EE.UU. vs China en biotecnología: la encuesta que revela quién lidera en ciencia, dinero y mercado farmacéutico global

Una nueva encuesta del Cure Innovation Index entre 117 líderes de la biotecnología estadounidense concluye que, aunque China ya supera a Estados Unidos en número de ensayos clínicos y capacidad de manufactura, EE.UU. mantiene la delantera en calidad científica, talento y, sobre todo, en comercialización, en un contexto donde el 85% de los consultados cree que esa ventaja durará 10 años o menos y alerta que los recortes de fondos a la investigación son una amenaza mayor que la competencia china.
En San Diego, durante la reunión anual de la Biotechnology Innovation Organization, la discusión sobre quién liderará la próxima generación de fármacos biotecnológicos dejó de ser teórica. El relevamiento del Cure Innovation Index, que sondeó a ejecutivos y académicos senior de la industria en Estados Unidos, confirma que China “ya realiza más ensayos clínicos de drogas que EE.UU.” y es vista como líder clara en desarrollo clínico y cadena de suministro.
Sin embargo, el mismo panel reconoce que el liderazgo global aún está del lado norteamericano en calidad de la ciencia, capacidad de escalar producción, capital para I+D y llegada comercial, con un matiz inquietante: la confianza en que esa ventaja se sostenga se está erosionando.
“Estados Unidos todavía lidera, pero la confianza se está erosionando. La mayoría dijo que ve a China como una amenaza existencial”, definió Seema Kumar, CEO de Cure, organización afiliada a la firma de inversión Deerfield Management. De los 117 encuestados, “el 85% dijo que la ventaja de EE.UU. durará 10 años o menos”, según los datos presentados.

China gana en ensayos y supply chain; EE.UU., en talento y negocio
El sondeo de Cure segmentó la competencia EE.UU.–China en seis dominios. Según los encuestados, China es “líder claro” en dos de ellos: desarrollo clínico y cadena de suministro. Es decir, hoy el país asiático es percibido como más eficiente a la hora de ejecutar ensayos con pacientes y articular la manufactura de biológicos a gran escala, apoyado en menores costos, regulaciones más ágiles y, según algunos críticos, subsidios estatales que ofrecen una ventaja competitiva difícil de igualar.
En cambio, Estados Unidos se impone en cuatro áreas clave para la industria farmacéutica global: transición de productos experimentales a producción a gran escala, acceso a capital y comercialización, y atracción y retención de talento. En el terreno de la ciencia básica, los consultados consideran que ambos países están “empatados”, lo que sugiere que la brecha ya no está en el laboratorio, sino en cómo se traduce esa ciencia en fármacos aprobados y negocios sostenibles.
Kumar sintetizó la división de roles de forma gráfica: “China tiene velocidad, escala, manufactura, desarrollo, ejecución, y Estados Unidos es mejor en calidad científica, talento, algo de trabajo en transferencia tecnológica y, lo más importante de todo, tiene acceso al mercado de salud más valioso del mundo”. Y remató: “La comercialización es la superpotencia de Estados Unidos. El comprador está en EE.UU.”.
Más ensayos chinos, más deals… y preocupación en Washington
En los últimos años, grandes farmacéuticas multinacionales han aumentado sus pipelines con candidatos originados en China, en un movimiento que combina búsqueda de innovación a bajo costo con diversificación geográfica de la I+D. El artículo recuerda que las empresas “están licenciando moléculas desde China para potenciales nuevos medicamentos a un ritmo acelerado, apostando a poder convertir pagos iniciales de tan solo U$S 80 millones en tratamientos multimillonarios”.

Los datos de un estudio de la Universidad de Georgetown ponen números al cambio de mapa: para 2024, la cuota de Estados Unidos en los programas globales de desarrollo temprano de fármacos cayó del 48% en 2015 al 37%, mientras que la de China subió del 8% a más del 32% en el mismo período. Esa convergencia ha disparado alertas en el gobierno norteamericano.
La Comisión Nacional de Seguridad sobre Biotecnología Emergente advirtió en un informe de diciembre que “China ha construido sistemáticamente un ecosistema biotecnológico verticalmente integrado que ahora está en una posición óptima para desafiar el liderazgo de Estados Unidos”. La respuesta política incluye el Biosecure Act, firmado por el presidente Donald Trump a fines del año pasado, que “restringe las relaciones comerciales de las agencias federales con empresas biotecnológicas no estadounidenses”.
EE.UU. se mira al espejo: recortes de fondos como amenaza principal
Paradójicamente, la encuesta de Cure muestra que, para los líderes del sector, el mayor riesgo para Estados Unidos no es China, sino la propia política de fondos. “El otro gran hallazgo de la encuesta”, dijo Kumar, es que, más que la competencia china, los encuestados consideran “las crecientes amenazas de recortes a la financiación de la investigación en EE.UU. como la preocupación más grande”.
“El país tiene todos los ingredientes correctos, pero la forma en que hemos estado financiando probablemente necesite cambiar”, señaló Kumar. Para la ejecutiva, “es necesario hacer más para asegurar el financiamiento en los Institutos Nacionales de Salud y modernizar la infraestructura nacional de desarrollo clínico, que no ha sido revisada desde la ley Bayh‑Dole de hace casi 50 años”.
En paralelo, funcionarios de salud de EE.UU. anunciaron un programa “para restaurar el liderazgo estadounidense en ensayos clínicos” con una serie de medidas destinadas a acelerar la investigación de nuevos medicamentos. El objetivo es acortar tiempos, reducir costos y evitar que más ensayos estratégicos migren hacia Asia.

Un mercado de U$S billones y la ventaja del “comprador”
Más allá de la geopolítica de la I+D, la batalla central se libra en el mercado. De acuerdo con Iqvia, Estados Unidos concentró el 53% del mercado farmacéutico global en 2025, frente al 49% en 2021, mientras que la cuota de Europa se mantuvo en 24% y la de Asia‑Pacífico cayó del 13% al 11%.
En ese contexto, la afirmación de Kumar de que “el comprador está en EE.UU.” cobra sentido estratégico: quien domina el mercado que paga los precios más altos y absorbe más rápido la innovación tiene poder de atracción sobre la I+D, las plantas de producción y las licencias globales. China, por su parte, aprovecha su velocidad, escala y apoyo estatal para posicionarse como proveedor clave de moléculas y capacidades de desarrollo, con un modelo que ya está reconfigurando las cadenas de valor farmacéuticas y obligando a las grandes compañías a balancear riesgo regulatorio, costo y acceso al mercado en cada decisión de pipeline.
En una industria donde América Latina todavía pelea por captar una porción marginal de esa inversión y de esos ensayos, la competencia estratégica entre Estados Unidos y China por talento, capital y reglas de juego en biotecnología definirá en gran medida qué tecnologías llegan, cuánto cuestan y quién marca el ritmo de innovación en el mercado farmacéutico global de la próxima década.