Moderna cae 26% y pierde casi U$S 20.000 millones tras una posible filtración sobre su vacuna contra el cáncer

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La publicación breve de supuestos resultados de fase 3 de intismeran precedió una fuerte venta de acciones. Aunque los datos habrían sido favorables, las dudas sobre la valuación de Moderna y una rebaja de Citigroup presionaron la cotización.

El avance clínico de una terapia no siempre se traduce en una suba bursátil. Moderna sufrió una caída del 26% durante la jornada del jueves, después de que circularan supuestos resultados anticipados de su vacuna personalizada contra el cáncer. El retroceso borró casi U$S 20.000 millones de su capitalización, en un mercado que comenzó a cuestionar cuánto crecimiento futuro ya estaba incorporado en el precio de sus acciones.

Cerca de las 14, hora del este de Estados Unidos, los papeles cotizaban a U$S 181,14. Merck, que participa en el desarrollo del tratamiento, registraba una baja cercana al 2%. Las cifras corresponden a ese momento de la rueda, no al cierre de la jornada.

Una publicación anticipada antes del congreso de oncología

El episodio comenzó cuando el sitio especializado Oncology Central publicó brevemente supuestos resultados del ensayo clínico de fase 3. El contenido fue retirado poco después, mientras que la presentación oficial de los datos estaba prevista para el sábado, durante un congreso de oncología en Madrid.

Aunque la información difundida habría mostrado señales favorables, la reacción bursátil fue negativa. La posible filtración coincidió con dudas sobre la valuación de Moderna y con el impacto de una recomendación de venta de Citigroup.

El texto fuente no detalla las cifras clínicas de esa publicación anticipada. Por lo tanto, el desplome no puede interpretarse, a partir de esta información, como evidencia de un fracaso del tratamiento experimental.

La suba previa y las objeciones de Citigroup

Las acciones habían acumulado una ganancia del 290% entre el 18 de agosto —un día antes del anuncio de resultados positivos del ensayo— y el miércoles previo a la caída. Esa revalorización elevó las expectativas sobre el potencial comercial de la cartera oncológica.

El mes pasado, Geoff Meacham, analista de Citigroup, había rebajado su recomendación de “neutral” a “venta”, al considerar que la cotización había alcanzado un nivel “injustificable”.

Según sus estimaciones, para sostener el valor bursátil anterior al desplome, Moderna debía generar alrededor de U$S 13.000 millones anuales en ingresos por tratamientos oncológicos. Las proyecciones de Citi contemplaban apenas una fracción de esa cifra.

El banco también advirtió que el precio de la acción era casi siete veces superior al valor justificable mediante estimaciones realistas de los futuros flujos de caja. El cuestionamiento se concentraba así en las expectativas económicas del negocio, aun cuando los anuncios clínicos fueran prometedores.

Qué es intismeran y cómo busca prevenir la recaída

Intismeran autogene es una vacuna terapéutica diseñada para administrarse después de la extirpación quirúrgica de un tumor. Su objetivo es estimular al sistema inmunitario para reconocer y eliminar posibles células cancerosas que permanezcan en el organismo.

El tratamiento se desarrolla individualmente. Moderna procesa información genética del tumor mediante supercomputadoras y utiliza esos datos para diseñar una secuencia específica de ARN mensajero, que se incorpora a una vacuna administrada por inyección.

En agosto, la compañía informó que el ensayo de fase 3 había mostrado una reducción significativa del riesgo de que el melanoma reapareciera o se extendiera a órganos como pulmones, hígado o cerebro en pacientes con alto riesgo de recaída. Ese anuncio fue el punto de partida de la fuerte revalorización posterior.

El impacto patrimonial entre los principales accionistas

La caída también redujo las fortunas estimadas de varios referentes de Moderna. Según la lista de multimillonarios en tiempo real de Forbes citada en el texto fuente, el CEO Stéphane Bancel perdió U$S 1.800 millones, un 23,5% de su patrimonio, que quedó valuado en U$S 6.000 millones.

El inversor Timothy Springer registró una disminución superior a U$S 704,8 millones, equivalente al 21,5%, hasta U$S 2.600 millones. El cofundador Robert Langer perdió U$S 696,8 millones, un 24,6% de su fortuna.

También retrocedieron los patrimonios del cofundador Noubar Afeyan, en U$S 141,7 millones, hasta U$S 2.200 millones, y del presidente Stephen Hoge, en U$S 319,1 millones, hasta U$S 1.100 millones.

Con la presentación oficial aún pendiente, el episodio dejó expuesta la distancia entre resultados clínicos alentadores y expectativas comerciales suficientes para sostener una cotización: una tensión central para Moderna mientras desarrolla su apuesta por la oncología personalizada.

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