J&J logra un avance “cambia‑paradigma” con Erleada en cáncer de próstata de alto riesgo

Johnson & Johnson presentó en ASCO datos de fase 3 que muestran que su fármaco Erleada (apalutamida), usado seis meses antes y seis meses después de la cirugía junto con terapia de bloqueo hormonal, multiplicó por nueve la probabilidad de encontrar poco o nada de tumor en la próstata y redujo hasta 29% el riesgo de recurrencia o muerte en cáncer de próstata localizado de alto riesgo.
En un terreno donde la cirugía radical y la radioterapia eran prácticamente las únicas armas estándar, la compañía llevó a la reunión anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO) los resultados del estudio PROTEUS, un ensayo fase 3 con más de 2.000 hombres con cáncer de próstata localizado de alto riesgo o localmente avanzado candidatos a prostatectomía.
La estrategia fue intensificar el tratamiento sistémico: administrar Erleada en combinación con terapia de deprivación androgénica (hormonas bloqueantes) durante seis meses antes y seis meses después de la cirugía, y compararlo con bloqueo hormonal solo. Los pacientes tratados con el combo fueron nueve veces más propensos a llegar al quirófano con “poco o ningún cáncer detectable” en la glándula.
Qué mostró el estudio PROTEUS: más respuestas profundas y menos recaídas
Erleada pertenece a la familia de los inhibidores de la vía del receptor androgénico (ARPI), que bloquean las señales hormonales que impulsan el crecimiento del cáncer de próstata. Hasta ahora, ningún ARPI estaba aprobado en enfermedad localizada de alto riesgo en combinación con cirugía o radiación. “No hay ARPI aprobados para cáncer de próstata localizado de alto riesgo con cirugía o radiación. Así que estos datos serían ‘cambia‑paradigma’”, sostuvo la oncóloga Mary‑Ellen Taplin, investigadora principal del ensayo e integrante del Dana‑Farber Cancer Institute.

Tras un seguimiento mediano de alrededor de 62 meses, los resultados fueron contundentes en varios frentes. En el grupo que recibió Erleada más terapia hormonal, el 8,9% de los pacientes alcanzó respuesta patológica completa o enfermedad mínima residual al momento de la prostatectomía, frente al 1% en el brazo de bloqueo hormonal solo. En términos prácticos, los hombres del grupo intensificado fueron unas diez veces más propensos a que, al analizar la pieza quirúrgica, hubiera “muy pocas o ninguna célula tumoral visible”.
En el análisis de eventos a largo plazo, la combinación redujo en 20% el riesgo de metástasis o muerte, mejorando la supervivencia libre de metástasis a cinco años de 73,5% con hormonoterapia sola a 78,2% con Erleada. Y cuando se evaluó un esquema extendido de un año completo de tratamiento (antes y después de la cirugía), los hombres que recibieron la combinación “demoraron en promedio más de seis años en requerir un tratamiento posterior, casi el doble que el grupo de hormonoterapia sola”, con una reducción del 29% en el riesgo de recurrencia o muerte.
Johnson & Johnson recordó que, con el estándar actual de prostatectomía y radioterapia, “casi la mitad de los pacientes ve regresar su cáncer y requiere tratamientos adicionales”, un espacio terapéutico que PROTEUS busca empezar a cerrar.
La mirada de los investigadores y el plan regulatorio de J&J
Para la propia compañía, el beneficio clínico es difícil de discutir. “El beneficio para el paciente aquí es inequívoco”, afirmó Mark Wildgust, líder de asuntos médicos en oncología de J&J. “Creo que la evidencia muestra realmente que Erleada está aportando algo que no habíamos visto antes”, agregó en una entrevista al presentar los datos.
Taplin fue igual de enfática al presentar el trabajo: “Tenemos un ensayo clínico fase 3 que cambia el paradigma”, dijo. “Este tipo de esquema terapéutico que combina tratamiento sistémico con cirugía reduce tumores, elimina posible enfermedad microscópica y mejora resultados de una manera que no habíamos demostrado antes en un ensayo randomizado en cáncer de próstata localizado de alto riesgo”.

Erleada se aprobó en Estados Unidos en 2018 y hoy se usa con hormonoterapia en contextos más avanzados de la enfermedad, como cáncer de próstata resistente a la castración o metastásico sensible a hormonas. Con PROTEUS, J&J busca correr la frontera hacia estadios más tempranos. La compañía anticipó que “planea trabajar con los organismos reguladores para lograr que la terapia combinada se apruebe globalmente para etapas más tempranas del cáncer de próstata”, apoyándose en estos datos de fase 3.
A quiénes alcanza y qué efectos adversos se observaron
Según datos de la farmacéutica, alrededor del 40% de los 330.000 nuevos diagnósticos anuales de cáncer de próstata en Estados Unidos se consideran de alto riesgo, justamente el segmento que abordó PROTEUS. En estos pacientes, incluso cuando el tumor aún está localizado, la probabilidad de progresión a metástasis tras cirugía o radiación es elevada, lo que vuelve estratégicamente atractivo intensificar el tratamiento desde el inicio.
El perfil de seguridad de la combinación con Erleada se mantuvo consistente con estudios previos. Los efectos adversos más comunes fueron sofocos, incontinencia urinaria y disfunción eréctil, síntomas que ya forman parte del riesgo conocido de las terapias hormonales y de la propia cirugía de próstata. Los investigadores y la compañía enfatizaron que, si bien el esquema añade toxicidad, los beneficios en términos de reducción de recaída y metástasis justifican la discusión con pacientes de alto riesgo, en un contexto de decisión compartida.
Impacto para un mercado dominado por ARPIs de Pfizer y Bayer
Erleada compite en la familia de ARPI con Xtandi (Pfizer) y Nubeqa (Bayer), dos marcas que hoy concentran buena parte del mercado de terapias hormonales avanzadas para cáncer de próstata. Ninguna de ellas, sin embargo, cuenta todavía con aprobación para uso perioperatorio en enfermedad localizada de alto riesgo.

Si las agencias regulatorias avalan la nueva indicación, J&J podría abrir un segmento adicional de mercado al usar Erleada de forma más temprana, en combinación con cirugía, en un grupo de pacientes que hoy solo recibe hormonoterapia estándar y radiación. Para los sistemas de salud y financiadores, el desafío será balancear el costo de un año de tratamiento con un ARPI de marca registrada frente al potencial ahorro futuro en recaídas, metástasis, nuevos tratamientos y pérdida de calidad de vida.
En un momento en que el negocio de oncología de gran porte —dominado por inmunoterapias e inhibidores de puntos de control— busca su próximo motor de crecimiento, los datos de PROTEUS posicionan a Erleada como una pieza clave en la nueva generación de esquemas combinados para cáncer de próstata de alto riesgo, con capacidad de reordenar tanto las g