Los seis hospitales administrados por la UBA podrían paralizarse en 45 días por falta de fondos nacionales

5-5-2026 HOSPITAL DE CLINICAS - UBA - DIRECTIVOS DEL HOSPITAL. FOTO MARTIN QUINTANA
Los seis hospitales que administran las autoridades de la UBA, atienden a cerca de 700.000 personas por año, denuncian que en 2026 no recibieron “ni un peso” de la partida nacional de $80.000 millones para su funcionamiento y advirtieron que, si la situación no se revierte, podrían dejar de operar en unos 45 días.
En una conferencia de prensa de la Red de Hospitales Universitarios, los directores describieron un escenario de ajuste silencioso que ya impacta en la atención diaria. “Fuimos apagando el hospital. Si la plata de funcionamiento hospitalario no llega, no puede funcionar”, sostuvo Marcelo Melo, director del Hospital de Clínicas “José de San Martín”. Según detalló, de los $80.000 millones previstos para todo el año “no recibimos un peso. Ya estamos funcionando al 50%”.
En la imagen principal, Norberto Lafos, director del Instituto de investigaciones Médicas Alfredo Lanari; Roxana del Águila, directora del Instituto de Oncología Angel H. Roffo; y Marcelo Melo, director del Hospital de Clínicas José de San Martín. (Foto: Martín Quintana)
La red incluye, además del Clínicas, al Instituto de Oncología “Ángel H. Roffo”, el Instituto de Investigaciones Médicas “Alfredo Lanari”, el Instituto de Tisioneumonología “Prof. Dr. Raúl Vaccarezza”, el Hospital Odontológico Universitario y el Hospital Escuela de Veterinaria. La mayor parte de la partida nacional para hospitales universitarios se destina a estos seis centros, que históricamente atienden a más de 700.000 pacientes al año, muchos de ellos sin cobertura.
Advertencias desde la UBA
El vicerrector de la UBA, Emiliano Yacobitti, cuestionó la política oficial y advirtió sobre el impacto en derechos fundamentales. “Hoy están en riesgo derechos constitucionales básicos”, afirmó.

Además, sostuvo que la situación responde a la falta de un plan educativo y a una política de desfinanciamiento: “La garantía del derecho a enseñar y aprender requiere, como condición indispensable, el financiamiento por parte del Estado nacional”.
En este escenario, la conferencia convocada por la universidad buscará exponer la magnitud de la crisis y presionar por la liberación de fondos que permitan sostener tanto la atención sanitaria como el funcionamiento del sistema universitario.
Servicios recortados y proveedores al límite
Melo explicó que el ajuste ya se traduce en recortes concretos: “Ya achicamos el funcionamiento, ya empezamos a restringir los servicios de seguridad, limpieza, licitaciones para compras de medicamentos y honorarios para anestesistas. Todo eso es plata y esa plata no la tenemos”. Añadió que, frente a la falta de giro de fondos, “tampoco podemos generar deudas que sean imposibles de solventar”.
Norberto Lafos, director del Instituto de Investigaciones Médicas “Alfredo Lanari”, describió la tensión cotidiana con los proveedores. “Los gastos de funcionamiento de una institución son cuantiosos. Cuatro meses de no ingreso del presupuesto significa que al proveedor no le podés pagar. Tenés que recurrir a la buena voluntad, gestionar, conversar”, señaló. “Estás pasando de pago a 60, a 90, a 120 días, porque ya entramos en el quinto mes. ¿Hasta cuándo? Tiene un límite y es cuando no te entregan o te piden el cash previo a la entrega del insumo correspondiente”.
Con insumos dolarizados, el margen se achica aún más. “Los insumos están dolarizados, siguen aumentando. Los costos de medicamentos de atención son prácticamente inaccesibles. Llega un momento que nuestra responsabilidad nos lleva a decir basta: hasta dónde podemos llegar o hasta cuándo”, planteó Lafos. Sobre el plazo de 45 días para una parálisis total, aclaró: “El término de 45 días es un término relativo, pero que es más o menos lo que uno calcula que podemos llegar a funcionar con la calidad que lo estamos haciendo al día de hoy”.
El caso Roffo: tratamientos oncológicos en riesgo y equipos de U$S 2 millones
El Instituto de Oncología “Ángel H. Roffo”, centro escuela de referencia en cáncer, ya había salido a buscar fondos privados para sostener su operación y actualizar tecnología, con una gala a beneficio organizada por su fundación. “Nos fue muy bien. Es la primera que se hace después de 30 años”, contó Roxana Del Aguila, directora del Roffo. “La organiza la fundación para recaudar fondos para ayudar al Instituto. Se ha recaudado plata y tenemos la promesa de ciertas empresas. Por ejemplo Siemens, antes de la gala, nos ayudó con el arreglo de todo un piso de internación. Es importante porque es mucha plata”.
Pero las cifras que manejan los servicios de oncología de alta complejidad están muy por encima de cualquier evento solidario. “La mejora no es tan fácil porque un aparato de radioterapia sale U$S 2 millones, con lo cual no es tan sencillo, pero si no damos a conocer nuestras necesidades a veces la gente no imagina que son esas cifras tan altas”, advirtió Del Aguila.
A la presión por falta de equipamiento se suman deudas de obras sociales. Según datos administrativos citados por la directora, el Instituto de Obra Médico Asistencial (IOMA), la obra social bonaerense, adeuda $1.400 millones al Roffo, a lo que se agregan otros gremios con unos $700 millones pendientes. “Están en tratativas y eso depende de la parte administrativa del Instituto, que es la que está siguiendo los pagos de las obras sociales”, explicó.
Del Aguila remarcó que, aunque “en general todas las obras sociales han pagado” y el 61% de los pacientes del Roffo pertenece a PAMI, “obviamente tampoco eso alcanza sin tener la partida presupuestaria para el funcionamiento”.
De la denuncia por recorte del 30% a la amenaza de parálisis
El reclamo de hoy se suma a la advertencia que la UBA realizó a fines de 2025, cuando denunció que el proyecto de Presupuesto Nacional 2026 implicaba para sus hospitales “un recorte del 30% de fondos respecto de 2025” en términos reales, según una resolución del Consejo Superior. Entonces, la Universidad había alertado sobre “un brutal recorte” que ponía en riesgo la función salud y la atención de más de 700.000 pacientes al año en el Clínicas, el Roffo y el Lanari, entre otros centros.
De acuerdo con el secretario de Hacienda de la UBA, Matías Ruiz, solo en 2025 la red contó con una partida cercana a los $80.000 millones para sus hospitales, y con una inflación estimada en 30%, el presupuesto mínimo necesario para 2026 debería ubicarse entre $115.000 y $120.000 millones, actualización que no apareció en el dictamen discutido en el Congreso.
Con la partida 2026 aún sin ejecutarse y un arrastre de subfinanciamiento previo, los hospitales universitarios quedan en una zona de altísimo riesgo operativo. En términos de sistema, cualquier parálisis en estas seis instituciones —nodo clave para la formación de profesionales, la investigación clínica y la atención de alta complejidad— obligaría a redistribuir pacientes oncológicos, cardiovasculares, respiratorios y quirúrgicos hacia el resto de la red pública y privada, tensionando aún más a un mercado de salud argentino que ya enfrenta costos dolarizados en medicamentos, tecnología y mantenimiento de infraestructura crítica.