Brasil investiga dos casos sospechosos de ébola mientras confirma meningitis y malaria en los pacientes

Simulacro de Alerta Sanitaria en Brasil, la foto es de 2014.
Las autoridades sanitarias investigan dos casos sospechosos de ébola en San Pablo y Río de Janeiro: un hombre de 37 años procedente de la República Democrática del Congo que dio positivo para meningitis, y otro paciente que llegó desde Uganda y fue diagnosticado con malaria, aunque en ambos casos no se descarta aún la infección por ébola.
Más allá que los medios locales no le han dado gran trascendencia a la noticia, el alerta se encendió el día de ayer primero en San Pablo, cuando la Secretaría de Salud estadual identificó como sospechoso de ébola a un hombre de 37 años que había regresado de la República Democrática del Congo unos diez días antes y comenzó con fiebre, un síntoma compatible con la enfermedad.
El paciente fue internado en el Instituto de Infectología Emílio Ribas, centro de referencia para patologías de alto riesgo, “bajo el protocolo de bioseguridad establecido para estos casos”, según informó el gobierno paulista, mientras se realizaban pruebas para descartar otras infecciones, incluida la malaria.
Este domingo, el Ministério da Saúde confirmó que el hombre de San Pablo dio positivo para meningitis, pero aclaró que “el diagnóstico de otras enfermedades no descarta la posibilidad de ébola” y que el caso continúa en investigación. En un comunicado previo, la cartera nacional había precisado que el paciente se encuentra intubado y “en estado grave”.

Un segundo caso bajo vigilancia en Río de Janeiro
En paralelo, las autoridades de Río de Janeiro reportaron otro caso sospechoso: un paciente que había viajado recientemente a Uganda y presentó “síntomas virales”, tras lo cual fue sometido a estudios específicos. Las pruebas confirmaron infección por malaria, pero, al igual que en San Pablo, los equipos de vigilancia recordaron que la confirmación de otra enfermedad “no excluye de forma automática la hipótesis de ébola”, por lo que los análisis y el monitoreo epidemiológico continúan.
Tanto la República Democrática del Congo como Uganda registran brotes activos de ébola, en este caso vinculados a la poco frecuente variante Bundibugyo. Según datos del Africa CDC, hasta el 30 de mayo se habían notificado 263 casos confirmados y 43 muertes, con más de 1.100 casos sospechosos en investigación, lo que eleva la preocupación por eventuales exportaciones del virus fuera del continente africano.
En Brasil, un país que habitualmente realiza simulacros de alerta de salubridad (como se ve en la foto principal), los dos pacientes permanecen aislados en hospitales de referencia y bajo estrictas medidas de bioseguridad, mientras laboratorios especializados avanzan en los estudios moleculares necesarios para descartar o confirmar la presencia del virus del ébola.

Riesgo “muy bajo” para Brasil y Sudamérica, pero con alerta reforzada
Pese al impacto que genera la palabra ébola, las autoridades brasileñas insisten en que la probabilidad de que la enfermedad se establezca en el país sigue siendo reducida. En su evaluación técnica, el gobierno de San Pablo sostuvo que “el riesgo de que la enfermedad se introduzca en Brasil y Sudamérica sigue siendo muy bajo”, teniendo en cuenta la forma de transmisión —por contacto directo con sangre, secreciones o fluidos de personas sintomáticas— y la ausencia de “vuelos directos entre la región afectada y Sudamérica”.
La Secretaría de Salud paulista actualizó recientemente un documento de orientación sobre el actual brote en la República Democrática del Congo, que define “medidas de vigilancia, definición de casos, notificación inmediata, aislamiento, manejo inicial, flujos de atención e investigación de laboratorio en el estado”. El Instituto Adolfo Lutz será el encargado de los análisis de laboratorio, que se realizarán mediante secuenciación genética.
En 2014, el Hospital Emílio Ribas ya había recibido tres casos sospechosos de ébola, todos ellos finalmente descartados, y hasta hoy no se ha registrado transmisión autóctona del virus en Sudamérica. Sin embargo, los nuevos episodios muestran que, en un contexto de brotes activos en África central, los sistemas de salud de la región deben sostener una vigilancia reforzada sobre viajeros con fiebre reciente, tanto desde el punto de vista clínico como desde la preparación hospitalaria.

En un escenario donde la variante Bundibugyo concentra la atención de los organismos internacionales y obliga a revisar protocolos de bioseguridad, la rápida activación de alertas en Brasil y el seguimiento cercano de estos casos sospechosos se vuelven clave para preservar la percepción de seguridad sanitaria en el mercado regional y en toda la cadena de valor de la salud latinoamericana.