Nueve laboratorios exigen a la Unión Europea más inversión y ensayos clínicos más rápidos

AstraZeneca, GSK, Novo, Novartis, Roche, Sanofi y otros tres grupos advirtieron que Europa pierde competitividad frente a Estados Unidos y China: su participación en I+D farmacéutica global cayó de 43% a 31%.
Los presidentes de nueve farmacéuticas europeas reclamaron a la Unión Europea y a sus Estados miembros una revisión urgente de las políticas de inversión, acceso y propiedad intelectual para evitar un deterioro de la competitividad del bloque frente a Estados Unidos y China. El planteo incluyó mayor gasto en medicamentos, ensayos clínicos más ágiles, protección de la propiedad intelectual y flexibilidad fiscal para los sistemas de salud.
En una carta abierta, los directivos alertaron que la industria farmacéutica europea corre riesgo de una “lenta agonía” si no se generan condiciones capaces de atraer capital para medicamentos de próxima generación. El documento fue suscripto por los presidentes de AstraZeneca, GSK, Novo, Novartis, Roche, Sanofi, Boehringer Ingelheim, Chiesi e Ipsen.
La pérdida de competitividad europea
Las compañías sostienen que Europa enfrenta un retroceso relativo en investigación, desarrollo y ensayos clínicos comerciales. Según los datos citados en la carta, la participación del bloque en la inversión global de I+D farmacéutica descendió de 43% en 1990 a 31% en la actualidad.

El deterioro también se refleja en la actividad clínica. La cuota europea de los ensayos comerciales globales se redujo a la mitad en la última década y ahora se ubica en 9%, de acuerdo con el planteo de los laboratorios.
“Las alarmas de Europa están sonando… sin una acción urgente, sectores estratégicos como el farmacéutico enfrentan una ‘lenta agonía’ de declive”, señalaron los firmantes. “Los gobiernos europeos deben crear condiciones que atraigan inversiones en medicamentos de próxima generación antes de que sea demasiado tarde”.
El reclamo empresarial se enfoca en que las decisiones de inversión no dependen solo de la ciencia disponible o de los incentivos a la investigación. También están condicionadas por los plazos de los ensayos, los mecanismos de reembolso, la velocidad de acceso de los pacientes y la previsibilidad regulatoria.
Acceso, gasto y propiedad intelectual
Los directivos pidieron reforzar el gasto público en medicamentos y habilitar mayor flexibilidad fiscal para financiar el sistema de salud. Europa destina aproximadamente 1% de su producto interno bruto a productos farmacéuticos, frente a 2% en Estados Unidos y 1,8% en China, según el informe citado.
La carta también reclamó protecciones de propiedad intelectual, un punto central para la industria en la discusión sobre incentivos a la innovación y recuperación de inversiones en investigación y desarrollo.
Las compañías sostienen que alrededor de 40% de las nuevas terapias nunca llega a los pacientes europeos. El dato se suma a un problema de demoras: una investigación previa de la Federación Europea de Asociaciones de la Industria Farmacéutica (EFPIA) indicó que, una vez autorizados en Europa, los medicamentos tardan en promedio 597 días en estar disponibles para los pacientes, frente a 504 días en 2019.

La combinación de menor gasto relativo, accesos tardíos y reglas que la industria considera menos atractivas puede influir en la decisión de dónde ubicar investigación, producción, ensayos y lanzamientos comerciales.
La competencia con Estados Unidos y China
Los laboratorios compararon el entorno europeo con el de Estados Unidos y China, mercados que atraen inversiones farmacéuticas por miles de millones de dólares. La carta expresa la frustración de los directorios con sistemas y políticas que, a su criterio, se mueven con menor velocidad que sus competidores internacionales.
Ron Lanton, abogado especializado en salud con sede en Ámsterdam, sostuvo que Europa todavía conserva “capacidades científicas extraordinarias”, pero advirtió que las compañías están planificando en función de políticas estadounidenses más agresivas.
“El problema de competitividad farmacéutica de Europa no se trata solo del financiamiento de I+D”, afirmó Lanton. “Las compañías analizan todo el recorrido, desde los ensayos clínicos hasta el reembolso y el acceso de los pacientes, al decidir dónde colocar capital”.
Esta mirada integra las distintas etapas de la cadena de valor: desarrollo temprano, estudios clínicos, evaluación regulatoria, negociación de precios, cobertura y llegada efectiva a la práctica médica.

Lo que está en juego
El reclamo de las nueve empresas coloca a los gobiernos europeos frente a una discusión que combina política industrial, presupuesto sanitario y acceso a innovación terapéutica. Para los laboratorios, la capacidad de competir con Estados Unidos y China exige acelerar ensayos, reforzar incentivos de inversión y proteger la propiedad intelectual.
Al mismo tiempo, la advertencia revela la tensión estructural entre el objetivo público de controlar el gasto farmacéutico y la demanda empresarial de políticas que remuneren de manera más atractiva el desarrollo de innovación.
La carta de AstraZeneca, GSK, Novo, Novartis, Roche, Sanofi y sus pares convierte la velocidad de los ensayos, la financiación de medicamentos y el acceso de pacientes en variables centrales para definir si Europa mantiene capacidad de atraer inversión farmacéutica global.