Una experta en inmunología explica por qué algunas personas se resfrían más que otras

Silvia Sánchez-Ramón

La presidenta de la Sociedad Española de Inmunología, Silvia Sánchez-Ramón, explica que la frecuencia de infecciones depende de la respuesta inmunitaria, influida por genética, edad, estilo de vida y enfermedades crónicas.

Silvia Sánchez-Ramón, inmunóloga clínica y presidenta de la Sociedad Española de Inmunología, pone el foco en una idea central: no todos reaccionan igual ante los mismos virus porque la respuesta del sistema inmunitario varía según múltiples factores.

En su explicación, la especialista desmonta el uso simplista de la expresión “tener las defensas bajas” y propone mirar la inmunidad como un sistema de regulación interna que impacta en todo el organismo.

Qué determina la respuesta inmune

La experta señala que, ante una misma infección, influyen de manera decisiva factores genéticos como los sensores de los virus de la inmunidad innata y los genes HLA. También pesan la edad y otros condicionantes biológicos: los prematuros y los bebés todavía no tienen maduro su sistema inmunitario, mientras que a partir de los 70 años la respuesta a las vacunas disminuye.

A eso se suman los tratamientos inmunosupresores y enfermedades crónicas como diabetes, patologías renales o hepáticas, que aumentan la vulnerabilidad frente a las infecciones. La malnutrición también aparece como un factor clave, porque las células de la inmunidad necesitan vitaminas y oligoelementos en rangos normales para funcionar correctamente.

Hábitos que sí influyen

Sánchez-Ramón subraya que el descanso, la microbiota y la actividad física tienen impacto real sobre la inmunidad. Según explica, una flora intestinal menos diversa se asocia con varias enfermedades autoinmunes y el estrés crónico sostenido reduce la capacidad de respuesta del organismo.

En cuanto al ejercicio, la inmunóloga remarca que el beneficio existe cuando es regular y moderado. De hecho, menciona estudios observacionales que muestran efectos positivos incluso sobre los linfocitos que salen del timo, parte central de la defensa frente a virus. En cambio, el exceso de ejercicio puede resultar perjudicial.

Cuándo conviene estudiar al paciente

La especialista propone no normalizar los cuadros repetidos. “A partir de tres resfriados en un año ya se supone que habría que hacer un estudio”, advierte, y añade que también debería investigarse cualquier bronquitis de repetición, neumonía u otra infección grave.

Ese análisis, aclara, busca ir a la causa y puede revelar una inmunodeficiencia o un defecto en alguno de los componentes esenciales del sistema inmunitario. La recomendación no es generalizar, sino evaluar cada caso con criterios médicos y matices clínicos.

Prevención y enfoque personalizado

Para la prevención, Sánchez-Ramón destaca la vacunación como una medida esencial. Sin embargo, insiste en que conviene personalizarla para ofrecer al paciente lo que realmente necesita y reforzar su respuesta.

También propone corregir déficits de nutrientes, oligoelementos, vitaminas o componentes específicos cuando existan, además de promover ejercicio físico adaptado, descanso suficiente y al menos siete horas de sueño. En su mirada, la prevención inmunológica no depende de una receta única, sino de combinar hábitos, evaluación clínica y estrategias ajustadas a cada persona.

La conversación sobre inmunidad, en este marco, deja de ser solo un tema individual y se vuelve una pieza central para la salud pública, la prevención y el cuidado de pacientes con riesgo de infecciones recurrentes.

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