Día Mundial del Alzheimer: estudios sobre demencia necesitan 350.000 voluntarios para sostener 192 ensayos clínicos

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El World Alzheimer Report 2026 identifica 158 terapias en desarrollo y advierte que el reclutamiento, la baja diversidad y la concentración de centros en países ricos podrían frenar una nueva etapa de investigación sobre demencia.

Más de 158 potenciales terapias para la enfermedad de Alzheimer y otras demencias están siendo evaluadas en 192 ensayos clínicos alrededor del mundo. Sin embargo, Alzheimer’s Disease International (ADI) advirtió que el avance de esa cartera podría desacelerarse si no se incrementa el número de voluntarios y no se revisan los criterios de inclusión que hoy excluyen a muchas personas interesadas en participar.

El nuevo World Alzheimer Report 2026, presentado en el Día Mundial del Alzheimer, estima que los estudios activos requieren cerca de 55.000 participantes. Pero, por los requisitos de selección y otras barreras de acceso, serían necesarias aproximadamente 350.000 personas voluntarias para cubrir las necesidades de reclutamiento de los ensayos clínicos sobre demencia.

Una nueva etapa para la investigación

El informe de ADI, titulado Una nueva era en los ensayos clínicos sobre demencia, describe un momento de expansión en el desarrollo de diagnósticos y tratamientos para Alzheimer y otras demencias. Ocho ensayos de fase III tenían prevista su finalización primaria durante 2026, un indicador de la maduración de algunos programas de investigación.

“Me llena de esperanza que nos encontremos en un momento de clara expansión de los ensayos clínicos sobre demencia. En todo el mundo estamos viendo resultados alentadores en los ensayos existentes, junto con un número de terapias y tratamientos en desarrollo que crece año tras año”, afirmó Diego Aguilar, director regional para las Américas de Alzheimer’s Disease International.

La dimensión del desafío sanitario refuerza la necesidad de generar evidencia clínica sólida. Más de 60 millones de personas viven actualmente con demencia en el mundo y la proyección es que esa cifra supere los 139 millones hacia 2050.

Más de 60% de las personas afectadas reside hoy en países de ingresos bajos y medios. Esa proporción podría superar 70% en 2050, lo que incrementa la importancia de que la investigación no se concentre únicamente en economías de altos ingresos.

El cuello de botella: reclutamiento y elegibilidad

La insuficiencia de participantes aparece como una de las principales amenazas para el ritmo de los estudios. Aunque los ensayos en marcha necesitan aproximadamente 55.000 personas, la estimación de 350.000 voluntarios refleja cuánto se reduce el universo elegible por criterios de selección y obstáculos operativos.

El diagnóstico tardío, el acceso limitado a pruebas especializadas, los costos de traslado, las barreras lingüísticas y la necesidad de que una persona cuidadora acompañe el proceso pueden impedir que pacientes potencialmente interesados participen en un ensayo.

Las dificultades se intensifican cuando las investigaciones buscan incorporar personas en etapas presintomáticas o con riesgo elevado de Alzheimer y otras demencias. Incluso quienes desean formar parte pueden no cumplir los criterios de inclusión debido a sus antecedentes clínicos o tratamientos previos.

Participar en un ensayo supone, además, una exigencia concreta para pacientes y cuidadores: tiempo, viajes, consultas, estudios de imagen, pruebas repetidas, cambios de rutina y la incertidumbre sobre recibir o no el tratamiento experimental.

“Desde el principio, creí que si alguna vez vamos a encontrar tratamientos más eficaces —o, me atrevo a decir, una cura— para la enfermedad de Alzheimer, será gracias a la investigación y a la voluntad de las personas que viven con demencia de participar en ensayos clínicos”, sostuvo Bill Yeates, integrante de la Comisión Directiva de ADI y persona con Alzheimer de inicio temprano.

“Participar significó formar parte de algo mucho más grande que yo mismo y contribuir a crear un futuro en el que otras personas que viven con demencia puedan acceder a mejores opciones de tratamiento que las disponibles en la actualidad”, agregó.

La brecha de infraestructura

El informe contabiliza 6.763 centros activos registrados para ensayos de medicamentos contra el Alzheimer. Casi la mitad se concentra en América del Norte y en países de altos ingresos, una distribución que limita la representación de otras poblaciones y condiciona la generalización de la evidencia obtenida.

ADI llamó a los gobiernos a invertir en infraestructura local para estudios clínicos, con el objetivo de incorporar variables nacionales, regionales, culturales y genéticas a medida que avanza el desarrollo de terapias más precisas.

“Actualmente no vemos tantos ensayos en la región como en otras partes del mundo, y esto afecta directamente la diversidad de sus participantes y excluye a poblaciones enteras de la posibilidad de formar parte de esta investigación fundamental”, afirmó Aguilar.

El ejecutivo agregó que resulta necesario impulsar la investigación en comunidades y países de ingresos bajos y medios del Sur Global.

América Latina, una oportunidad de expansión

Para Ricardo Allegri, jefe de Neurología Cognitiva, Neuropsiquiatría y Neuropsicología y director del Centro de Memoria y Envejecimiento de Fleni, América Latina cuenta con condiciones para ampliar su rol en los ensayos sobre demencia.

“Existe hoy una verdadera oportunidad para generar apoyo que permita aumentar el número de ensayos clínicos en América Latina”, sostuvo Allegri.

El especialista señaló que existen centros regionales con acceso a estudios PET, ciclotrones y biomarcadores sanguíneos. También destacó que el costo de realizar ensayos en América Latina podría ser menor que en Estados Unidos, incluso por un acceso más económico a herramientas diagnósticas como los escáneres PET.

Las áreas metropolitanas de Buenos Aires, São Paulo y Ciudad de México, agregó, concentran poblaciones de gran escala que pueden facilitar los procesos de reclutamiento.

Facundo Manes, fundador de INECO y profesor de Neurología y Neurociencias Cognitivas de la Universidad Favaloro, señaló que el campo atraviesa un punto de inflexión. “Estamos viendo nuevos tratamientos, nuevos biomarcadores, nuevas herramientas diagnósticas y mucho más. Pero estos avances deben ir acompañados de ensayos clínicos sobre demencia más diversos en todo el mundo, especialmente en América Latina”.

El reporte de ADI coloca a la diversidad, la infraestructura y el reclutamiento en el centro de la nueva etapa de investigación sobre demencia: sin ampliar la participación global, el desarrollo de las 158 terapias en evaluación corre el riesgo de producir evidencia menos representativa de la población que convive con Alzheimer y otras demencias.

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