
La salud de los niños: recomendaciones de la Sociedad de Pediatría para este verano
- Redacción
- 29 diciembre, 2025
- Salud
- Portada, Protector Solar, salud dermatológica, Sociedad Argentina de Pediatría
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Con la llegada del verano, las actividades al aire libre como vacaciones junto al agua o colonias de recreo, ofrecen disfrute para niños y adolescentes, pero traen riesgos prevenibles. La Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) lanzó un documento para cuidar la salud de los niños. Lo desarrolló en conjunto por los comités de Dermatología y de Pediatría Ambulatoria de la institución. Sintetiza acciones preventivas para distintas situaciones que afectan a las infancias durante esta época del año.
Uno de los focos centrales es la prevención de los golpes de calor, una condición grave y potencialmente letal que afecta a los niños pequeños. Y especialmente a los menores de un año debido a que su organismo tiene menor capacidad para regular la temperatura corporal. La exposición a altas temperaturas, la actividad física intensa en horarios de máximo calor y la falta de hidratación son los principales factores de riesgo.
La SAP recomienda ofrecer agua frecuentemente (aunque el niño no pida), evitar bebidas azucaradas o con cafeína, mantenerlos en ambientes frescos y bien ventilados. Y reducir al mínimo la exposición al sol entre las 10 y las 16. También sugiere vestir a los niños con ropa holgada, clara y liviana, y proteger la cabeza con sombreros o gorras.
“Si se detectan signos como irritabilidad, mareos, debilidad, vómitos, piel seca y caliente o somnolencia, es fundamental trasladar al niño a un lugar fresco. Así como ofrecer líquidos y consultar sin demora con un pediatra, ya que el golpe de calor puede evolucionar rápidamente y requiere atención médica inmediata”. Esto sostuvo por su parte Romina Valerio, secretaria consultora del Comité de Pediatría Ambulatoria de la SAP y una de las autoras del documento.
En sintonía con el aumento de las temperaturas, el verano también implica una mayor exposición solar por realizar mayor actividad recreacional al aire libre y mayor exposición de la piel al sol. Haciendo entonces esencial la protección de la piel contra la radiación ultravioleta (UV).
Se destaca que la exposición acumulada desde la infancia eleva el riesgo de cáncer de piel en la adultez y el envejecimiento cutáneo. Por ello, se aconseja no exponer al sol directo bebés menores 12 meses. Para los mayores de 6 meses en adelante debe iniciarse la aplicación de un protector solar, recomendándose uno de composición mineral (físico) en los lactantes más pequeños hasta los 2 a 3 años de edad. Minimizando la irritación de su piel e implementar las medidas de fotoprotección.
Los especialistas sugieren usar protector solar de amplio espectro para la salud de los niños, con un FPS (factor de protección solar) de al menos 30, resistente al agua. Debe aplicarse media hora antes de salir al aire libre y reaplicarse cada 2 o 3 horas. Luego de inmersión en agua o sudoración intensa debe secarse al niño y aplicar nuevamente.
También se incentiva el uso de prendas de baño con protección UV, remeras de manga larga y bermudas y sombreros de ala ancha. Y la búsqueda de sombra siempre. Teniendo cuidado el rebote de las radiaciones por la reflexión de la superficie como el agua, la arena y el césped, ya que aún a la sombra, su reflexión aumenta el riesgo de quemaduras inadvertidas.
“La utilización adecuada del protector solar es una herramienta clave para prevenir daños cutáneos. La aplicación debe realizarse todo el año, aún en días nublados y la fotoeducación, para una adecuada fotoprotección, debe ser dirigida a todo el grupo familiar”. Así lo afirmó Cecilia Crowe, integrante del Comité de Dermatología de la SAP, quien también participó en la elaboración del trabajo.
Lidia Barabini y Alejandra Vallone, también autoras, afirmaron que “incorporar hábitos de fotoprotección desde la infancia tiene un impacto directo en la salud dermatológica a lo largo de la vida. No se trata sólo de evitar quemaduras, sino de reducir el daño acumulativo que provoca el sol con el paso de los años”.
El documento también hace foco en la protección ocular, un aspecto a menudo descuidado en la salud de los niños. Los ojos de los niños son más vulnerables a la radiación UV, que puede causar lesiones en la córnea o la retina. Y contribuir al desarrollo de cataratas y otras enfermedades oftalmológicas en la adultez. “Los ojos necesitan una protección tan rigurosa como la piel. Las gafas deben contar con filtros UV certificados. Las de juguete no sirven como barrera”, advirtió Barabini. “La combinación de gafas adecuadas y sombra es fundamental para reducir el impacto solar en los ojos”, completó Vallone.



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