Malbrán invierte $295 millones en un nuevo laboratorio clave para brotes alimentarios y vigilancia genómica

La ANLIS Malbrán inauguró el edificio “Dra. Viviana Molina”, que integra Bacteriología Sanitaria, Enterobacterias y Fisiopatogenia en 540 m², tras una inversión de $295 millones. Con 30 profesionales y tecnología de alta complejidad, el nuevo espacio refuerza la detección de brotes alimentarios y la vigilancia genómica en redes nacionales y regionales.
En el marco del 110º aniversario de la ANLIS Malbrán, el instituto de referencia nacional en enfermedades infecciosas puso en funcionamiento un nuevo edificio de 540 metros cuadrados dedicado a fortalecer la vigilancia de enfermedades transmitidas por alimentos y agua contaminada.
El espacio, bautizado Laboratorios de Enfermedades de Transmisión Alimentaria Bacteriana “Dra. Viviana Molina”, integra por primera vez en una misma infraestructura a los servicios de Bacteriología Sanitaria, Enterobacterias y Fisiopatogenia, con una inversión de $295 millones orientada a renovar instalaciones eléctricas, sistemas de aire, equipamiento científico y climatización central, y a potenciar la capacidad de detectar brotes y generar evidencia estratégica para la toma de decisiones en el sistema de salud.
Qué decidió el Malbrán y cómo se organizan los nuevos laboratorios
El nuevo edificio reúne 43 espacios especializados en una superficie de 540 m², donde convivirán los servicios de Bacteriología Sanitaria, Enterobacterias y Fisiopatogenia, que hasta ahora funcionaban por separado. La obra, que demandó una inversión de $295 millones, incluyó la renovación integral de las instalaciones eléctricas, la incorporación de sistemas de extracción y tratamiento de aire, el montaje, traslado y calibración del equipamiento científico, la puesta en marcha del sistema central de climatización y la adecuación tecnológica y operativa de los laboratorios.
El funcionamiento del nuevo espacio estará a cargo de un equipo multidisciplinario de 30 profesionales, entre bioquímicos, biotecnólogos, biólogos, licenciados en alimentos, bioinformáticos, técnicos, administrativos y auxiliares especializados, que trabajarán de manera integrada para caracterizar microorganismos y aportar información esencial a la prevención y el control de enfermedades transmitidas por alimentos y agua.
Motivos de la medida y declaraciones de Lugones y Perandones
Durante la inauguración, el ministro de Salud de la Nación, Mario Lugones, recorrió las instalaciones junto a la directora de la ANLIS Malbrán, Claudia Perandones, y al director del Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas (INEI), Daniel Cisterna. “A 110 años de su creación, el Malbrán continúa su trayectoria de excelencia científica.
Las enfermedades transmitidas por agua o alimentos contaminados requieren detección temprana, diagnóstico preciso y respuesta rápida para proteger a la población. Por eso ponemos en funcionamiento este nuevo espacio destinado a fortalecer el trabajo frente a estos riesgos y a mejorar su capacidad para poner el conocimiento, la tecnología y el trabajo de sus equipos al servicio de la salud de los argentinos”, expresó Lugones.
Perandones, por su parte, destacó el impacto institucional de la inversión: “Este nuevo espacio representa un paso muy importante en la ampliación de las capacidades de respuesta de la ANLIS Malbrán. Esta inversión nos permite contar con una estructura moderna, segura, diseñada para optimizar los procesos de trabajo y mejorar el diagnóstico, la investigación y la vigilancia de enfermedades transmitidas por alimentos”.
Diseño del trabajo científico y tecnologías incorporadas
Los tres servicios integrados en el edificio “Dra. Viviana Molina” cumplen funciones complementarias en vigilancia y diagnóstico de enfermedades transmitidas por alimentos y agua. El Servicio de Bacteriología Sanitaria aborda patologías como botulismo, campilobacteriosis, leptospirosis e infecciones por Clostridioides difficile; el Servicio de Enterobacterias es referente en salmonelosis, shigelosis y otras infecciones por enterobacterales y peste bubónica; mientras que el Servicio de Fisiopatogenia se especializa en infecciones por Escherichia coli diarrogénica, Staphylococcus aureus y en el estudio del Síndrome Urémico Hemolítico.
En términos de tecnología, los laboratorios combinan técnicas fenotípicas, biología molecular, proteómica, secuenciación genómica, herramientas bioinformáticas y métodos serológicos.
El equipamiento incluye sistemas de PCR convencional y en tiempo real, lectores de ELISA, plataformas FilmArray, secuenciadores Nanopore, extractores automáticos de ADN, cabinas de seguridad biológica y la infraestructura necesaria para el análisis bioinformático de los datos, consolidando capacidades de alta complejidad que permiten subtipificar patógenos y seguir su circulación en tiempo casi real.
Impacto esperado en la vigilancia genómica y las redes regionales
Los tres servicios que ahora comparten edificio integran la Red Nacional de Diarreas y Patógenos Bacterianos de Transmisión Alimentaria y actúan como centros de referencia de PulseNet América Latina y el Caribe para la vigilancia genómica de estos patógenos. PulseNet es una red regional de laboratorios de subtipificación molecular creada para detectar brotes vinculados con alimentos y agua contaminada mediante el uso de tecnologías avanzadas de secuenciación y análisis de datos, aportando información altamente específica y relevante para la alerta temprana y la respuesta coordinada.
El nuevo edificio lleva el nombre de la Dra. Viviana Edith Molina, bioquímica y especialista en gestión pública de instituciones científicas, en reconocimiento a su trayectoria en diagnóstico, investigación, docencia, formación de recursos humanos y conducción institucional.
Durante su gestión al frente del INEI, Molina impulsó el fortalecimiento de los laboratorios nacionales de referencia, la consolidación de redes de vigilancia, la formación de profesionales en todo el país y la incorporación de nuevas tecnologías, antecedentes que se reflejan en la lógica de integración y modernización del nuevo espacio.
Al reunir en un mismo ámbito servicios de referencia nacional que antes operaban dispersos, la ANLIS Malbrán da un paso relevante en el fortalecimiento de sus capacidades estratégicas, potenciando la detección temprana de eventos vinculados con enfermedades transmitidas por alimentos y agua contaminada y generando evidencia robusta para orientar decisiones sanitarias en un escenario donde la vigilancia de patógenos alimentarios es cada vez más central para la salud pública y la seguridad alimentaria.