Alergias Alimentarias: Novartis compra Excellergy por U$S 2.000 millones en busca a un sucesor “long‑acting” de Xolair

Novartis acordó adquirir la biotecnológica californiana Excellergy en una operación de hasta U$S 2.000 millones en pagos iniciales y por hitos, para sumar el anticuerpo Exl‑111 a su franquicia de inmunología y alergias, que hoy lidera Xolair y enfrenta presión competitiva en Europa.
Una segunda compra en dos semanas para reforzar la estrategia en EE.UU.
El anuncio llegó apenas una semana después de que Novartis comunicara otro deal para comprar a Synnovation Therapeutics un candidato experimental para cáncer de mama por hasta U$S 3.000 millones, en una señal de aceleración del M&A para apuntalar oncología e inmunología.
En el caso de Excellergy, la farmacéutica suiza informó que pagará “hasta U$S 2.000 millones en pagos iniciales y por hitos” y que la transacción “se espera que cierre en la segunda mitad de 2026, sujeta a las condiciones habituales, incluidas las aprobaciones regulatorias”.
La operación encaja en el giro estratégico de Novartis para aumentar su foco en el mercado estadounidense, donde en abril del año pasado anunció un plan de inversión de U$S 23.000 millones para construir y expandir instalaciones de manufactura y I+D en los próximos cinco años, con nuevos sitios y ampliaciones en estados como California, Indiana y Nueva Jersey.
Exl‑111: un anti‑IgE de acción prolongada para alimentos y más allá
El activo central de Excellergy es Exl‑111, un anticuerpo anti‑IgE de vida media extendida que actualmente se encuentra en fase 1 de ensayos clínicos, orientado inicialmente a alergias alimentarias. La molécula se inscribe en una biología que Novartis “conoce bien”: la de los anticuerpos dirigidos a las inmunoglobulinas E, la misma diana de Xolair, su bloqueante de IgE utilizado en asma alérgica y otras condiciones, que comercializa fuera de Estados Unidos (en el mercado norteamericano lo vende Genentech, de Roche).
Según describió la compañía, al igual que Xolair, Exl‑111 “apunta a los anticuerpos IgE del sistema inmunitario”, pero está diseñado para “ser de acción más prolongada, unirse con mayor fuerza y eliminar la IgE de su receptor”. En estudios tempranos se habría mostrado capaz de “suprimir la señalización alérgica más rápido y de manera más eficaz que los fármacos existentes”, aunque Novartis advierte que ese beneficio “aún debe probarse en estudios de mayor tamaño en humanos”.
Fiona Marshall, presidenta de Investigación Biomédica de Novartis, sintetizó la lógica científica detrás de la compra al señalar que la adquisición de Excellergy “agrega un programa diferenciado de anti‑IgE de próxima generación que se apoya en una biología que Novartis conoce bien, respaldado por evidencia preclínica y datos farmacocinéticos clínicos tempranos”.
Presión de biosimilares sobre Xolair y necesidad de relevo
Más allá del valor científico, la operación responde a una necesidad de negocio concreta: gestionar el ciclo de vida de Xolair. En algunos mercados de la Unión Europea ya se introdujo, a fines del año pasado, un biosimilar tras el vencimiento de ciertas patentes del fármaco, lo que incrementó la competencia en un producto considerado blockbuster en la franquicia de alergias.
En este contexto, Exl‑111 se perfila como un potencial “sucesor” o complemento de Xolair en indicaciones de alto valor como las alergias alimentarias, la urticaria crónica y determinadas formas de asma y enfermedades alérgicas sistémicas. Si los datos clínicos confirman una supresión más rápida y sostenida de la señalización alérgica, un perfil de seguridad competitivo y un esquema de dosificación menos frecuente, el nuevo anticuerpo podría reposicionar a Novartis en segmentos donde la diferenciación clínica frente a biosimilares será determinante.
Capex en EE.UU. e integración vertical de I+D, producción y mercado
La adquisición de Excellergy se suma al despliegue industrial que Novartis viene ejecutando en Estados Unidos. El plan de invertir U$S 23.000 millones en una década en 10 instalaciones —incluida la construcción de al menos seis o siete plantas nuevas y la expansión de tres fábricas existentes— busca asegurar que “todos los medicamentos de Novartis disponibles para pacientes estadounidenses se fabriquen dentro del país”, además de crear alrededor de 1.000 puestos de trabajo directos y unos 4.000 empleos adicionales.
Hasta ahora, la compañía inició obras en sitios de I+D y manufactura en cuatro estados, entre ellos California, y amplió sus plantas de terapia con radioligandos en Indiana y Nueva Jersey, infraestructura que encaja con la integración de nuevas biotecnológicas como Excellergy al pipeline global. Para el mercado de inmunología y alergias —donde conviven grandes farmacéuticas, biotechs especializadas y competidores de biosimilares—, el movimiento refuerza la tendencia a consolidar portafolios de anticuerpos de nueva generación, respaldados por capacidad industrial propia en el principal mercado farmacéutico del mundo.
En un entorno en el que las enfermedades alérgicas y las alergias alimentarias muestran crecimiento sostenido en prevalencia y gasto sanitario, la combinación de un pipeline reforzado con Exl‑111 y una plataforma industrial de U$S 23.000 millones en Estados Unidos posiciona a Novartis para competir de lleno en la próxima ola de terapias biológicas de alta especialidad en inmunología.