Mientras la evidencia sobre el vapeo divide a reguladores, EE.UU. bloquea dispositivos de China

British American Tobacco estima que un eventual bloqueo de importaciones de vapeadores en EE.UU. podría recortar hasta un tercio el mercado ilegal que hoy concentra cerca del 70% de las ventas, mientras la evidencia científica los ubica como herramienta de reducción de daños para fumadores adultos.

British American Tobacco (BAT) estima que una posible orden de la Comisión de Comercio Internacional de EE.UU. para bloquear importaciones de ciertos vapeadores desechables podría reducir hasta en un tercio el floreciente mercado de cigarrillos electrónicos no regulados, que hoy representa cerca del 70% de las ventas del sector, aunque su CEO Tadeu Marroco advierte que “no habrá un impacto significativo antes de 2027” por la larga cadena de suministro y los altos inventarios.

A la par, ensayos clínicos muestran que los e‑cigarettes con nicotina pueden duplicar las tasas de abandono del tabaco frente a terapias convencionales y reducir la exposición a tóxicos, pero las autoridades sanitarias insisten en que “vapear no es un juego”, alertan por adicción a la nicotina, riesgos pulmonares y efectos desconocidos a largo plazo, y recomiendan su uso solo como herramienta de transición para fumadores, no como producto “saludable” ni para jóvenes.


El plan de BAT: usar la ITC para recortar hasta un tercio del mercado de vapeadores ilegales

BAT y otros gigantes del tabaco, como Altria (fabricante estadounidense de Marlboro), llevan años intentando frenar una avalancha de vapeadores desechables, en su mayoría fabricados en China, sin regulación ni autorización de venta en EE.UU., que aun así han pasado a dominar el mayor mercado del mundo de alternativas al tabaco. Según la propia BAT, los dispositivos no regulados representan aproximadamente el 70% de las ventas de cigarrillos electrónicos en Estados Unidos, lo que erosiona tanto el negocio de vapeo como el de cigarrillos combustibles.

La compañía tiene dos casos activos ante la Comisión de Comercio Internacional de EE.UU. (ITC) para bloquear las importaciones de estos dispositivos. El año pasado, un juez de la ITC falló a favor de BAT en una disputa de patentes y recomendó una orden de exclusión general que impediría la entrada de vapeadores desechables que infringieran sus patentes. BAT comunicó, junto con sus resultados anuales, que espera una decisión completa de la ITC en marzo, seguida de una revisión presidencial de 60 días.

El director ejecutivo Tadeu Marroco declaró a Reuters que un bloqueo así “podría tener un impacto significativo en el mercado”, al que describió como una caída “por debajo del 50% de las ventas de la industria, o aproximadamente un tercio”. Sin embargo, reconoció que “la magnitud es difícil de predecir”, y advirtió que la larga cadena de suministro estadounidense y los grandes inventarios harán que cualquier cambio se sienta más tarde. “Incluso si se obtiene el apoyo de la ITC… no será hasta principios del próximo año que se tendrá un impacto significativo”, señaló, situando el efecto real recién en 2027.

Marroco añadió que no le sorprendería que la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA) lance “un programa para probar un enfoque diferente para los vapeadores”, que podría incluir dispositivos con sabores, en un giro respecto de años de rechazar la mayoría de las solicitudes de nuevos productos con nicotina y en línea con los esfuerzos recientes de la agencia por “acelerar o agilizar sus procesos”.


La evidencia a favor: cesación tabáquica, reducción de daños y menos tóxicos que el cigarrillo común

En el plano científico, distintos ensayos controlados aleatorizados muestran que los cigarrillos electrónicos con nicotina pueden ser efectivos como ayuda para dejar de fumar. En una revisión de ensayos, los autores concluyeron “con certeza moderada” que los e‑cigarettes ayudan a más personas a lograr abstinencia de seis meses o más que las terapias de reemplazo de nicotina (NRT) o los dispositivos sin nicotina, y que “podrían, con menor certeza, ser más útiles que el apoyo conductual solo o la ausencia de apoyo”.

El ensayo de Hajek y colaboradores, citado como la mejor evidencia disponible, randomizó 886 fumadores en el Reino Unido a e‑cigarettes con nicotina o NRT y encontró que 18,0% de quienes usaron vapeadores se mantenían abstinentes a las 52 semanas, frente a 9,9% en el grupo NRT (riesgo relativo 1,83; IC 95%: 1,30–2,58). Otros estudios señalan que los usuarios de e‑cigarettes reportan menos tos y flema que quienes continúan con cigarrillos combustibles.

Desde la óptica de reducción de daños, revisiones de toxicología concluyen que la exposición a tóxicos y carcinógenos a través de e‑cigarettes es probablemente menor que con el tabaco convencional, en buena medida porque no hay combustión ni alquitrán, aunque el aerosol siga conteniendo nicotina y compuestos potencialmente dañinos. Algunos trabajos mencionan además posibles efectos positivos de la nicotina —como mejoras en atención, memoria, estado de ánimo y reducción de ansiedad—, siempre en contextos controlados, lo que alimenta el interés en estos dispositivos como herramienta de transición para fumadores adultos que no han logrado dejar el cigarrillo por otras vías.


Las advertencias: “vapear no es un juego”, adicción, EVALI y riesgos en adolescentes

Organismos internacionales como la OMS y la OPS, así como agencias nacionales, remarcan que esta evidencia favorable no convierte al vapeo en un hábito inocuo. Autoridades sanitarias advierten que “vapear no es un juego” y subrayan que los e‑cigarettes no deben ser utilizados por no fumadores ni adolescentes, dado el riesgo de adicción a la nicotina, el potencial de servir como puerta de entrada al cigarrillo convencional y la aparición de cuadros pulmonares graves.

La recomendación de los expertos es clara en cuanto a la población objetivo: los estudios que muestran beneficios se refieren a fumadores actuales que utilizan el e‑cigarette como herramienta para dejar el cigarrillo o reducir su consumo. No hay respaldo científico para promoverlos en no fumadores, en especial jóvenes, y se insiste en que los efectos a muy largo plazo siguen siendo inciertos porque se trata de productos relativamente nuevos.


Un mercado en disputa: entre la reducción de daños y la protección de la salud pública

En este contexto, la estrategia de BAT —que busca, vía la ITC, recortar hasta un tercio de un mercado estadounidense donde calcula que el 70% de las ventas de vapeadores son “no reguladas”— se cruza con un debate sanitario donde la evidencia respalda su uso solo como herramienta de transición para fumadores y bajo el principio de reducción de riesgos, pero no como producto “saludable” ni de consumo recreativo masivo.

A medida que Estados Unidos evalúa bloquear importaciones, la FDA explora ajustes regulatorios y los estudios siguen acumulando datos sobre eficacia y daño, el futuro de los vapeadores y de las plataformas de nicotina de nueva generación seguirá marcando tanto la hoja de ruta de las grandes tabacaleras como las decisiones de los sistemas de salud sobre cómo equilibrar innovación, reducción de daños y protección de adolescentes y no fumadores.

Fuente: Reuters

Leave A Comment

WP to LinkedIn Auto Publish Powered By : XYZScripts.com