
Eli Lilly destina U$S 3.000 millones a China para escalar su píldora para bajar de peso
Millonaria inversión en China de una sola compañía durante la próxima década para ampliar su capacidad productiva y montar una cadena local de fabricación y suministro para orforglipron, su tratamiento oral en desarrollo para diabetes tipo 2 y obesidad, mientras busca la aprobación regulatoria del país asiático para la píldora.
Orforglipron: un GLP‑1 oral que apunta al mercado masivo
La compañía informó que presentó a fines de 2025 una solicitud de autorización de comercialización de orforglipron ante el regulador de medicamentos de China. El fármaco es un agonista del receptor GLP‑1 no peptídico, de administración oral una vez al día, que en un ensayo de fase avanzada logró que adultos con sobrepeso sin diabetes redujeran en promedio un 12,4% su peso corporal a las 72 semanas con la dosis más alta.
En otro estudio, orforglipron ayudó a mantener la pérdida de peso en pacientes que pasaban de su inyectable GLP‑1 —comercializado como Zepbound en Estados Unidos— y del rival Wegovy, de Novo Nordisk, a la formulación oral. Además de preparar capacidad para este producto, Lilly “apunta a establecer un sistema localizado de fabricación y suministro para formas orales sólidas”, según el comunicado.
China, polo de inversión para farma y tablero geopolítico del negocio de la obesidad
El plan convierte a Lilly en la última farmacéutica occidental en anunciar inversiones industriales adicionales en China, después de movimientos recientes de grupos como Haleon y AstraZeneca, que anunció un paquete de U$S 15.000 millones en el país hasta 2030.
El anuncio llega, además, en la antesala de la cumbre de este mes entre el presidente estadounidense Donald Trump y su par chino Xi Jinping, donde el comercio, la regulación de fármacos innovadores y el acceso a terapias para diabetes y obesidad figuran entre los temas sensibles de la agenda bilateral.
No todos los laboratorios siguen el mismo camino: Bristol Myers Squibb comunicó en septiembre un acuerdo para vender su participación del 60% en una empresa farmacéutica conjunta en China, que incluía una planta de fabricación en Shanghái.
En contraste, la apuesta de Lilly por orforglipron y por una red productiva local refuerza el peso del mercado chino en la próxima generación de tratamientos orales con GLP‑1, un segmento que ya transforma el negocio global de la obesidad y obliga a la industria a escalar capacidades fabriles y acuerdos regulatorios en todos los continentes.



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