Merck se acerca a Terns Pharma: U$S 6.000 millones para apuntalar su pipeline oncológico y en el fin de la era Keytruda

Merck negocia la compra de Terns Pharma por alrededor de U$S 6.000 millones, en una apuesta por una terapia experimental para leucemia mieloide crónica que busca reforzar su cartera oncológica frente al vencimiento de patentes de Keytruda, que factura U$S 30.000 millones anuales y podría perder exclusividad en 2028.
En Wall Street, la biotecnología volvió al centro de la escena: Merck, uno de los gigantes farmacéuticos de New Jersey, está cerca de cerrar un acuerdo en efectivo de aproximadamente U$S 6.000 millones para adquirir Terns Pharma, una compañía estadounidense enfocada en tratamientos para una forma rara de cáncer de sangre y huesos. La operación se suma a una secuencia de compras multimillonarias con las que el laboratorio intenta suavizar el “precipicio de patentes” que se abrirá cuando su medicamento estrella contra el cáncer, Keytruda, comience a perder protección a partir de 2028.
Un acuerdo en efectivo de U$S 6.000 millones por Terns Pharma
Personas familiarizadas con las negociaciones señalaron que las conversaciones entre Merck y Terns se encuentran en una fase avanzada y que el acuerdo podría anunciarse en cuestión de días. El deal, completamente en efectivo, valuaría a la biotecnológica en cerca de U$S 6.000 millones, por encima de su capitalización bursátil de U$S 5.300 millones al cierre del martes. Merck y Terns no respondieron de inmediato a los pedidos de comentarios.
La apuesta está centrada en un tratamiento en etapas tempranas para la leucemia mieloide crónica (CML, por sus siglas en inglés), una forma poco frecuente de cáncer que afecta el torrente sanguíneo y la médula ósea y que se origina en una mutación genética específica. El interés de Merck no es sólo científico: la CML representa un nicho rentable y estratégico dentro de la oncología de precisión, con espacio para competir contra terapias ya instaladas.
Competencia directa con Novartis y su Scemblix
Una eventual compra de Terns sería también un movimiento táctico en el tablero competitivo frente a Novartis. El tratamiento en desarrollo por Terns aspira a desafiar al actual fármaco preferido para CML, Scemblix, comercializado por el grupo suizo. El año pasado, Novartis elevó su proyección de ventas anuales máximas para Scemblix a U$S 4.000 millones, una señal del potencial económico del segmento.
Los datos epidemiológicos subrayan ese atractivo: en Estados Unidos se registraron aproximadamente 9.560 nuevos casos de CML el año pasado, mientras que en los países del G7 unas 93.000 personas fueron tratadas por esta enfermedad en 2024, según cifras de Novartis. Terns planea iniciar ensayos de fase avanzada hacia finales de este año o a comienzos de 2027, lo que ubicaría a Merck en una posición de salida fuerte si los resultados clínicos acompañan.
De Verona y Cidara a Terns: la “cadena de perlas” de Merck
Merck viene desplegando una intensa estrategia de fusiones y adquisiciones para diversificar ingresos antes del final de la patente de Keytruda, que genera U$S 30.000 millones al año. El laboratorio compró el año pasado a Verona Pharma, especializada en enfermedades respiratorias, por U$S 10.000 millones, y a la biotecnológica Cidara Therapeutics, enfocada en prevención de gripe, por U$S 9.200 millones.
El mercado ha convalidado esta ofensiva: desde la adquisición de Verona en julio pasado, las acciones de Merck subieron 38%, llevando su valor bursátil a U$S 287.000 millones al cierre del martes. En paralelo, el sector enfrenta un desafío mayúsculo: se calculan pérdidas de ingresos por U$S 320.000 millones para la industria farmacéutica global entre hoy y 2030 por la expiración de patentes de medicamentos clave. En ese contexto, Merck se destaca como el comprador más agresivo de biotecnológicas.
El “sweet spot” de Rob Davis y las operaciones fallidas
El interés por Terns llega tras otros intentos de grandes acuerdos. En enero, Merck estuvo en conversaciones para adquirir la biotech oncológica Revolution Medicines en una operación que podría haber alcanzado hasta U$S 32.000 millones, según informó el Financial Times. Sin embargo, la farmacéutica decidió retirarse después de semanas de negociación, de acuerdo con fuentes cercanas al proceso.
En la conferencia de salud de JPMorgan de enero, el CEO de Merck, Rob Davis, dejó clara la hoja de ruta en materia de M&A. Allí afirmó que estaba observando nuevos deals para destrabar innovación científica y sostuvo que “el área de hasta U$S 15.000 millones es nuestro punto óptimo”, aunque se mostró abierto a realizar adquisiciones de mayor tamaño si la oportunidad lo amerita. Esa lógica de “ventanas de precio” ayuda a entender por qué un acuerdo de alrededor de U$S 6.000 millones por Terns encaja naturalmente en el plan.
Biotech en alza y un pipeline oncológico bajo presión
El apetito comprador de los grandes laboratorios se tradujo también en un envión para el sector biotech: el índice XBI avanzó 34% en los últimos 12 meses, impulsado por el aumento de la actividad de deals. Este año ya se vio, por ejemplo, a Gilead cerrar un acuerdo de U$S 7.800 millones para adquirir la compañía de oncología Arcellx, con la que ya mantenía una alianza previa.
Terns, por su parte, vio cómo su acción se multiplicaba casi por cinco desde que, en octubre pasado, publicó datos clínicos positivos de su candidato para CML. Con un “año cargado” por delante —varias lecturas de fase III y nuevos lanzamientos previstos—, Merck sigue pescando objetivos que ayuden a extender su liderazgo en cáncer más allá de Keytruda. Si se concreta, la compra de Terns será una nueva ficha en la carrera por asegurar terapias de alto valor añadido en oncología, en un entorno donde la combinación de ciencia de datos, biotecnología y capital intensivo redefine el mapa de poder de la industria farmacéutica global.