Corte de apelaciones de EE.UU. reabre más de 500 demandas que vinculan Tylenol con autismo y presiona a Kenvue y Kimberly-Clark

Una corte de apelaciones del 2º Circuito reabrió más de 500 demandas contra Kenvue por un supuesto vínculo entre Tylenol y autismo, cuestionando a la jueza Denise Cote, en pleno proceso de venta a Kimberly-Clark por más de U$S 40.000 millones.
Un tribunal federal de apelaciones reactivó más de 500 demandas privadas contra Kenvue, fabricante de Tylenol, por el supuesto vínculo entre el analgésico y el autismo en hijos de mujeres que lo tomaron durante el embarazo, pese a que no existe “evidencia científica firme” que sostenga esa relación.
El fallo llega casi un año después de que la compañía acordara ser adquirida por Kimberly-Clark por más de U$S 40.000 millones, y reabre un frente judicial que el mercado creía cerrado tras la decisión de una jueza de Manhattan de descartar la evidencia de los peritos de los demandantes.
Qué decidió el regulador judicial y a quién afecta
La Corte de Apelaciones del 2º Circuito, con sede en Manhattan, revocó la decisión de la jueza federal Denise Cote, que en diciembre de 2024 había desestimado de plano las demandas por considerar inadmisible el testimonio de los expertos presentados por padres y tutores.

El tribunal sostuvo que la magistrada “excluyó de manera impropia” la evidencia pericial, incluyendo la de Andrea Baccarelli, decano de la Escuela de Salud Pública de Harvard, que apoyaba la tesis de una posible asociación entre el uso de Tylenol durante el embarazo y trastornos del neurodesarrollo como autismo y déficit de atención.
En la práctica, la resolución reabre el camino para que más de 500 demandas individuales avancen dentro del esquema de litigios por responsabilidad de producto, donde los expertos suelen jugar un papel clave para intentar demostrar causalidad. Kenvue, que tiene su sede en Summit, Nueva Jersey, fue escindida de Johnson & Johnson en 2023, heredando la marca Tylenol tras más de 60 años en manos de J&J.
Motivos de la medida y antecedentes científicos y políticos
La reapertura se produce en un contexto de fuerte debate público. En septiembre de 2025, el presidente Donald Trump y altos funcionarios de salud de EE.UU. “sugirieron un vínculo con el autismo” al referirse al uso de Tylenol (acetaminofén) durante el embarazo, lo que disparó la atención mediática y política sobre el tema. Sin embargo, “no hay evidencia científica firme de ese vínculo”, según recuerdan los propios informes periodísticos.
El consenso entre médicos y sociedades científicas sigue siendo que el acetaminofén es “el medio preferido para tratar el dolor y la fiebre durante el embarazo”, y Kenvue ha sostenido históricamente que Tylenol es seguro.

Estudios de gran escala, incluyendo uno que siguió a casi 2,5 millones de niños en Suecia, no encontraron incremento de riesgo de trastornos del neurodesarrollo asociado al uso prenatal de paracetamol. Aun así, la discusión sobre posibles asociaciones estadísticas y la interpretación de estudios observacionales alimentó el litigio y dio espacio a peritos como Baccarelli para argumentar en sentido contrario.
Rol de los expertos y el estándar probatorio en demandas por productos
Las demandas privadas fueron originalmente rechazadas por la jueza Cote tras criticar la “metodología” de los expertos de los demandantes, a quienes acusó de aplicar un enfoque “no estructurado” que permitía “seleccionar datos” y llegar a un “análisis orientado al resultado”.
Bajo el estándar Daubert, los jueces federales actúan como “guardianes” de la evidencia científica, evaluando si una teoría está suficientemente aceptada, testada, publicada y con tasas de error manejables antes de permitir que un jurado la considere.
La decisión del 2º Circuito no afirma que Tylenol cause autismo, sino que cuestiona la forma en que Cote cerró la puerta a la evidencia de los expertos, considerándola procesalmente impropia. Esto devuelve el caso a la instancia inferior y obliga a revisar de nuevo qué peritajes pueden presentarse, en un terreno donde la diferencia entre asociación y causalidad seguirá siendo central.

Consecuencias para la industria y los servicios de salud
Tras conocerse el fallo, las acciones de Kenvue retrocedieron 10 centavos hasta U$S 19,38 en la mañana del lunes, un movimiento acotado pero simbólico para una compañía que ya acordó ser comprada por Kimberly-Clark, dueña de Kleenex, en una operación de más de U$S 40.000 millones.
Kenvue no respondió de inmediato a los pedidos de comentario y, tanto ella como Johnson & Johnson —que defendió la seguridad de Tylenol durante décadas— mantienen su postura de que “la ciencia independiente y sólida muestra claramente que tomar acetaminofén no causa autismo”.
En un escenario donde médicos y sociedades profesionales siguen considerando al acetaminofén como el analgésico de elección en el embarazo, la reactivación de estas más de 500 demandas privadas refuerza la importancia del respaldo científico y del rol de los expertos en litigios por responsabilidad de producto, y pone bajo la lupa a Kenvue y a su futura casa matriz Kimberly-Clark en el competitivo mercado global de analgésicos y salud materno‑infantil.