Hungría denuncia compras de 17.000 respiradores por U$S 963,8 millones durante la pandemia

La Cancillería húngara presentó una denuncia ante fiscales por presunto fraude en adquisiciones de 2020. Una auditoría cuestionó precios, excedentes de equipos y capacidad hospitalaria para utilizarlos; la mayoría seguiría en depósitos.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Hungría presentó una denuncia ante la fiscalía por sospechas de fraude y otros posibles delitos vinculados con la compra de casi 17.000 respiradores durante la pandemia de COVID‑19. Las adquisiciones, realizadas en 2020 bajo el gobierno anterior, alcanzaron 300.000 millones de forintos, equivalentes a U$S 963,8 millones.
La ministra de Relaciones Exteriores, Anita Orbán, afirmó que la investigación interna detectó la compra de miles de equipos excedentes que “no podían ser utilizados de manera realista” y que habrían sido adquiridos a precios inflados. La denuncia se basa en 88 gigabytes de información y 130.000 archivos recuperados, parte de ellos obtenidos electrónicamente ante la falta de documentación disponible.
La presentación judicial no establece responsabilidades individuales ni implica una condena. Abre, en cambio, una investigación fiscal sobre la trazabilidad de las compras, los precios pagados, la cantidad de unidades adquiridas y el uso final de los respiradores.

La compra de 2020 bajo revisión
El expediente se concentra en operaciones de adquisición realizadas en el momento de mayor presión global por la demanda de respiradores. Según la información revisada por la Cancillería, la cantidad de unidades compradas superó ampliamente la capacidad disponible de médicos, enfermeros de terapia intensiva y camas hospitalarias necesarias para instalarlas y operarlas.
Anita Orbán sostuvo que la mayoría de los respiradores adquiridos en 2020 continúa almacenada en depósitos. Este dato coloca el foco en la planificación de la compra y en la correspondencia entre la inversión ejecutada y la capacidad efectiva del sistema de salud para utilizar los equipos.
La auditoría interna solo pudo reconstruir una imagen parcial de las adquisiciones de la pandemia. De acuerdo con la ministra, algunos archivos y documentos debieron ser recuperados por medios digitales, lo que limitó el acceso inicial a la información necesaria para reconstruir el proceso administrativo.
Precios, intermediarios y documentación
El Ministerio de Relaciones Exteriores señaló que los datos de importación y de la autoridad tributaria mostraban que los respiradores fueron comprados a proveedores húngaros por valores significativamente superiores a los precios de fábrica.
La información fuente no identifica a los proveedores involucrados ni cuantifica la diferencia entre los montos abonados y los valores de origen. Tampoco atribuye de forma definitiva los hechos a personas físicas o jurídicas determinadas.

El reporte presentado ante los fiscales reúne 130.000 archivos recuperados, equivalentes a 88 gigabytes de información. Ese volumen documental constituye la base de la denuncia sobre presuntas irregularidades en una de las mayores compras de equipamiento crítico de la pandemia.
Funcionarios de prensa del exgobernante partido de derecha Fidesz no respondieron de inmediato a las consultas enviadas por correo electrónico para conocer su posición sobre el caso.
Capacidad instalada y gestión de tecnología médica
La controversia excede el precio de los equipos. Un respirador requiere infraestructura, camas de cuidados intensivos, personal médico y de enfermería entrenado, insumos y circuitos clínicos para transformar la compra de tecnología en capacidad asistencial efectiva.
La denuncia plantea que esa relación no habría estado contemplada de manera suficiente: el número de dispositivos superaba los recursos humanos y físicos que podían alojarlos y operarlos. Por eso, el caso incorpora una dimensión de gestión sanitaria y no solo de contratación pública.
Durante una emergencia, las compras rápidas de equipamiento pueden responder a una demanda urgente y cambiante. Sin embargo, el cuestionamiento de Hungría muestra que la disponibilidad técnica de respiradores no garantiza su uso si la planificación no integra capacidad hospitalaria, personal especializado, logística y mantenimiento.

Impacto en compras sanitarias
La investigación fiscal deberá determinar si existieron delitos en las operaciones denunciadas. Por el momento, el caso se apoya en los resultados preliminares de la auditoría ministerial y en la denuncia formal presentada por la Cancillería.
El episodio vuelve a poner bajo escrutinio la adquisición de tecnología médica durante crisis sanitarias, cuando la urgencia de abastecer sistemas de salud convive con precios extraordinarios, cadenas de suministro inestables y decisiones de compra de gran escala.
Para la industria de dispositivos médicos y los sistemas públicos de salud, la denuncia húngara refuerza la importancia de alinear compras de emergencia con capacidad real de uso, documentación completa y controles de precios, trazabilidad y rendición de cuentas.