Merck y Wellcome aceleran una vacuna contra el ébola Bundibugyo con apoyo de CEPI

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Hilleman Laboratories fabricará dosis para estudios tempranos de una vacuna experimental contra la cepa Bundibugyo, en un brote que ya dejó 3.360 infectados y 1.487 muertes en República Democrática del Congo.

La carrera por una vacuna contra el ébola Bundibugyo sumó un nuevo paso en medio de un brote que avanza con rapidez en el este de la República Democrática del Congo. Hilleman Laboratories, la empresa conjunta de Merck y Wellcome con base en Singapur, se prepara para producir dosis de una candidata experimental respaldada con hasta U$S 8,5 millones por CEPI.

El proyecto apunta a fabricar lotes terminados para ensayos en etapa temprana usando material inicial generado por IAVI. Si los primeros estudios funcionan, los socios prevén transferir la tecnología a un fabricante de mayor escala. El objetivo es acelerar una herramienta preventiva en un contexto en el que no existe ninguna vacuna aprobada contra este virus.

Qué se está desarrollando

La vacuna se basa en la plataforma rVSV, la misma que Merck utilizó en Ervebo, su vacuna aprobada contra la cepa Zaire de ébola. En esta iniciativa, Hilleman transformará el material de arranque provisto por IAVI en dosis terminadas para pruebas clínicas iniciales.

Tarit Mukhopadhyay, responsable de descubrimiento de vacunas y enfermedades infecciosas de Merck, dijo que las dosis podrían estar listas para pruebas clínicas antes de fin de año. También señaló que Hilleman tiene capacidad para producir decenas de miles de dosis, suficientes para abastecer los estudios previstos.

Motivos de la medida y antecedentes

La urgencia responde a la magnitud del brote. Al 29 de julio, el episodio en el este del Congo había infectado a 3.360 personas y causado 1.487 muertes. CEPI advirtió que el aumento de casos se está convirtiendo rápidamente en una crisis humanitaria. “Con los casos del virus Bundibugyo creciendo a una velocidad preocupante, la epidemia se está convirtiendo rápidamente en una crisis humanitaria”, señaló Richard Hatchett, director ejecutivo de CEPI.

Hatchett agregó que “no existe actualmente ninguna vacuna aprobada contra el virus, por lo que estamos avanzando con urgencia candidatos vacunales hacia pruebas”. La afirmación resume el vacío terapéutico frente a una variante para la que tampoco hay tratamientos aprobados.

Consecuencias para la industria y la salud pública

El desarrollo se inscribe en un esfuerzo más amplio de CEPI para acelerar candidatos contra Bundibugyo. La entidad también financia con hasta U$S 8,6 millones una propuesta separada de la Universidad de Oxford, y comprometió hasta U$S 50 millones para una vacuna con Moderna.

Además de la vacuna de Merck y Wellcome, siguen en marcha ensayos de tratamiento con el anticuerpo MBP134 de Mapp Biopharmaceuticals y con el antiviral remdesivir de Gilead Sciences, solos y en combinación. La OMS también evalúa estudios con maftivimab de Regeneron y con el antiviral oral obeldesivir de Gilead.

Charlie Weller, jefe de vacunas de Wellcome, sostuvo que “necesitamos urgentemente fortalecer nuestro arsenal contra Bundibugyo” y recordó que el brote ocurre en una región afectada por conflicto, inestabilidad y recursos limitados. En ese tablero, la alianza entre Merck, Wellcome, IAVI, Hilleman y CEPI busca convertir una plataforma probada en una respuesta concreta para una emergencia sanitaria aún sin herramientas aprobadas.

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