Brasil: mercado ilegal de GLP-1 concentra 51% de ventas y por ahora hay 83 muertes bajo investigación

La demanda de medicamentos para bajar de peso impulsa contrabando y fórmulas no rastreadas en Brasil. Itaú BBA estima que 51% de un mercado de U$S 7.000 millones provendrá de canales informales; autoridades investigan 83 muertes y más de 3.600 complicaciones.
Brasil se consolidó como uno de los mercados más dinámicos para los tratamientos de descenso de peso, pero el auge de los agonistas GLP‑1 también alimenta un circuito informal de productos contrabandeados, fórmulas preparadas en farmacias y ventas sin supervisión médica. La dimensión del fenómeno es tal que 51% de los cerca de U$S 7.000 millones que moverá este año el mercado brasileño de medicamentos para bajar de peso podría provenir de fuentes no rastreadas, según Itaú BBA.
Las autoridades brasileñas registraron 83 muertes bajo investigación y más de 3.600 complicaciones vinculadas con medicamentos para adelgazar entre 2018 y mediados de agosto de 2026. Más de 60% de las complicaciones fue notificado en 2025 y 2026. La información disponible no permite establecer qué proporción de esos eventos está causada por productos GLP‑1 no autorizados o contrabandeados, pero funcionarios y especialistas consideran que esas versiones podrían haber tenido un papel relevante.
El crecimiento de los decomisos refleja la escala del problema: las incautaciones de GLP‑1 ilegales pasaron de 609 unidades en 2024 a 60.787 en 2025, de acuerdo con la Asociación Brasileña de Lucha contra la Falsificación. La tendencia continuó al alza durante 2026.

Contrabando desde Paraguay y venta informal
En abril, agentes aduaneros brasileños encontraron más de 2.500 viales de tirzepatida ocultos dentro de frascos de dulce de leche en un ómnibus turístico que llegaba desde Paraguay. La incautación fue una de las más grandes registradas en el país, pero no un hecho aislado: también se detectaron medicamentos escondidos en caños de escape de motocicletas y en suelas falsas de calzado.
Los productos ilegales ingresan mayormente desde Paraguay, donde un marco de patentes más flexible permite fabricar tratamientos que, en otros mercados, se comercializan exclusivamente como medicamentos de marca y a precios más altos. Las farmacias paraguayas pueden vender legalmente algunas de esas fórmulas, incluso a brasileños, pero el traslado de productos no autorizados hacia Brasil queda bajo jurisdicción brasileña.
La brecha de precios es un motor central de la demanda informal. Taiane Torres da Silva, trabajadora de una peluquería canina de Río de Janeiro, percibe el salario mínimo brasileño —unos U$S 300 mensuales— y compra un producto paraguayo denominado T.G. por cerca de U$S 75 cada seis semanas. En Brasil, una provisión de cuatro semanas de Mounjaro en la dosis inicial de 2,5 mg cuesta alrededor de U$S 290, mientras que una caja de Wegovy de 2,4 mg se vende por cerca de U$S 340 a través de un programa de apoyo a pacientes. Las dosis no son comparables porque los productos contienen principios activos distintos.
Riesgos clínicos y falta de supervisión
La preocupación de médicos y autoridades no se limita a la circulación de productos no registrados. Dos médicos, un farmacéutico y un funcionario brasileño señalaron que la exposición al calor y el almacenamiento deficiente pueden deteriorar las inyecciones.

Los prospectos de Mounjaro y Wegovy advierten sobre riesgo de pancreatitis aguda, con una incidencia estimada de entre 0,1% y 1% de los pacientes. Un uso correcto y bajo seguimiento médico reduce riesgos, pero la automedicación, la compra a proveedores desconocidos y los cambios de dosis sin control agregan variables de seguridad.
La agencia reguladora brasileña, Anvisa, también alertó que estos medicamentos pueden aumentar el riesgo de aspiración y neumonía durante la anestesia, debido a que enlentecen la digestión. El organismo reportó un aumento de notificaciones de pancreatitis aguda vinculadas con uso inadecuado de GLP‑1 y recordó que los tratamientos deben utilizarse según prescripción y bajo supervisión médica.
Leonardo Sebba, médico que trata obesidad en Goiás, relató haber observado pacientes con estreñimiento grave tras utilizar medicamentos adquiridos frecuentemente por canales no oficiales. Al menos uno de ellos requirió cirugía por complicaciones intestinales.
“Lamentablemente, el medicamento está en todas partes: en farmacias, pero también en ferias callejeras, peluquerías, gimnasios y entre vecinos”, afirmó Sebba. “Realmente se ha convertido, y es una expresión fuerte, en narcotráfico”.
Productos regulados y respuesta de Anvisa
Anvisa diferencia los productos contrabandeados de los medicamentos preparados por farmacias de formulación. Según el regulador, los productos que ingresan por contrabando eluden la evaluación oficial, mientras que los medicamentos magistrales deben cumplir estándares técnicos y controles locales.
Sin embargo, Andreia Kohout, directora farmacéutica de la Asociación Brasileña de Lucha contra la Falsificación, advirtió que muchos consumidores interpretan erróneamente que una fórmula magistral es idéntica a un medicamento de marca. También señaló que la promoción frecuente de estos productos por influencers puede favorecer proveedores poco confiables.

Entre enero y abril de 2026, Anvisa inspeccionó 26 establecimientos, incluidos laboratorios de formulación e importadores. Ocho fueron clausurados por fallas técnicas graves y falta de control de calidad. La agencia también informó el decomiso de más de 1,3 millones de unidades de medicamentos inyectables irregulares y la adopción de más de 11 medidas restrictivas sobre importación, comercialización y uso.
La agencia trabaja además con la Policía Federal para analizar los productos incautados e identificar las sustancias activas presentes en las formulaciones irregulares.
Alternativas autorizadas y competencia
Las autoridades buscan que alternativas más accesibles y autorizadas reduzcan el atractivo del mercado informal. En mayo, Anvisa aprobó Ozivy, la primera alternativa brasileña a Ozempic, de Novo Nordisk, con un precio que puede ubicarse por debajo de U$S 100 por cuatro semanas de tratamiento. Desde entonces, el regulador autorizó otras marcas de inyectables para diabetes y obesidad.
“Controlar la demanda es difícil”, afirmó Leandro Safatle, director-presidente de Anvisa. “Pero si esa demanda ya está siendo satisfecha por un producto regulado y más seguro, con un precio similar al de las importaciones no autorizadas, las personas elegirán naturalmente el producto regulado”.
Eli Lilly indicó que colabora con las autoridades brasileñas para enfrentar el mercado ilegal y proteger la seguridad de los pacientes. Novo Nordisk afirmó que la popularidad creciente de los GLP‑1 impulsó las fórmulas magistrales, falsificadas o importadas ilegalmente, que a menudo se comercializan sin supervisión médica o fuera de canales regulados.
Con una tasa de uso de GLP‑1 de 5,5% de la población —por encima del promedio mundial de 3,7%—, Brasil enfrenta el desafío de convertir una demanda masiva por tratamientos de peso en acceso seguro, trazable y supervisado dentro de un mercado farmacéutico cada vez más presionado por el contrabando y la informalidad.