ANMAT prohíbe mascarillas y todos los cosméticos de Ushas, Fayankou, Kakaziyan y Chovemoar

La la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica prohibió el uso, la venta, la publicidad y la distribución en todo el país de mascarillas faciales y una máscara de manos de USHAS, FAYANKOU, KAKAZIYAN y CHOVEMOAR, al detectar que son cosméticos ilegítimos sin inscripción sanitaria ni garantías higiénico‑sanitarias.
En plena expansión del mercado de “skincare” y ventas online, la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) activó una señal de alarma sobre productos cosméticos sin control: mediante la Disposición N° 4193/26, el organismo prohibió el uso, la comercialización, la publicidad, la publicación en plataformas de venta en línea y la distribución en todo el territorio nacional de una serie de mascarillas faciales y una máscara de manos, así como de cualquier otro cosmético de las marcas USHAS, FAYANKOU, KAKAZIYAN y CHOVEMOAR, hasta que regularicen su situación sanitaria.
La resolución alcanza específicamente a cinco productos identificados en controles de mercado realizados por el área de Cosmetovigilancia: la máscara facial ROSE FACIAL MASK, marca “USHAS”, de 25 ml; la máscara facial LEMON BRIGHTEN FACIAL MASK WHITENING SKIN, marca “FAYANKOU”, de 25 ml y vencimiento 06/2028; dos mascarillas faciales de la marca “KAKAZIYAN CARTOON MASK” —una FACIAL MASK sin datos de volumen y otra MASK PACK de 30 ml, ambas “made in China”—; y una máscara de manos marca “CHOVEMOAR”, de 36 g, lote HBD12C1, con fecha de expiración 20240411.
En todos los casos, ANMAT verificó que los envases “no consignaban datos de inscripción sanitaria” y que, al consultar la base de cosméticos inscriptos, “ninguno contaba con inscripción sanitaria vigente”. Por eso, la disposición se extiende a “todo otro producto cosmético de las referidas marcas, en todas sus presentaciones y contenidos netos, hasta tanto se encuentren debidamente regularizados”, lo que implica un bloqueo total del portafolio de estas cuatro etiquetas en el país.
Motivos de la medida y antecedentes detectados en el mercado
La medida se tomó luego de tareas de control realizadas por Cosmetovigilancia, que detectó la comercialización de estos productos en comercios de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y en publicaciones de venta electrónica. Al constatar la ausencia de registro sanitario y la falta de coincidencia con datos de productos inscriptos, ANMAT concluyó que se trataba de “productos cosméticos ilegítimos”, es decir, artículos que no cuentan con autorización, ni pueden ser rastreados en el sistema oficial de control.
El organismo advirtió que, en estas condiciones, “no es posible garantizar que hayan sido elaborados bajo condiciones higiénico‑sanitarias adecuadas, que contengan ingredientes permitidos por la normativa vigente o que hayan ingresado al país a través de los canales de importación habilitados”. Por ese motivo, se resolvió “prohibir el uso, comercialización, distribución y publicidad” de los productos detallados y de todos los cosméticos de USHAS, FAYANKOU, KAKAZIYAN y CHOVEMOAR hasta que se regularicen.
Consecuencias para la industria y los servicios de salud
La decisión tiene impacto directo en el segmento de cosmética económica y productos de “skincare” que se comercializan en perfumerías, bazares, locales multirubro y plataformas de e‑commerce. Al retirar preventivamente del mercado estas mascarillas faciales y de manos, ANMAT apunta a reducir el riesgo de exposición de los consumidores a artículos cuya composición, proceso de elaboración y seguridad no pueden ser verificados, y a desalentar la importación y venta de cosméticos sin inscripción, muchas veces promocionados en redes sociales sin respaldo regulatorio.
En un contexto donde el consumo masivo de cosméticos crece y el canal online facilita la llegada de productos extranjeros sin trazabilidad, la prohibición sobre USHAS, FAYANKOU, KAKAZIYAN y CHOVEMOAR refuerza el rol de la agencia reguladora como garante de la calidad y seguridad de los productos de cuidado personal, y envía una señal clara a distribuidores y plataformas digitales sobre la necesidad de exigir registro sanitario para evitar que cosméticos ilegítimos se integren a la oferta disponible en el sistema de salud y el mercado argentino.