Plaquetas refrigeradas hasta 21 días muestran eficacia equivalente y podrían triplicar la disponibilidad

El ensayo CHIPS, publicado en JAMA, evaluó a 1.000 pacientes en 27 hospitales de Estados Unidos y Australia. Las plaquetas almacenadas en frío durante tres semanas controlaron el sangrado tan bien como las convencionales conservadas hasta siete días.
Las plaquetas podrían dejar de ser un insumo de vida útil extremadamente corta. Un ensayo clínico internacional demostró que las plaquetas refrigeradas hasta 21 días fueron tan eficaces para controlar hemorragias durante cirugías cardíacas como las unidades almacenadas a temperatura ambiente, cuya vida útil convencional es de apenas cinco a siete días.
El hallazgo, publicado en JAMA, puede modificar la logística de transfusiones y ampliar la disponibilidad de un componente esencial para pacientes con sangrado grave. Al extender el período de almacenamiento de una semana a tres, los autores estiman que la medida podría más que triplicar la oferta disponible y reducir significativamente el desperdicio de unidades donadas.
“Nuestros resultados mejorarán de manera drástica la disponibilidad de plaquetas y también reducirán el desperdicio, permitiendo que hospitales que no están en grandes ciudades puedan mantener este producto sanguíneo que salva vidas para pacientes con hemorragias”, afirmó Philip Spinella, investigador principal del estudio y profesor de Cirugía y Medicina de Cuidados Críticos de la University of Pittsburgh.

Diseño del estudio y población incluida
El ensayo CHIPS —Chilled Platelet Study— fue un estudio clínico de fase 3, aleatorizado, multicéntrico, internacional y de no inferioridad. Se desarrolló entre diciembre de 2021 y marzo de 2025 en 27 hospitales: 25 en Estados Unidos y dos en Australia.
La investigación incluyó a 1.000 pacientes pediátricos y adultos sometidos a cirugía cardíaca con circulación extracorpórea que presentaron sangrado activo y requirieron transfusión plaquetaria. Los participantes fueron asignados a recibir plaquetas convencionales conservadas a temperatura ambiente durante menos de siete días o plaquetas almacenadas refrigeradas.
Las unidades refrigeradas se conservaron entre 1 °C y 6 °C durante períodos variables, que se extendieron gradualmente hasta un máximo de 21 días. El objetivo fue definir hasta qué plazo las plaquetas enfriadas mantenían una eficacia hemostática no inferior respecto de las plaquetas convencionales.

Resultados de eficacia y seguridad
Las plaquetas refrigeradas hasta tres semanas demostraron una eficacia equivalente para tratar la hemorragia a las plaquetas mantenidas a temperatura ambiente durante hasta una semana. El estudio cumplió su criterio predefinido de no inferioridad en todos los tiempos de almacenamiento evaluados, con una probabilidad posterior superior a 99,9% de que las plaquetas conservadas en frío no fueran inferiores en eficacia hemostática.
La diferencia media en el resultado de eficacia fue de 0,09, con un intervalo creíble de 95% entre –0,06 y 0,23, por encima del umbral establecido de no inferioridad. En términos prácticos, los datos indican que conservar plaquetas a baja temperatura durante hasta 21 días no comprometió su capacidad de detener el sangrado en el contexto de cirugía cardíaca compleja.
El resultado desafía la práctica histórica de almacenar plaquetas a temperatura ambiente. Ese modelo se mantiene porque tradicionalmente se consideraba que el frío podía reducir la permanencia de las plaquetas en circulación. Sin embargo, estudios preclínicos más recientes ya sugerían que las plaquetas refrigeradas podían conservar una capacidad hemostática adecuada, y el ensayo CHIPS aporta la validación clínica más sólida hasta ahora para pacientes con sangrado activo.
Impacto en hospitales y bancos de sangre
Las plaquetas son esenciales para la coagulación y para limitar la pérdida de sangre en pacientes quirúrgicos, traumatizados o con hemorragias graves. Sin embargo, su vida útil convencional de cinco a siete días genera una limitación logística severa: una proporción significativa de las 2,5 millones de unidades de plaquetas conservadas a temperatura ambiente que se recolectan cada año en Estados Unidos termina descartándose antes de poder utilizarse.
La extensión a 21 días podría transformar ese escenario. Hospitales rurales, comunitarios o alejados de grandes centros urbanos podrían mantener stock de plaquetas para hemorragias críticas sin enfrentar la alta probabilidad de vencimiento y descarte que hoy vuelve inviable esa decisión.

El cambio también puede mejorar la planificación de inventarios, reducir la necesidad de envíos urgentes desde bancos de sangre distantes y reforzar la respuesta ante trauma, cirugía, catástrofes o eventos con múltiples pacientes. Para los servicios de hemoterapia, el valor no reside solo en la duración: una mayor ventana de almacenamiento permite administrar recursos escasos con más previsibilidad y menos pérdidas.
Próximos pasos regulatorios
Los resultados están bajo revisión de la FDA y de autoridades regulatorias de otros países, que deberán definir cómo se fabricarán, etiquetarán, distribuirán y utilizarán las plaquetas refrigeradas de hasta 21 días.
En Estados Unidos, guías recientes de FDA ya permiten utilizar plaquetas refrigeradas con hasta 14 días de almacenamiento para el tratamiento de sangrado activo en determinadas situaciones. La nueva evidencia abre la posibilidad de extender ese límite a tres semanas para pacientes que requieren control de hemorragia.
La adopción dependerá de la evaluación de cada autoridad sanitaria y de protocolos específicos para bancos de sangre, hospitales y servicios de transfusión. Pero el estudio marca una potencial modificación estructural para la medicina transfusional: un producto históricamente limitado por su corta duración podría pasar a estar disponible durante tres veces más tiempo sin perder efectividad clínica en el manejo de sangrado quirúrgico.