Eli Lilly destina U$S 18.000 millones a acuerdos para diversificarse más allá de Zepbound y Mounjaro

Con el 62% de sus ingresos concentrado en dos medicamentos, Eli Lilly acelera adquisiciones, licencias e investigación. Dave Ricks busca nuevos motores de crecimiento antes de los posibles vencimientos de patentes en la década de 2030.
El éxito de Zepbound y Mounjaro convirtió a Eli Lilly en la farmacéutica más valiosa del mundo, pero también profundizó su dependencia de una misma franquicia. Para anticiparse al vencimiento de patentes y sostener el crecimiento, la compañía concretó en lo que va del año 31 operaciones por U$S 18.000 millones y amplió su inversión en investigación y desarrollo.
Bajo la conducción de Dave Ricks, CEO desde 2017, Lilly busca trasladar su capacidad financiera a nuevas áreas: oncología, Alzheimer, trastornos del sueño, tratamientos psicodélicos e inteligencia artificial. La estrategia apunta a construir fuentes de ingresos antes de que la pérdida de exclusividad erosione el negocio que hoy sostiene su expansión.
“El día del lanzamiento no es demasiado pronto para empezar a trabajar en el próximo gran proyecto, aunque sus resultados lleguen 12 años después”, sostuvo Ricks.

Zepbound y Mounjaro: crecimiento y concentración de ingresos
Los ingresos anuales de Lilly, calculados al 30 de junio, crecieron 50% hasta alcanzar U$S 79.700 millones. El 62% provino de Zepbound, destinado a la pérdida de peso, y Mounjaro, utilizado para tratar la diabetes.
En noviembre de 2025, Lilly se convirtió en la primera farmacéutica en superar una capitalización bursátil de U$S 1 billón. Actualmente, su valor de mercado ronda U$S 1,1 billones.
La compañía continúa ampliando su cartera para obesidad. En abril, la FDA aprobó la píldora Foundayo y, durante el primer trimestre de 2027, Lilly prevé presentar ante el organismo su tratamiento experimental retatrutida.
Sin embargo, el posible vencimiento de patentes en la década de 2030 plantea un desafío de diversificación. La llegada de alternativas genéricas podría provocar una fuerte caída del mercado de tratamientos para adelgazar, según el escenario descrito en el texto fuente.
Adquisiciones y licencias: U$S 18.000 millones para ampliar la cartera
Las operaciones de este año incluyen 14 adquisiciones y 17 acuerdos de licencia. Los U$S 18.000 millones comprometidos superan en más de cuatro veces los U$S 4.000 millones destinados a 39 acuerdos durante todo el año pasado; ambas cifras excluyen pagos adicionales sujetos al cumplimiento de objetivos.
Entre las apuestas más importantes figura Centessa Pharmaceuticals, adquirida en junio por U$S 6.300 millones, más U$S 1.500 millones condicionados a determinados hitos. La empresa desarrolla una píldora para narcolepsia que actúa sobre la orexina, un neurotransmisor involucrado en la regulación del sueño, la vigilia y el tono muscular.

Ricks considera que ese desarrollo podría abrir el camino a tratamientos para problemas del sueño más amplios. “El hecho de que el mercado del sueño sea pequeño no nos asusta. De hecho, nos atrae”, afirmó.
En julio, Lilly también anunció su intención de adquirir AtaiBeckley por U$S 2.800 millones, más U$S 1.000 millones sujetos a objetivos. La compañía investiga un aerosol nasal para depresión resistente a tratamientos convencionales, actualmente en fase 3.
Kelonia: una apuesta temprana por terapia celular contra el cáncer
La adquisición de Kelonia Therapeutics ilustra la disposición de Lilly a asumir riesgos en etapas iniciales. La biotecnológica presentó resultados preliminares de una terapia celular de infusión única para mieloma múltiple en un estudio de apenas cuatro pacientes: todos respondieron y posteriormente no mostraron signos de la enfermedad.
“Vimos esos resultados y pensamos: ‘¡Guau, es increíble!’. Los llamamos de inmediato”, recordó Jake Van Naarden, director de desarrollo corporativo y principal responsable de negociar las adquisiciones de Lilly.
En cuatro meses, ambas compañías alcanzaron un acuerdo por U$S 3.250 millones, con un desembolso potencial total de hasta U$S 7.000 millones si el medicamento cumple objetivos clínicos y comerciales. El tamaño reducido del estudio sitúa esos resultados en una etapa todavía preliminar.
La operación se suma a una reconstrucción más amplia del negocio oncológico. Lilly cuenta actualmente con nueve moléculas en fase 3 para seis tipos de cáncer, entre ellos mama y pulmón, además de decenas de proyectos en etapas clínicas anteriores.
Más inversión en I+D y una perspectiva de largo plazo
El presupuesto de investigación y desarrollo pasó de U$S 11.000 millones en 2024 a U$S 13.300 millones en 2025. Durante el primer semestre de 2026, Lilly destinó U$S 7.300 millones, un aumento interanual de 21%.
“Gastaremos aproximadamente tres veces más en I+D de lo que gastamos en 2021, lo que supone un gran crecimiento y significa que Lilly debería lanzar tres veces más productos y medicamentos en el futuro”, explicó Ricks. La empresa define los recursos según los proyectos que busca desarrollar, en lugar de trabajar con un monto total preestablecido.

La inteligencia artificial forma parte de esa estrategia. Lilly mantiene una alianza de U$S 1.000 millones con Nvidia para crear un laboratorio de innovación en IA, una inversión de la que Ricks no espera resultados hasta la década de 2030.
Alzheimer y prevención: otra vía para sostener el crecimiento
Después de aproximadamente 35 años de investigación en Alzheimer, Lilly obtuvo en 2024 la aprobación de Kisunla, que actúa sobre las placas amiloides para retrasar el avance de la enfermedad. Sus ventas anuales se acercan a U$S 500 millones.
La compañía también investiga tratamientos dirigidos a tau, una proteína que forma acumulaciones anormales dentro de las neuronas. Junto con Roche, obtuvo recientemente la aprobación de la FDA para un análisis de sangre que detecta una forma modificada de tau como indicador de la enfermedad.
“La prevención es el camino a seguir. Ahí es donde quiero reorientar esta empresa”, afirmó Andrew Adams, vicepresidente del área de descubrimiento de moléculas.
El desafío sigue siendo convertir esa amplitud de proyectos en medicamentos exitosos: aproximadamente nueve de cada diez tratamientos fracasan durante los ensayos clínicos. Para Ricks, la experiencia de anteriores vencimientos de patentes explica la necesidad de actuar con anticipación: “Cuando uno se acerca al final de ese ciclo de patentes, ya es demasiado tarde y se toman medidas desesperadas que son absurdas y no funcionan”.
Con adquisiciones, licencias e investigación propia, Lilly está destinando los recursos generados por su liderazgo en obesidad y diabetes a construir la cartera que deberá sostener su negocio cuando esos productos pierdan exclusividad.
Fuente: Forbes