Desde el CONICET revelan cómo el cáncer renal reprograma la grasa circundante y favorecería la metástasis

Un estudio del IMBECU-CONICET en muestras de pacientes y donantes sanos mostró que el carcinoma renal de células claras modifica el tejido adiposo cercano, altera su secreción de factores y aumenta la capacidad migratoria de células tumorales.
El carcinoma renal de células claras no evoluciona de manera aislada: también modifica el tejido adiposo que lo rodea y genera cambios que podrían favorecer la progresión de la enfermedad. Esa es la conclusión de un estudio liderado por científicos del CONICET en el Instituto de Medicina y Biología Experimental de Cuyo (IMBECU, CONICET-UNCUYO), que analizó en un modelo ex vivo la interacción entre células tumorales renales y células grasas vecinas.
La investigación, publicada en International Journal of Molecular Sciences, se realizó con muestras de tejido adiposo provenientes de donantes sanos de riñón y de pacientes con cáncer renal. Los resultados describen un proceso de comunicación bidireccional: el tumor envía señales capaces de reprogramar las células del tejido adiposo, y esa modificación del microambiente podría, a su vez, impulsar la migración de las células cancerígenas.
Diseño del estudio y muestras analizadas
El equipo trabajó con tejido adiposo de personas sanas donantes de riñón y de pacientes con cáncer. Las muestras fueron obtenidas por Leonardo Romeo, médico del Centro Urocuyo y del Hospital Español de Mendoza.

La investigación fue liderada por Matías Ferrando, becario posdoctoral del CONICET en el IMBECU. El trabajo fue codirigido por Virginia Pistone Creydt (primera desde la derecha de la imagen principal), investigadora del CONICET y directora del grupo de Cáncer Renal y Microentorno del IMBECU, y por Flavia Bruna, investigadora del mismo instituto.
El modelo ex vivo permitió estudiar la comunicación entre el carcinoma renal de células claras y el tejido adiposo que se encuentra en contacto con el tumor. Esta forma de cáncer constituye uno de los tipos más frecuentes de cáncer renal.
El texto fuente no informa la cantidad de muestras utilizadas, los criterios de selección de los pacientes, la duración de los experimentos ni métricas cuantitativas sobre los cambios observados.
El papel del tejido adiposo cercano
El tejido adiposo no solo almacena y suministra energía en forma de lípidos. También está compuesto por distintos tipos celulares, secreta factores solubles capaces de influir sobre otras células y tejidos, y cumple funciones inmunorreguladoras a nivel local y sistémico.
“El tejido adiposo es un conjunto de distintos tipos de células. Tiene diversas funciones, entre ellas, almacenar y suministrar energía en forma de lípidos, secretar factores solubles que pueden impactar tanto en las propias células como en las de otros tejidos y, además, cumple un rol inmunorregulador”, explicó Ferrando.

A partir de ese conjunto de funciones, el estudio examinó cómo cambia ese tejido ante la presencia del tumor. Los investigadores detectaron que las señales procedentes del carcinoma renal inducen transformaciones profundas en las células encargadas de almacenar grasa.
“Entre el tejido adiposo y las células cancerígenas se produce un proceso de comunicación de tipo causa y efecto”, señaló Pistone Creydt. Según explicó, los tumores pueden reprogramar su metabolismo para utilizar otras fuentes de energía e intermediarios moleculares que optimizan procesos que, para una célula normal, serían poco eficientes desde el punto de vista energético.
Cambios que favorecen la migración celular
El trabajo observó modificaciones tanto estructurales como funcionales en el tejido adiposo contiguo al tumor renal. Esas alteraciones incluyen una nueva morfología de las células grasas y un cambio en los factores solubles que liberan al medio.
“Hemos observado que el tejido adiposo adyacente a los tumores renales sufre cambios en su estructura y en el tipo de factores solubles que libera al medio”, relató Pistone Creydt.
La investigadora agregó que “esta ‘nueva’ morfología y este ‘nuevo’ perfil de secreción aumentan la capacidad migratoria de las células, lo que podría potenciar la metástasis”.
La formulación es relevante porque vincula el comportamiento del tumor con su microambiente, es decir, con el conjunto de células y tejidos que lo rodean. De todos modos, el estudio se limita a resultados de laboratorio y no demuestra que esos cambios provoquen metástasis en pacientes.

Hacia biomarcadores y blancos terapéuticos
Los autores consideran que el análisis del tejido adiposo peritumoral puede abrir futuras vías de diagnóstico, monitoreo y tratamiento del cáncer renal. El foco está puesto en los factores que libera ese tejido modificado por el tumor.
“Este tipo de estudios abre la puerta a nuevos blancos terapéuticos que podrían servir como complemento a las terapias oncológicas actuales”, afirmó Ferrando.
El investigador añadió que el estudio de los factores secretados por el tejido adiposo, mediante biopsias líquidas basadas en muestras como sangre y orina, “podría permitir la realización de estudios de diagnóstico y monitoreo de los pacientes”.
La investigación del IMBECU-CONICET profundiza el análisis del microambiente tumoral en cáncer renal y plantea que el tejido adiposo contiguo podría aportar información útil para diseñar futuros biomarcadores y estrategias terapéuticas complementarias en oncología.