Alergias alimentarias infantiles: un 36,6% sufre acoso y muestran una salud mental alterada

Una investigación multicéntrica difundida por la Academia Americana de Alergia, Asma e Inmunología (AAAAI) y que se presentará en el próximo congreso de San Diego reveló que el 36,6% de los niños con alergia alimentaria mediada por IgE reportó haber sufrido acoso relacionado con su condición.

El estudio, que incluyó 295 pares de padres e hijos de 27 estados de EE.UU., mostró que quienes atravesaron bullying presentaron peor funcionamiento psicosocial, menor calidad de vida y más ansiedad específica por alergia tanto en los niños como en sus familias, y concluye que la ansiedad ligada a la alergia alimentaria requiere intervenciones psicosociales breves y específicas.


Bullying por alergias alimentarias: peor calidad de vida y más ansiedad en niños y padres

La investigación, impulsada desde el Boston Children’s Hospital y redes sociales, se basó en una encuesta electrónica autoadministrada aplicada a niños de 5 a 17 años con alergia alimentaria mediada por IgE y a sus padres, conformando una cohorte de 295 pares de 27 estados de EE.UU.

El 96,6% de los adultos encuestados eran madres y la edad media de los niños fue de 8 años. El acoso se determinó a partir del informe del menor o del progenitor sobre si el niño alguna vez había sido acosado debido a su alergia alimentaria.

Según los resultados, el 36,6% de los encuestados informó haber sufrido acoso relacionado con la alergia a los alimentos.

Los niños y padres que reportaron bullying mostraron un funcionamiento psicosocial significativamente peor que quienes no lo habían sufrido, con menor calidad de vida ligada a la alergia y mayores tasas de ansiedad específica por alergia alimentaria en ambos. Además, los padres de estos niños presentaron menor autoeficacia para manejar la condición de sus hijos.


Una ansiedad “propia” de la alergia alimentaria que requiere abordajes específicos

En la práctica clínica, los equipos que tratan alergias alimentarias ya venían detectando estos efectos. “En mi trabajo con niños y adolescentes con alergia alimentaria, las familias suelen enfatizar la ansiedad única que impone el manejo de la alergia alimentaria en una variedad de situaciones cotidianas”, señaló la autora principal, la profesora Melissa L. Engel.

Estas observaciones clínicas fueron respaldadas por nuestro estudio de investigación, que encontró que la ansiedad sobre las reacciones alérgicas estaba más fuertemente asociada con la carga de manejo de la alergia alimentaria que con los síntomas de ansiedad general, lo que sugiere que los pacientes que experimentan ansiedad relacionada con la alergia alimentaria pueden beneficiarse de intervenciones psicosociales breves y más específicas directamente aplicables a la alergia alimentaria, en lugar del tratamiento de la ansiedad en general”, añadió.

Para evaluar esta dimensión, los investigadores utilizaron las Escalas de ansiedad por alergia alimentaria (SOFAA) en una cohorte observacional diversa desde el punto de vista racial, étnico, socioeconómico y geográfico. Los niños de 8 a 18 años con alergia diagnosticada por un médico y sus padres completaron las versiones correspondientes de SOFAA, mientras que los adultos sumaron la encuesta de calidad de vida FAQL-PB y el cuestionario de ansiedad PROMIS-Anxiety Parent-Proxy. Mediante modelos de ecuaciones estructurales, se estimaron conjuntamente los efectos de factores demográficos y clínicos.


Más riesgo en adolescentes, niñas y niños negros, y la necesidad de “screening” activo

Los resultados mostraron que las puntuaciones de SOFAA reportadas por padres e hijos se correlacionaron fuertemente, con alta concordancia entre informantes en todos los ítems, independientemente de la edad. Tanto la ansiedad asociada a la alergia alimentaria como la concordancia padres‑hijos fueron más elevadas alrededor de los 14 años, y las puntuaciones fueron más altas entre los niños negros, las participantes femeninas y quienes tenían más alergias alimentarias, identificando subgrupos especialmente vulnerables.

Los hallazgos de nuestro estudio resaltan que es importante que los alergólogos y pediatras evalúen la ansiedad y el acoso relacionado con la alergia alimentaria, ya que se asocia con mayores preocupaciones en otros dominios de funcionamiento psicosocial de los niños y los padres”, concluyó Ianthe Schepel, residente sénior en pediatría en el Boston Children’s Hospital.

En un contexto donde cada vez más niños conviven con alergias alimentarias y donde la gestión cotidiana de la dieta, la escuela y los espacios sociales recae en gran medida sobre las familias, estos datos refuerzan la necesidad de que sistemas de salud, escuelas y aseguradoras incorporen herramientas de detección y apoyo psicosocial específico, un vector que puede redefinir la oferta de servicios en alergología pediátrica y abrir espacio a nuevos programas de intervención y cobertura en salud mental ligada a patologías crónicas.

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