Roemmers compra Laboratorios Craveri por U$S 60 millones y da fuerza a la concentración farmacéutica en Argentina

El grupo Roemmers concretó la adquisición del histórico Laboratorios Craveri, fundado en 1886, en una operación que, según fuentes del sector, habría rondado los U$S 60 millones e involucra a unas 310 personas, y que se suma a la compra de Sidus menos de un año atrás, profundizando el proceso de concentración del mercado farmacéutico argentino.
Craveri llega a esta venta tras varios años de pérdida de posicionamiento y saneamiento de balance. De acuerdo con datos de La Nación, la compañía pasó del puesto 29 en el ranking de ventas de farmacias en 2017 al lugar 36 en la actualidad. Entre sus productos más conocidos se destacan la metformina Islotin y la diosmina Diosmin, pero el laboratorio venía desprendiéndose de marcas estratégicas: en 2018 vendió el antimigrañoso Tetralgin al propio Grupo Roemmers —operación en la que este desembolsó $150 millones—, en 2020 transfirió el antidepresivo Duloxin a la brasileña Eurofarma y más recientemente cedió la marca Telpres y la línea Trip D3.
La tercera generación de la familia fundadora del laboratorio, presidida por Juan Craveri, atribuyó la decisión de vender a un escenario de “estancamiento estructural” del mercado farmacéutico argentino, sin crecimiento real en unidades desde 2009, a una “creciente concentración en manos de los grandes jugadores” y a mayores exigencias regulatorias que presionan los costos de cumplimiento para laboratorios medianos.
En paralelo, la situación financiera de Craveri mostraba signos de deterioro: según el medio especializado, la empresa acumulaba pasivos por alrededor de $9.330 millones y registró cheques rechazados por falta de fondos durante 2026.
Craveri contaba con dos plantas productivas en la Ciudad de Buenos Aires —en Caballito y Villa del Parque— y un proyecto industrial en Pilar. La operación incluye al total del staff, “cerca de 310 empleados”, aunque, tal como ocurrió tras la compra de Sidus, se espera que permanezcan en el grupo Roemmers solo aquellos “funcionales a la nueva estructura organizativa”.
Para Roemmers, que preside Luciano Boccardo (en la imagen principal) y en los últimos años ya había sumado marcas como Tetralgin y estructuras como Sidus y Elisium, la compra de Craveri refuerza su posición como uno de los jugadores dominantes del mercado local y amplía su portafolio en áreas como diabetes, insuficiencia venosa y dolor, en un contexto en el que —según datos oficiales— cerca del 70% de la facturación interna argentina se concentra en un puñado de grandes grupos y en segmentos de alto precio como los antineoplásicos e inmunomoduladores.
En un mercado donde el volumen total de unidades vendidas crece poco o nada, la estrategia de expansión vía adquisiciones de grupos como Roemmers reconfigura la competencia, redefine el poder de negociación frente a obras sociales y prepagas y plantea nuevos desafíos para los laboratorios medianos y pequeños que intentan sostener capacidad productiva y desarrollo propio en la cadena de valor de la salud en Argentina.