereblon.
- En términos comerciales, muestran cómo un laboratorio puede canibalizar sus propios blockbusters (Revlimid/Pomalyst) con una generación nueva de fármacos para defender participación y pricing en una indicación altamente competitiva.
En paralelo, la ausencia todavía de datos maduros de supervivencia global deja espacio para más lecturas finas a medida que se actualicen los resultados, tanto desde lo clínico como desde lo regulatorio y de acceso.
Para lectores del negocio de bebidas y consumo que siguen también la agenda farmacéutica, mezigdomide es un buen caso de cómo se reposiciona un gigante global cuando se le vence la patente a su producto estrella: no solo con M&A, sino con ciencia propia y con apuestas fuertes en investigación clínica de última generación.